¿COMPETITIVIDAD EMPRESARIAL PERUANA UNA UTOPIA? POR GUSTAVO LOAYZA ACOSTA

 

Frente al desafío que implica el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, en la región y en el país la palabra competitividad ha cobrado una vital importancia. En Huancayo se han realizado jornadas de competitividad dirigidos especialmente  a empresas, dejando  sobreentendido que la competitividad es un tema eminentemente empresarial. Esta apreciación es verdadera sólo en aquellos países donde existe poca intervención estatal en la Economía. Y esa situación, lastimosamente no es la peruana.

 

Hablar de competitividad empresarial es un tema que no depende sólo de la creatividad, emprendimiento, innovación y alianzas estratégicas  que puedan lograr las empresas de un país. La alta intervención estatal sobre la economía peruana es la gran barrera económica que enfrenta  cualquier empresa en el Perú. Hablar de competitividad va más allá de un slogan o una frase bien elucubrada. La  competitividad de un país frente a otro se mide teniendo en cuenta la capacidad –de éste-  para generar condiciones favorables para la creación de empleo e inversión.  Por lo tanto,  existe relación intrínseca entre la competitividad de un país y  la competitividad empresarial.

 

El Forum Económico Mundial (www.weforum.org) mide cada año el “Indice de Competitividad para el Crecimiento” y el “Indice de Competitividad para los negocios” calculados en función a información sobre el entorno macroeconómico, calidad de instituciones públicas, innovación tecnológica y factores microeconómicos que sustentan la productividad. En el reporte del 2004-2005, se menciona que el Perú y Bolivia son los países que han experimentado un mayor retroceso en el nivel de competitividad. El Perú se ubicaba en el reporte 2003-2004 en el puesto 57 y en el reporte 2004-2005 se ubica en el puesto 67.   Las causas de la pérdida de competitividad se deben principalmente a “la corrupción oficial; medidas contra la libertad de prensa, inestabilidad política –riesgo país-, luchas internas que han conducido a disturbios civiles y debilitamiento del imperio de la ley”.

 

La alta intervención económica en el Perú, es uno de los factores principales en la baja competitividad empresarial peruana. Esto es el resultado de la alta carga tributaria (35% sobre las utilidades netas), la alta mortandad empresarial  (80% de nuevas empresas no llegan al tercer año) y la alta informalidad de la economía peruana (67%). En tanto no se produzca una verdadera reforma del Estado que permita reducir la carga tributaria, los empresarios peruanos seguirán soñando ser competitivos. Cómo se les puede exigir al empresario peruano estar preparado para competir con los empresarios norteamericanos, si las condiciones para crear empleo e inversión son distintas en ambos países. Con esto no quiero decir que los empresarios necesiten de la ayuda estatal para alcanzar niveles competitivos, lo que se requiere es el establecimiento de un entorno económico favorable para competir en iguales condiciones.

 

 

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INSTITUTO DE LIBRE EMPRESA (ILE)

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