¡DEMONIOS, LO SE, UNO DIFICILMENTE SE DESHACE DE ELLOS! POR HANS PETER MULLER*

  

Cuando pienso en el actual presidente de Bolivia, Evo Morales, me acuerdo de esta frase que puso el escritor alemán Goethe en la boca de Fausto. Desde la campaña electoral y durante los primeros meses de su presidencia, ha prometido y ejecutado tantas cosas que han producido inestabilidad e incertidumbre en el país como en el exterior. Nadie puede saber con exactitud cómo van a terminar sus iniciativas extremas y desestabilizadoras para Bolivia y Latino América.

 

“Hoy, los indígenas hacemos la historia” escribe Germán Choquehuanca, “El primer presidente indígena está haciendo conocer que el indígena sí puede transformar un país y manejar un estado. Es previsible que este proceso vaya más allá para cambiar totalmente el país. Sus estructuras simbólicas y políticas van a transformarse. Ya en la Asamblea Constituyente se darán cambios claves. No sólo se marcarán reformas externas, sino que tendrán que haber muy internas, empujadas por el pueblo y en beneficio del país. El hermano Evo esta cumpliendo su misión dentro del sistema estatal. Es un sistema que debe ser cambiado, hasta podría decirse destruido. El presidente sabe qué es la izquierda tradicional y las demandas del pueblo indígena. El pueblo indígena tiene una propuesta milenaria, de reconstruir y restaurar un gobierno. Uno escucha, por ejemplo, la necesidad de que en el futuro se den cambios a nivel del propio imaginario simbólico. ¿Qué hacer con los monumentos coloniales? Unos hablan de destruirlos, otros quieren colocarlos en museos para mostrarlos a los visitantes como símbolos de la colonización.”

 

¿Es arrogante o ingenua la declaración de Choquehuanca? Nuestra cultura occidental es más antigua y tiene un gran valor que los mismos indígenas disfrutan. Este manifiesto destruye los lazos entre nuestra cultura  presente en el mismo Bolivia y en el exterior, y promueve un peligroso racismo. ¿Aprovecharán los indígenas en este nuevo estado nuestra medicina para tratar sus enfermedades y nuestra  tecnología para explotar sus recursos naturales?

 

Mientras los indígenas quieren construir un nuevo estado, el presidente Evo Morales pactó desde la campaña electoral una alianza estratégica con Hugo Chávez y se integra al proyecto de la “Revolución Bolivariana” que produce una intromisión directa en los asuntos nacionales. Ratio Iuris manifiesta que la participación venezolana en el país es clara y notoria, sea por las banderitas de Venezuela y Cuba que se ven en las congregaciones de los empleados públicos en la plaza Murillo o por el plan de incursión de la Revolución Bolivariana. Esa cohabitación política y administrativa nunca se ha visto en la historia republicana boliviana que esta perdiendo su independencia. ¿Qué pasa con la doctrina de no intervención en los asuntos de otro estado?

 

El confuso decreto de nacionalización de los hidrocarburos ha desencadenado una oleada de entusiasmo en el país y muchas dudas en el exterior. Iván Kraljevic escribe: “En nuestros países existe el mito construido alrededor de los recursos naturales; es  decir, la idea de que ellos significan o podrían significar ganancias fabulosas inmediatas. La repetida consigna de que “Bolivia es un mendigo sentado en una silla de oro” sintetiza esa idea. Por ello,  no es coincidencia que las principales revoluciones en Bolivia de 1930, 1952 y 1969 se hayan dado cuando –además de otras causas- algún recurso natural causaba grandes expectativas”.

 

Aparte del asunto de los recursos naturales, la idea de que la riqueza ya existe y que la pobreza se debe a su mala distribución, conlleva a la noción de que ciertos sectores sociales nacionales y extranjeros se apropian de la riqueza colectiva. A su vez, tales nociones inevitablemente hacen que la expropiación contra esos sectores o entes se vea no solamente como una solución al tema de la pobreza, sino incluso como un imperativo moral.

 

Por encima de todo, el efecto principal de la forma de pensar citada, es que absorbe todas las energías de la sociedad en la tarea de la lucha interna, desestimulando el esfuerzo productivo: trabajo, ahorro, inversión. Confisca, expropia, “recupera” o “distribuye”, pero no crea, no produce. El camino que ha tomado Bolivia es autodestructivo, pues a lo sumo consigue algunos éxitos pasajeros cuando la coyuntura es favorable, pero  inevitablemente fracasa más pronto que tarde, al no poder competir con sociedades “obligadas” a progresar continuamente en los aspectos claves para la generación de riqueza real y sostenible, como son la creatividad, la calidad, la competitividad y la sinergia.

 

(*) E-mail: lared@polcola.com.co 

OFICINA DE ILE

INSTITUTO DE LIBRE EMPRESA (ILE)

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Lima, Perú
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