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EL ULTIMO CONTANGO EN NUEVA YORK POR CHARLES M. PHILBROOK* |
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Dos
noticias de lo más reveladoras y una serie de datos estadísticos, sobre
la producción y consumo de petróleo, hacen pensar que, antes de fin
de año, el precio del crudo debe zigzaguear en un rango comprendido
entre los $50 y $55 el barril. Hace
poco más de un mes, el ministro de Energía de Arabia Saudita, Ali
Al-Naimi, aseguraba que su país produce 9.1 millón de barriles diarios,
es decir, 400,000 menos de lo que producía hace 2 años; afirmaba, también,
que a los países de la OPEP les resulta cada vez más difícil encontrar
compradores ya que, los niveles de inventario global, se encuentran en su
nivel más alto de los últimos 20 años (!).
[1]
Por
su parte, la agencia Reuters reportaba que, pese a este recorte de producción, la
demanda seguía estando cubierta. En
el caso de los EE.UU. –decía- los
inventarios llegaban a máximos históricos alcanzados hace 8 años y esto
demostraba, según comentarios atribuidos a Ali Al-Naimi que, hoy en día,
los precios en el mercado del crudo están determinados no por la oferta y
la demanda sino por inversionistas institucionales, traders, y las compañías de petróleo.[2]
¿A
qué se refiere el árabe? Bien; en los mercados de futuros se da el
precio spot (el del momento) y
el precio futuro. Cuando hay
más compra de contratos futuros (¿especulación?), que venta de estos,
el precio sube. Esto hace, en
ciertas ocasiones, que el precio futuro se encuentre por encima del precio
spot, es decir, el mercado entra
en contango.
Cuando esto se da, uno compra en el mercado spot,
almacena el petróleo, y lo vende a futuro; se gana en el diferencial de
precios. Nótese que esta
mayor demanda presenta las siguientes características: 1) sube el precio;
2) no va a actividades productivas y, 3) hace que aumenten los
inventarios, sin que caigan los precios. ¿Un
castillo de naipes? Veamos: según el Barclays
Capital, en 1999, los fondos de inversión tenían unos $6,000
millones invertidos en los mercados de commodities. Al día de hoy, ese monto ha crecido en unas 20 veces (!).
En el último año, Philip K. Verleger, un experto en temas energéticos,
estima que unos $60,000 millones en contratos a futuro se han invertido
en…¡petróleo! Y, aquí
viene lo interesante: la última vez que los inventarios en EE.UU.
llegaron a estos niveles (hace 8 años) el precio a comienzos de 1998 era
de $18.32/barril. A fines del
año, el mercado se desplomaba y el precio caía en un 40%, a $11/barril.
De repetirse la historia, los precios de hoy caerían y fluctuarían
entre $50 y $55, el precio que -según Al-Naimi- refleja fundamentos, es
decir, la vieja oferta y demanda… Finalmente,
¿hay razones para pensar que hay un divorcio entre oferta y demanda en el
mercado del petróleo? Probablemente. En enero del 2005, el crudo light
cotizaba en $45/barril; hoy, en $72.
En este lapso de tiempo, la demanda mundial no ha crecido en relación
al 2004 sino que ha decrecido: del 2004 al 2005 el crecimiento del
consumo global de petróleo aumentó en unos 4 millones de barriles por día
(bpd); del 2005 al 2006, aumenta, pero en solo la mitad: unos 2 millones
de bpd. El precio, sin
embargo, sigue subiendo… El
2004, China, aumentó su consumo de crudo en un 16% mientras que, el 2005,
en solo un 2%. Algo similar observamos en los EE.UU., donde el Departamento
de Energía (DOE) predice que el aumento en el consumo, en el 2006, crecerá
en un 0.5% frente al 2% del 2005. ¿Qué
sostiene a estos mercados?: tasas de interés bajas y la creencia de que
el crecimiento económico global será cada vez mayor. ¿Cómo acaban
estos mercados?, como Maria Schneider, en El
último tango: flotando en mantequilla (!). [1]
“Kingdom denies any
effort to curb global supply”; The Wall Street Journal, 3/junio/2006 [2]
“Saudi cut shows record
oil defies logic”; Reuters, 28/junio/2006
((*) Director de estudios económicos de Datum Internacional SA. E-Mail: philbrookcharles@yahoo.com |
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INSTITUTO DE LIBRE EMPRESA (ILE) Free Enterprise Institute Lima,
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