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¿CÓMO RESOLVER EL DESEMPLEO EN MÉXICO?.-POR SANTOS MERCADO REYES |
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Desde
el punto de vista liberal, una persona está desempleada si no tiene manera de
obtener ingresos a través del comercio (de manera lícita). El agricultor
comercia el maíz que produjo en su parcela; el obrero vende su tiempo y
esfuerzo a cambio de un salario; el artista vende sus cuadros, el profesor vende
información a cambio de un sueldo, el empresario vende los autos que produjo en
su fábrica, etc. De manera lícita
quiere decir que estas actividades de venta se hacen bajo el principio de
respeto a la propiedad privada. Es decir, nadie debe tener el derecho de poner
una pistola en la cabeza del otro para que le compre o le venda. Las
transacciones deben ser libres y voluntarias, sin ingerencia de terceros. Cualquiera
de las partes tiene el derecho a no intercambiar. Si llegan a un acuerdo en el
precio o en la cantidad realizan el intercambio y cada quien se va contento con
lo que adquirió. Este es el mundo capitalista, economía de mercado o liberal,
como usted guste llamarle. Si
todos los individuos disfrutaran de la posibilidad de hacer lo que les venga en
gana, siempre y cuando respeten el principio de propiedad privada, no es posible
concebir que haya gente sin empleo, es decir, sin una actividad que le produzca
ingresos. Si
alguien estaba trabajando en una empresa que por obsolescencia deja de participar
en el mercado y cierra sus puertas, bueno, todo lo que tiene que hacer es
ofrecer su talento, tiempo y esfuerzos a otra empresa. Si no hubiera, nadie
dispuesto a contratarlo, este empleado no tiene por qué aferrarse a que le den
trabajo para ensamblar radios
de bulbos. En un mundo liberal dispone de muchas alternativas: puede
actualizarse y aprender la nueva electrónica, manejar un taxi o comprar un anafre y vender quesadillas en la esquina, etc. Por
cierto, en un país pobre hay miles de oportunidades para hacer negocios, es
decir para obtener ingresos, el problema es que
no se nos enseñó a detectarlas. Las escuelas y universidades, aun
administradas por la burocracia gubernamental, enseñaron a nuestros abuelos,
hijos y nietos que hay que estudiar para que alguien nos de trabajo. Nos
pervirtieron reduciendo nuestras aspiraciones a buscar a
alguien que nos garantice las quincenas. Por ejemplo, los jóvenes
ingresaban al Instituto Politécnico Nacional pensando en que así obtendrían
un empleo en la Comisión Federal de Electricidad; se hacen
médicos en la UNAM para entrar al Instituto Mexicano del Seguro Social;
estudian agronomía en Chapingo para trabajar en el piso doce de la Secretaría
de Agricultura; en la Normal para
asegurar una plaza de por vida en alguna escuela primaria del gobierno; del Tec.
de Monterrey salen con la ilusión de ser empleados ejecutivos en una empresa
internacional. Toda esta filosofía anticapitalista,
surgió cuando México aspiraba a ser una nación comunista al ritmo de la
Revolución Mexicana. Por suerte, esta visión está en plena crisis. Ya no se
contempla demasiado al Gobierno como fuente de empleo, pero los jóvenes siguen
pensando en que alguien les debe dar “chamba” sienten que el trabajo es un
derecho, así les dicen sus profesores. ¿Por qué fracasa ese modelo (no solo
en México, también en la URSS, China, Inglaterra, etc.)? Porque
para mantener un empleado en el gobierno es necesario sacrificar a diez o más
trabajadores que no están en el gobierno. Es decir, se tiene que despojar,
mediante el cobro de impuestos, a diez empleados productivos para mantener a un
burócrata improductivo del Estado. Si
a esto le agregamos que esos burócratas improductivos se toman el derecho de
gobernar a los productivos y decidir
si se abre o no un negocio, si se le sube de impuestos al industrial, si se le
exige las normas que el burócrata cree que debe satisfacer un producto, etc.
bueno, pues ni siquiera se da cuenta que están hundiendo el barco. Es decir, el
modelo termina por colapsarse. Regresando
a la pregunta de cómo lograr que todo mundo tenga empleo, aquí presento
en forma sucinta algunas propuestas. 1.
En México se debe establecer un Régimen de Contratación Libre. Las
condiciones de trabajo, sueldos, prestaciones, etc. deben pactarse entre los
interesados, es decir, el oferente y el demandante y nadie más. Esto implica
que debe, por el bien de los trabajadores, anularse la Ley Federal del Trabajo,
el artículo 123 de la Constitución Mexicana y todos los demás artículos,
normas, reglamentos y mafias sindicales que estorban la libre negociación entre
patrón y empleado. 2.
Las escuelas y universidades (públicas y privadas) deben cambiar
radicalmente su filosofía de formar empleados por la de formar empresarios, es
decir, hombres de negocios. Debemos emular a la China de hoy que consideran a
los empresarios como los hijos predilectos de la sociedad. Estos nuevos
empresarios contratarán a los desempleados. 3.
Es necesarios eliminar toda clase de permisos, normas y
requisitos burocráticos. que impiden la fundación de nuevas empresas.
Estas absorberán a la mano de obra desocupada. 4.
Deben otorgarse certificados a las nuevas empresas que se funden en México
para que estén exentas de pagar cualquier clase de impuestos durante 50 años.
Este paraíso fiscal incentivaría la inversión, generando más empleo. 5.
Deben abrirse completamente las puertas de México a todos los inversionistas,
sin restricción alguna mientras no dañen a nadie. Incluyo aquí a los llamados
capitales golondrinos, financieros, etc., no hay que temerles. 6.
Se debe tener una política monetaria sana. Esta consiste en no usar el
señoreaje (fabricar dinero) para solventar el gasto de gobierno, ni para dar créditos
blandos, ni para regalar dinero a los viejitos. Una política monetaria
incorrecta, como ya sabemos, es
suficiente no solo para crear desempleo sino para destruir cualquier economía. 7.
Por último, el número de burócratas en el gobierno debe reducirse drásticamente.
Para mis cálculos son suficientes 10 mil personas en la nómina gubernamental.
Si cada una ganara 30 mil pesos mensuales, solo se necesitarían 300 millones de
pesos al mes; prorrateado entre los 30 millones de trabajadores activos, tendríamos
que dar diez pesos mensuales para mantenerlos, lo cual sería aceptable. Todos
estos puntos se pueden decir de manera muy sintética: Dejar que funcionen los
mercados. Pero en este país poco se sabe acerca de los mercados. Nuestras
universidades comunistas (públicas y privadas) educan a los alumnos en la
creencia de que los mercados son incapaces de resolver los problemas de la
sociedad y por lo tanto-dicen- hace falta la mano sabia, honrada y diligente de
un político verde, amarillo o tricolor que
solucione nuestros problemas. Por
suerte ya hay países, como China, Nueva Zelandia, etc., que estudian, entienden
y aplican el modelo liberal y ahora están desarrollando una economía vigorosa,
con altas tasas de crecimiento. ¿Podremos hacer algo semejante en México?
Sólo hay que decidirse si en verdad queremos resolver el problema del
empleo. "Cuando
la autoridad se presenta con la apariencia de organización, muestra un encanto
tan fascinador que puede convertir las comunidades de gentes libres en
verdaderos Estados totalitarios.
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