¿QUIÉN ES ISRAEL M. KIRZNER?.- POR VIVIANA MORANDI DE COPPA OLIVIER (*)

 

Discípulo de la denominada escuela austríaca y alumno de Ludwig von Mises, uno de sus máximos exponentes, Israel Kirzner sobresalió por ser uno de los primeros estudiosos en incorporar el papel del empresariado a la teoría económica. Paralelamente, amplió ¡as investigaciones de sus antecesores relacionadas con el concepto del mercado entendido como un proceso, antes que como el reflejo de una situación de equilibrio. Una economía que insiste en el equilibrio, tiende a pasar por alto el papel del empresario, afirma una y otra vez. Su trabajo sobre la teoría de precios ayuda a comprender de qué manera las decisiones de los individuos que participan en el mercado interactúan para generar las fuerzas que provocan cambios en los precios, en los métodos de producción y en la asignación de recursos.

 

 

En su libro The Economic Point of View (1960), Kírzner hace una valiosa contribución a la historia del pensamiento económico por cuanto describe la marcha de la Economía desde una concepción de ciencia de la riqueza hacia una ciencia de ¡a acción humana. Algunos de los capítulos más interesantes de Perception, Opportunity and Profit aparecido en 1979 tratan de la naturaleza del error económico, de la actividad y perspicacia empresarial, y de su relación con las ganancias empresariales puras. En ese mismo ensayo aborda la ética de la propiedad privada, el significado de justicia económica, y la naturaleza y consecuencias de la libertad económica.

 

 

El curso de una economía capitalista depende, de manera crucial, del ejercicio presente y futuro de la función empresarial dice Kirzner, y no necesariamente del avance tecnológico. El economista pone en evidencia la miopía de algunos colegas que, por no reconocer las posibilidades que presentan los descubrimientos empresariales, caen repetidamente en la trampa de predecir el futuro sobre ¡a base de las expectativas actuales, en lugar de considerar las futuras.

 

 

Considerado uno de ¡os grandes economistas de la llamada escuela austríaca, después de Carl Menger (1840-1921), Eugen von Bohn-Bawerk (1851-1914), Ludwig von Mises (1881-1973) y Friedrich Hayek (1899-1992), Israel Kirzner ha hecho grandes aportes a la teoría económica, fundamentalmente en lo referido al papel que desempeña el empresario en las economías capitalistas. Atraído durante las décadas de los 50 y los 60 por la óptica de quien fuera su profesor, Ludwig von Mises, sobresalió junto con Murray Rothbard como investigador del grupo de discípulos norteamericanos de dicha escuela. Su primer libro publicado, Competition and Entrepreneurship (1973), fue muy bien recibido entre los economistas por tratarse de una crítica a la teoría de precios neoclásica e incorporar la teoría de la actividad empresaria! o de la competencia.

 

 

Con estos ensayos, Kirzner amplió significativamente, con sistematicidad y originalidad, las primeras incursiones del empresariado y del desequilibrio en la microeconomía, en un momento en el que habían comenzado a aparecer una serie de escritos, aunque divergentes entre sí, que reflejaban su común preocupación por la incapacidad de la microeconomía de aquel entonces para abordar el proceso del mercado. Basándose en la teoría de los economistas austríacos quienes ven al mercado como un proceso antes que como reflejo de una situación de equilibrio, y que estudian el mercado capitalista como realmente es y no como debería ser, Kirzner amplió las investigaciones realizadas por Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, sus antecesores.

Aunque varias de las teorías y de los conceptos que Kirzner ha estudiado y desarrollado pueden resultar hoy en día obvios, no lo fueron en el momento en que salieron a luz, por lo menos para gran parte de la comunidad académica. De hecho, a lo largo de los 200 últimos años de historia del pensamiento económico pueden distinguirse cuatro escenarios distintos respecto del lugar que los especialistas le asignaron al papel del empresariado en la economía de mercado. Los economistas clásicos con excepción de J. B. Say no reconocían una función empresarial distinta de la del capitalismo. Para ellos, las ganancias representaban el ingreso percibido por el capitalista, sin hacer distinción entre el interés puro y la ganancia empresañal. En este esquema clásico, lo que se trató de comprender fueron las características más importantes de la economía capitalista, en un marco que ignoraba la influencia empresarial.

