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EL ESTATISMO ECONÓMICO DEL APRA POR JOSÉ LUIS TAPIA ROCHA |
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El
partido Aprista presentó su “30 Propuestas por el Perú” -dice que- para
contribuir con la gobernabilidad del pais. Me asombra que a pesar de más de una
década de transcurrido su catastrófico gobierno no hayan aprendido nada en
materia económica. Repite de una u otra forma el estatismo económico de sus
planteamientos de los años 80 cuando fueron gobierno. Como novatos mezclan lo público
con lo privado, el mercado libre con estatismo, para generar empleo, riqueza y
justicia. Confunden
causa con efecto En
su primera medida atacan los sueldos de la administración pública proponiendo
su rebaja, pero nada sustancial en una rebaja de funciones, poderes y gastos del
Estado. Creen que los gastos corrientes son malos y buenas las inversiones. No
se que confusión tendrán los apristas en sus cabezas pues hasta lo que yo sé
una entidad como el Estado es política y no empresarial, pues no cabe términos
como inversiones por que nosotros no somos propiedad de nadie, como para que el
Estado invierta en salud, educación, programas sociales, etc, como insinua el
documento. Pierden perspectiva cuando señalan que el problema son los sueldos,
que son demasiados bajos, y que es un insulto que haya otros sin topes. El
problema no es que hayan pocos sueldos demasiados altos sino que hay muchos
demasiados bajos. Y la tarea es levantar los ingresos via incremento de riqueza
a través del esfuerzo empresarial. Pero su enfoque propositivo es de índole
marxista preocupado por la brecha entre ricos y pobres. A
más ingresos, más corrupción En
materia de corrupción, están muy lejos de solucionarlo. Ni reestructurando el
Sistema Nacional de Control, ni creando fiscalías y procuradorías especiales,
van a impedir que se lleven en bandeja los dineros público. Si el gobierno se
limitara a ejercer pocas funciones, como sería justicia, seguridad y algunas
obras de infraestructura pública, el presupuesto se reduciría y la corrupción
también. Por eso me llama poderosamente la atención la inconsistencia tan
evidente en que incurre las “30 Propuestas”; por un lado, se pide eliminar
la corrupción, y por el otro, se proponen incrementar presupuestos, crear
fondos estatales, vender activos, ampliar la base tributaria, aumentar compras
estatales, aumentar transferencias de recursos, utilizar créditos
internacionales y la lista de requerimientos de ingresos para el Estado se hace
interminable. ¿Es una contradicción disminuir la corrupción si los políticos
van a tener más dinero entre sus manos? Se
olvidaron de la competitividad Cuando
piden eliminar “efectivamente” la evasión, elusión, contrabando, piratería
y subvaluación de las importaciones, pretenden equivocadamente que el Estado
sea la solución cuando es en realidad el creador de estos problemas. Una vez más.
Si el documento señala que se debe defender la producción nacional de
alimentos frente a los alimentos subsisiados, deben preguntarse si es que su
propuesta no estará más bien encareciendo los costos de producción de la
industria nacional. Aquí lo que cabe es reducir los impuestos y regulaciones
para aumentar la competitividad, empleos e inversiones en el aparato productivo. ¿De
nuevo a los ochenta? En
resumen, las “30 Propuestas por el Perú” son en términos generales medidas
muy estatistas. De nada se alejan a las ya aplicadas durante el quinquenio 85-90
del gobierno de Alan García que tuvo como resultado las siguientes
consecuencias catastróficas: (1) inflación de tres dígitos diarios; (2)
servicio público de agua contaminada; (3) pérdidas anuales de empresas públicas
alrededor US$ 2,500 millones; (4) edificios estatales atiborrados de escritorios
y personal nombrados a tarjetazo limpio; (5) escases de aceite, leche y arroz
racionado para solo dos personas; (6) interrupción de electricidad por varias
horas al día; (7) congelamiento y confiscación de los ahorros en dólares; (8)
pérdida diaria del poder adquisitivo de la población; (9) toque de queda desde
la 10:30 pm; (10) tanquetas estacionadas en cada avenida; (11) bancos privados
en escombros al día siguiente; (12) bombazos cada semana y a veces uno cada día;
(13) navidad y en año nuevo a oscuras por voladura de torres de alta tensión;
y (14) estatización de la banca privada.
En suma, ingobernabilidad económica, política y social bajo un gobierno
democrático. Mejor
prevenidos antes que lamentar Si
realmente el Apra se considera un partido no estatista debería examinar bien la
consistencia de sus planteamientos. Pero utilizar una serie de términos
liberales como concesiones, TLC, reducción de impuestos y gasto público,
ampliación de mercados, titularización, ventas de activos estatales, no hacen
más que confundir al público. Creo que sería más honesto con el Perú, si el
Apra se declara estatista –y de los ochentas- para prevenirnos de sus
conocidas consecuencias. Pero de todos modos, es saludable que este partido de
masas presente estos planteamientos para el debate de los grandes temas
nacionales en una difícil situación económica y social para el Perú. |