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LAS ESTADÍSTICAS TOMAN PARTIDO POR JOSE LUIS TAPIA ROCHA |
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El
presidente Toledo ha caído en el grave error de manipular las cifras de la
pobreza. En su mensaje a la nación
de 28 de julio ha señalado que se ha reducido la pobreza sacándolos a 420,000
peruanos durante el último año. Ni bien ha pasado un día para que el
consultor del INEI salga a desmentir tales cifras diciendo que se ha tomado períodos
diferentes alterando significativamente los resultados. Pero el Jefe del INEI ha
sostenido que la pobreza no es estacional, y que vale tal manipulación. Pero ha
sido enfático al señalar que las cifras alcanzadas al Jefe de Estado no han
sido las mismas del mensaje de fiestas patrias. Nos
hace recordar los tiempos del gobierno de Alan García donde el ministro de
economía de ese entonces, Gustavo Saberbeín, señaló que había dos formas de
medir la inflación; la inflación bruta y la inflación neta. Pero en ese
entonces el gobierno de García afrontaba la peor hiperinflación de la historia
del Perú llegando a los 2 millones por ciento al terminar su gobierno. Y los
ministros de ese entonces salían a desmentir a los analistas diciendo que con
la actual hiperinflación los sueldos subían y también el poder adquisitivo. Cualquier
cuadro aprista afirma que en el gobierno de García se comió mejor, que aumentó
la producción agrícola y que miles de personas hacían cola por que tenia más
poder adquisitivo. En resumen, las estadísticas, según ellos, muestran que los
pobres la pasaron bien con el gobierno aprista. De igual modo, los neoliberales
del gobierno de Fujimori afirman que el crecimiento económico entre 1992-1997
fue del 7% como promedio y que las inversiones privadas crecieron en 20% anual.
Y que lo pobres la pasaron bien con el gobierno del “chino”. Pero llegamos a
finales de la década de los noventa y los pobres siguen siendo la mitad de la
población del país. Creo
entender que las estadísticas oficiales son volátiles al manejo interesado de
los gobiernos de turno. Además, estos numeritos aparentemente “neutrales”
esconden una verdad que los gobiernos quieren ocultar. Y es que bajo su período
la pobreza nunca mejora ni se puede mejorar con los paleativos estatistas de los
gastos sociales. Un economista del siglo 19, dijo alguna vez, a propósito de
las estadísticas, lo siguiente: “Aunque ‘las cifras no pueden engañar’,
hay en su confección y agrupación tanta probabilidad de equivocarse y tal
tentación de ceder a los partidismos, que en materia de controversia hay que
desconfiar de ellas mientras no han sido sometidas a un rígido examen.” Las
únicas cifras en las que la gente puede confiar son las que elaboran las
empresas, pues no pueden autoengañarse si quieren mantenerse “vivitos” en
el mercado. Como se puede apreciar esto no sucede con nuestros gobernantes que
si manipulan las cifras a la medida de las circunstancias políticas. |