 

 

Este tema, así como el de las ganancias empresariales, empezó a discutirse en las décadas siguientes a la revolución marginalista (1880-90), que incorporó el análisis de los costos e ingresos marginales a la teoría microeconómica. Pero fue en la segunda década del presente siglo cuando se elaboraron las teorías completas del empresariado, desarrolladas por J. A. Schumpeter y F. H. Knight. Durante los 40 años posteriores, a pesar de que la teoría microeconómica moderna logró un standard significativamente más alto de complejidad, el empresario prácticamente desapareció de la literatura económica.

 

 

La cuarta etapa se iniciaría en 1967, cuando en las reuniones de la American Economic Association se le dedicaron algunas sesiones a esa cuestión. Desde ese momento, los estudiosos redescubrieron al empresario y, a partir de allí, éste fue nuevamente incorporado al análisis económico. Kirzner demostró que la teoría económica clásica al excluir al empresario de su análisis, limitó la discusión de un concepto sumamente importante: el proceso del mercado y el papel del empresario. La teoria clásica sostiene la idea de la supremacía del equilibrio, ignorando las derivaciones que pueden ocasionar el error y la ignorancia en la toma de decisiones, afirma y propone un análisis que considere más flexible al mercado. Esta nueva noción presta particular atención a los cambios sistemáticos que se generan en el mercado debido a los distintos niveles de información y a las diversas expectativas que poseen quienes intervienen en él, por un lado, así como a los efectos que los fenómenos del mercado producen en los participantes, por el otro.

 

 

En síntesis, se trata de un mercado en el cual los descubrimientos del empresario constituyen, esencialmente, una fuerza unificadora que redefine la decisión económica, incluyendo las nociones tradicionalmente desestimadas de error, ignorancia y suerte. Según su colega Murray N. Rothbard, este aporte llegó en un momento académico de creciente insatisfacción respecto de las metodologías positivistas y de las teorías que se basaban exclusivamente en el análisis de los actos objetivamente observables, sosteniendo la libertad de mercado de la microeconomía ortodoxa, así como también su casi exclusivo énfasis en el modelo irreal del equilibrio estático. Kirzner agrega Rothbard propugna un paradigma económico alternativo, que pone acento en el papel del "entrepreneur" como "driving force" del capitalismo, y como proceso dinámico del mercado que facilita la innovación y el descubrimiento . Al igual que Ludwig von Mises, Kirzner coioca al empresario en el centro de la actividad económica, y sostiene que las teorías de la competencia monopólica y de la competencia imperfecta surgieron como resultado de un amplio descontento en relación con la teoría de ¡os precios de Marshall, tal como se había desarrollado durante los años 20.

 

 

Su trabajo sobre la teoría de precios ayuda a comprender de qué manera las decisiones de los individuos que participan en el mercado interactúan para generar las fuerzas que provocan cambios en los precios, en los métodos de producción y en la asignación de recursos. Para Kirzner, dos nociones fundamentales ayudan a la comprensión del mercado: la competencia y la función del empresariado, que a su vez constituyen el núcleo de su pensamiento.

 

 

En la literatura económica, la función del empresario era tratada, generalmente, en conexión con la teoría de la distribución, y hasta cierto punto se la vinculaba con las teorías de la producción y de la empresa. Kirzner, por su parte, cree que el empresario es la fuerza impulsora de todo el proceso del mercado, y que éste, a su vez, está constituído por el conjunto de ¡as decisiones de compra de ¡os consumidores y las decisiones de venta de los empresarios-productores. Unas dependen de otras, y viceversa -dice Kirzner-, pero cada pareja de decisiones constituye un caso en el que a ambas partes se les ofrece una oportunidad que, en tanto y en cuanto conocen, es la mejor que les brinda el mercado. Por lo tanto, al trazar sus planes de compra o venta, cada participante del mercado debe estar atento a las decisiones prospectivas de aquellos a quienes espera vender o a quienes espera comprar, y también a las decisiones prospectivas de otros cuyas decisiones de vender o comprar pueden competir con las suyas. Así, compradores y vendedores revisan sus decisiones en cada período, generando un proceso dinámico. Por esa razón añade Kirzner, mientras exista libertad para comprar y vender, el proceso de mercado es, en si mismo, competitivo.

