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EDUCACION Y PROGRESO ECONOMICO POR GUSTAVO LOAYZA ACOSTA |
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Desde
los años 50 muchos economistas indicaban que la Educación impactaba
directamente en la mejora económica de los países. Robert Solow (Premio
Nobel de Economía 1987) llegaba a la conclusión que los países más
desarrollados habían logrado el crecimiento de su PBI a una tasa promedio
del 3.2% anual. El 80% de este crecimiento se debía principalmente a
mejoras tecnológicas ligadas a la educación y al saber humano.
Gary
Becker, ganó el Premio Nobel de Economía de 1992, por sus estudios a las
sociedades del conocimiento y fue quien plantea el concepto de Capital
Humano (aumento en la capacidad de la producción del trabajo, resultado
de mejoras en las capacidades del trabajador) como base de la
productividad de economías modernas. Por el cual,
el hombre como recurso productivo no debe ser considerado como mano
de obra, sino como Capital Humano. Según Rudiger Dornsbusch (Macroeconomía:
2002), los países que invierten más en Capital Humano vía procesos de
escolarización (primaria y secundaria) tienen –a la fecha- los mayores
índices de PBI per cápita. Actualmente,
es aceptado que el desarrollo del saber humano (educación y tecnología)
ha sido y es un factor fundamental para el desarrollo económico de los países.
La educación, la ciencia y tecnología en el Perú desde muchos años atrás
en lugar de ser elementos relevantes en el desarrollo económico se han
convertido en lastre y problema. De esta situación no escapan las
universidades estatales, Benjamín Marticorena, presidente del CONCYTEC,
afirma “las universidades han crecido inorgánicamente y la mayor parte
de ellas no son sino escuelas de profesionalización intermedia, de
exclusiva ´formación de pizarra y tiza`, sin programa alguno de investigación
científica y trabajo experimental” (La Ciencia en el Desarrollo: 1997). Las
demandas salariales de los profesores universitarios y los permanentes
problemas en el sector escolarizado es el reflejo –lastimosamente- de la
crisis en la educación peruana. Las salidas planteadas siempre han girado
en función de una mayor asignación de presupuestos y como podemos ver,
no ha funcionado. Según León Trahtemberg,
“necesitamos encontrar caminos innovadores que permitan dar
saltos en la calidad, porque hacer más de lo mismo –así sea con
dinero- jamás cerrará las brechas de calidad”. (Diario Correo-Lima
10.06.05) El
problema de la Educación en el Perú, es el resultado de la fuerte
intervención del Estado en la educación y ha generado muchas
distorsiones. Según Walter Puelles, el Estado comete 12 fallas en la
educación, perjudicando en mayor proporción a los que menos tienen.
Entre las fallas identificadas se menciona: Imposibilita la evaluación
del desempeño en términos de satisfacción del consumidor, promueve la
inmoralidad, expulsa la inversión privada, restringe la competencia,
explotación del trabajador por parte del Estado, corta el proceso de
especialización, desincentiva la acumulación del Capital Humano, genera
discriminación e inequidad, reduce la capacidad de elección del
consumidor, etc. (Porqué falla el Estado en Educación: 2001) Hasta la fecha el Estado ha financiado la educación peruana por el lado de la oferta, es decir, el dinero ha sido dedicado a pago de planillas de profesores -en mayor porcentaje- e infraestructura. Sin dejar de mencionar, todo el mecanismo estatal que regula la educación a través de la imposición de curriculas y programas educativos únicos que no se ajusta a la diversidad cultural, social y económica que tenemos. Una de las salidas que se propone desde el Liberalismo es reformar el papel del Estado en función al financiamiento de la educación por el lado de la demanda.
El
modelo educativo peruano se basa principalmente en el financiamiento público
por el lado de la oferta y de la regulación de contenidos. Modelo
estatista que admite que existan organismos todopoderosos que imponen
programas educativos a todas las instituciones educativas estatales y
privadas, bajo el supuesto que ellos tienen “la varita mágica” de la
experticia educativa. Benegas Lynch, afirma que el tremendo error que
cometen los modelos educativos públicos (estatistas y centralizados) es
que no reconocen que todas las personas somos diferentes, por lo que no es
innecesario la existencia de un Ministerio de Educación, cual “Gestapo
moderna decide por los demás”. (El problema central es la educación:
1999). Hasta la fecha el único resultado que se ha logrado con este
sistema educativo es que nos encontramos en los últimos lugares de lo que
se podría denominar “calidad educativa”. El
sistema actual es tan deficiente que termina perjudicando a las
instituciones educativas privadas que surgen como alternativa a la educación
estatal. Como lo indica León Trahtemberg
“está demostrado que los alumnos peruanos tanto de colegios públicos
como privados rinden muy mal en cuanta prueba de evaluación nacional o
internacional se les aplique, tanto por sus carencias de origen como por
el deficiente modelo de gestión y financiamiento escolar y las
limitaciones propias de los directores y profesores” (Correo Lima:
27.11.04). Frente a este panorama podemos afirmar que no habrá desarrollo
económico alguno si continuamos con un sistema educativo como el actual. El
premio Nóbel en Economía Milton
Friedman, trabajó la propuesta de los Vales o Bonos Educativos en su
libro “Capitalismo y Libertad” (1962) como alternativa a la problemática
educativa, ampliando el concepto en “Libertad de Elegir” (1979). En el
Perú, Carlos Boloña en su libro “Lecciones de Economía”
(1999) pone en tapete el tema del financiamiento por parte del Estado por
el lado de la demanda a través del Bono Educativo para la educación
escolarizada y el Crédito Educativo para la educación superior,
afirmando ser una inversión que se podrá “recuperar en impuestos 20 ó
30 años después” La
propuesta del Bono Educativo podríamos resumirlo de la siguiente manera:
1) Transferencia de la propiedad de uso y disposición de los locales
educativos estatales a los profesores y trabajadores administrativos.
Estos tendrían el reto de ofrecer “calidad” y buen servicio para
captar alumnos; 2) El Estado
financiaría la educación a través de Bonos Educativos, que serían
entregados a las familias que las necesiten. Estos bonos serían aceptados
por cualquier institución educativa. Con éstos, los padres podrían
elegir el colegio o escuela que crean conveniente para sus hijos; 3) Los
programas educativos, serían libres y formarían parte de la oferta
educativa. El Estado podría establecer lineamientos generales como
algunos cursos básicos. Imaginemos –un momento- que si esto llegara a
suceder en Huancayo y se produjera las reformas planteadas, el prestigioso
“C.N. Santa Isabel” sería transferido a sus profesores y trabajadores
administrativos, éstos se encargarían de demostrar que ofrecen un
servicio educativo de calidad y podrían competir con colegios
particulares del entorno. Los
padres podrían elegir el colegio que quieran para sus hijos y pagar total
o parcialmente dichos servicios a través de los Bonos Educativos. Tenemos
que ser claros, una vez más, que esta propuesta liberal sólo funcionará
si forma parte de una reforma integral de las funciones del Estado, en la
cual el Estado se limita a cumplir sus funciones naturales (defensa,
justicia e infraestructura). Sabemos también, que este tipo de propuestas
siempre tendrá sus detractores, como indicaba Milton Friedman “los obstáculos
están en la resistencia de los intereses creados, no en la posibilidad de
llevarlas a cabo” (Libertad de Elegir: 1979). |
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OFICINA DE ILE |
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INSTITUTO DE LIBRE EMPRESA (ILE) Free Enterprise Institute Lima,
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