PRINCIPIOS DE UN BUEN GOBIERNO por José Luis Tapia Rocha

 

En todos los países del mundo buscan la "fórmula del Buen Gobierno". Unos creen que es la democracia, otros el socialismo, otros el neoliberalismo. Las mayorías y los gobiernos creen que hay una "Tercera Vía". En el Perú, un gobierno liberal siempre es considerado inviable por la sabiduría popular. ¿Cuál es esa fórmula?¿de dónde sale sus principios?. Están en la Biblia; a menos que Ud. los examine verá que son muy aceptables razonablemente para todos -incluso no creyentes-, con independencia de las convicciones religiosas de cada cual.

 

Deuteronomio 17:14-20 sienta las bases constitucionales del Gobierno limitado, separado de las empresas, iglesias e instituciones del sector privado, encargado de sólo unas pocas funciones públicas y no todas. El Cap.28 dice que si un gobierno sigue esas normas le va a ir muy bien; de lo contrario no. La historia comienza con un mercader semítico llamado Abraham, quien empezó a practicar ciertas normas basadas en el respeto a la propiedad privada y los contratos celebrados de buena fe, desviandose así de la tendencia general en su medio. Este comerciante se hizo muy rico, y su familia, al punto de que su hijo Isaac despertó la envidia de sus vecinos filisteos. (Gen 26:14). Su descendencia dio origen al pueblo de Israel, para el cual Moisés promulgó una legislación basada en esos mismos principios abrahánicos. La Ley hebrea, incluida en la Biblia, es la legislación liberal más antigua.

 

En el libro de Éxodo figuran los ya clásicos "10 Mandamientos". Algunos de ellos son judicialmente exigibles, por lo que constituyen la Carta de Derechos Humanos. Por ej. "No matar" consagra el derecho a la vida; "No robar", a la propiedad privada; y "No levantar falso testimonio ni mentir", a la buena fe en los contratos y la palabra empeñada. No hay más derechos humanos. El derecho tiene que ver sólo con el respeto al prójimo y la justicia en los tratos, no con la rectitud en la vida.

 

Esas mismas normas bíblicas sugieren mantener bajo el gasto público y por tanto los impuestos. Y Proverbios 22:7 aconseja vigilar préstamos y deudas. Pero sin embargo nuestros sucesivos gobiernos hacen lo contrario: en gasto público, impuestos y deuda externa se han desorbitado. Las cifras se vuelven inmanejables. Los impuestos excesivos obligan a los trabajadores y empresarios peruanos a trabajar 5 meses del año para cumplir con pagar al Estado.


La Biblia manda al Congreso no hacer acepción de personas; sin embargo hoy se hace exactamente lo contrario, y la discriminación es la regla. Como consecuencia, las leyes especiales han terminado por anular a las generales, que casi han perdido vigencia. Existe prácticamente una Ley para cada profesión, gremio, actividad o condición social. ¡Y todavía se reclaman más "derechos"!. En Deut. 24:17 manda que las normas no discriminen contra el extranjero; eso es precisamente lo que hoy en dia hacen las leyes "proteccionistas" al agro y los permanentes cambios en las reglas de juego dictadas contra los inversionistas extranjeros o artículos procedentes del exterior, perjudicando también a usuarios y consumidores locales.


"No retener el jornal del jornalero" repite varias veces la Biblia, lo cual también es interpretado contra los empresarios y empleadores. Sin embargo, leyes y Gobiernos (frecuentemente en alianzas con sindicatos y gremios empresariales) obligan a los empleadores a realizar una interminable serie de descuentos y retenciones por planilla a los trabajadores, en concepto de impuestos y otros pagos forzosos, muchas de manera inconsulta. Esto genera costos a los empleadores y otros agentes económicos obligados a actuar como agentes de retención, y por lo tanto a trabajos forzosos para el Gobierno.

 

Los peruanos tenemos los "frutos" a la vista: desempleo, desinversión, recesión económica y empresarial; ingresos insuficientes; disconformidad y disgusto con la democracia y los gobiernos constitucionales. Como no son pocos los que ignoran la opinión de Dios terminan por excluir al estatismo como causante directo o indirecto de nuestros males. Por eso, para estos males hay remedios propios. No se resuelven de cualquier manera. Indefectiblemente, la solución pasa por la adopción de ciertos principios de buen gobierno que se deducen de la Biblia; pero son principios razonables que están sustentados en los derechos naturales a la libertad, la propiedad privada y la vida.

Página de Inicio