 

 

Al explicar las fuerzas de la competencia, Kirzner dice: "La conciencia de las oportunidades competitivas implica algo más que el hecho de que el autor de una decisión sepa que no podrá llevarla a cabo si ofrece en el mercado oportunidades menos atractivas que las dadas por sus competidores". En esta lucha por mantenerse a la cabeza, en consecuencia, los empresarios se ven forzados por el proceso competitivo a minimizar, más y más, sus posibilidades de participar con ganancia en el mercado. Kirzner afirma que en el comportamiento económico de los participantes del mercado, los empresarios están en una situación de alerta frente a los cambios antes no observados, con el fin de poder obtener, a cambio de lo que tienen que ofrecer, mucho más de lo que hasta entonces podían conseguir. Y considera que, en una economía monetaria, una oportunidad es mejor que otra si ofrece a los consumidores el mismo producto a un precio más bajo, pero también si ofrece un producto más deseable al mismo precio. Con respecto a ciertas situaciones monopólicas, Kirzner piensa que si en un momento dado un solo productor fabrica determinado producto ello no constituye por sí mísmo un deterioro del proceso competitivo. Puede significar, simplemente, que en ese momento sólo un empresario ha dado el paso de presentar esa particular oportunidad al mercado. Si el paso es bueno, inducirá a otros a darlo, incluso mejor. Si resulta ser un error, el mismo empresario estará sometido a la presión del mercado, que lo obligará a abandonar dicha línea de producción.

 

 

En su libro The Economía Point of View, Kirzner hace una valiosa contribución a la historia del pensamiento económico por cuanto describe la marcha de la Economía desde una concepción de ciencia de la riqueza hacia una ciencia de la acción humana. En ese ensayo, el profesor Kirzner no cae, como algunos historiadores de doctrinas económicas, en la actitud de dar rienda suelta a juicios de valor y observaciones paradójicas. Muy por el contrario, prefiere seguir los rigurosos métodos de los mejores especialistas en teoría económica como Bóhm-Bawerk y Edwin Canan. Resultan particularmente interesantes su tratamiento de la discusión entre Benedetto Croce y Vilfredo Pareto, así como la examinación crítica de las ideas de Max Weber y Lionel Robbins. Ludwig von Mises opina que el aporte de Kirzner, además de ser de gran valor, resulta una enorme ayuda para la revisión de las teorías de otras generaciones de economistas porque permite, incorporando el punto de vista actual, corregir errores o encontrar nuevas y mejores razones para confirmarlas.

 

 

Kirzner fundamenta que el "subject matter" de la economía es el accionar humano. La acción económica humana, en contraposición a una actitud reflexiva dice, está dirigida hacia metas y propósitos determinados. Como tales acciones a menudo producen desplazamientos cuantificables de objetos reales, el significado de esos movimientos no puede ser comprendido adecuadamente mediante una simple correlación (o regresión) entre un desplazamiento y otro. Por lo tanto, las explicaciones económicas explícitas o implícitas deben incluir los planes y propósitos individuales; de otro modo, estas ideas ignoran un cúmulo de experiencias tan real como el mundo de las cosas.

Según Laurence Moss economista que prologa y comenta The Economic Point of View, a los economistas les llevó más de 200 años descubrir que el sujeto de la disciplina no era otra cosa que la estructura de las acciones humanas en si mismas. Gran parte de los estudios de Kirzner añade son una revisión histórica de los distintos intentos que han hecho los economistas para definir el campo de su disciplina. Muchos de los pensadores modernos suelen sentirse cómodos con alguna variante de la definición de Joan Robinson, según la cual la economía es una disciplina relacionada con la asignación de medios escasos entre distintas alternativas, cuando en realidad los medios, en sí mismos, son capaces de una variedad de aplicaciones. Y si estos economistas consideran útiles las leyes económicas concluye, no es porque ellas sean consistentes con la comprensión de la acción humana sino porque ayudan a organizar grandes series de datos, tanto para uso gubernamental como empresarial, actuando como si lo único importante de la teoría económica fuera la facilidad para armar y desarmar largas series de datos estadísticos.

 

 

En 1979 Kirzner publicó Perception, Opportunity and Profit, un conjunto de estudios acerca de la teoría de la función empresarial que puede ser considerado como una continuación de Competition and Entrepreneurship, con la salvedad de que éste fue escrito en un momento en el que la perspectiva austríaca seguía estando fuera de moda. En los seis años que separan a un ensayo del otro, Kirzner se encontró con una gran cantidad de inesperados simpatizantes de su teoría de precios, en la cual el empresario cumple una función dinámica en el mercado, hecho que dió lugar al resurgimiento de la tradición austriaca. Algunos de los capítulos más interesantes tratan de la naturaleza del error económico, de la actividad y perspicacia empresarial, y de su relación con las ganancias empresariales puras. Aborda también la ética de la propiedad privada, el significado de justicia económica, y la naturaleza y consecuencias de la libertad económica.

 

 

En estas temáticas, Kirzner rescata la idea de los aspectos empresariales de la acción humana, que según su opinión no fue bien comprendida por otros pensadores, intelectualmente capturados por los paradigmas económicos convencionales. Siguiendo el concepto de Mises, Kirzner profundíza lo que ya había analizado con anterioridad: la actitud alerta de los empresarios frente a las oportunidades, al mismo tiempo que van transformando su proceso de toma de decisiones y convierten la teoría de equilibrio del mercado en una teoria del proceso del mercado. Una economía que insiste en el equilibrio tiende a pasar por alto el papel del empresario , afirma una y otra vez.

Otro de los temas que llama su atención es el de la publicidad, entendida como un aspecto del proceso de competencia. En un principio, la publicidad fue a menudo condenada por la teoría económica, que la consideraba un mal gasto, una actividad ineficiente y, muchas veces, destructiva de la soberanía del consumidor. Más adelante, el tema ocupó un lugar en la literatura económica, denominándosela economía de la información. De acuerdo con este punto de vista, los mensajes publicitarios proporcionan a los consumidores una cantidad de conocimientos por los cuales están dispuestos a pagar un precio: la información puede ser comprada, vendida y aún empaquetada. Pero estas teorías, según Kirzner, están lejos de tener en cuenta el verdadero papel de la publicidad en el proceso de mercado. Dar a los consumidores información no es suficiente-asegura. Es esencial que las oportunidades a disposición dei consumidor atraigan su atención. El empresario-productor no sólo debe interpretar los deseos de los consumidores, sino asegurarse de que éstos no pierdan el gusto, la motivación y la conveniencia por lo que han elegido. Por esta misma razón afirma, la publicidad es, claramente, un elemento indispensable para el proceso del mercado. En cuanto al análisis de los costos del empresario, sostiene que las decisiones acerca de qué producto fabricar, en qué cantidad y con qué calidad son, invariablemente, una reflexión acerca de lo que él cree que podrá vender a un precio determinado. Los costos en los que incurre son los que, de acuerdo con sus estimaciones, debe hacer para vender lo que produce. Y cada mejora que se introduce en el producto tiene por finalidad hacerlo más atractivo a los ojos de los consumidores.

 

 

Por lo tanto, Kirzner está en desacuerdo con la diferenciación entre costos de producción y costos de venta; él considera que todos son costos de venta. En su tratamiento del error, la ignorancia y las oportunidades empresariales, parte de la premisa de que en el mundo existen grandes ineficiencias, pero que a cada instante se genera un enorme propósito de implementar mejoras que, de un modo u otro, están disponibles aunque no sean notadas o aprovechadas. Desde su perspectiva, insiste en que las ganancias del empresario son aceptables desde el punto de vista ético. Tal postura lo diferencia de muchos críticos del capitalismo, para quienes las ganancias son moralmente injustas y violan las pautas de la justicia distributiva, en tanto que para otros constituyen una explotación del trabajo o un ejercicio injusto del poder económico. A fin de fundamentar su opinión, el profesor Kirzner se basa en la teoría del arbitraje de las ganancias puras, según la cual éstas constituyen un resultado de la existencia de precios distintos, en diferentes segmentos del mercado, para aquellos bienes considerados económicamente idénticos, aunque físicamente no lo sean. Esas diferencias de precio, a su juicio, pueden surgir sólo en función del desconocimiento. Y a continuación identifica tres posibles modalidades de desconocimiento o desinformación: la ignorancia óptima, los errores deliberados y los errores genuinos. Kirzner sostiene que, a menudo, en el mercado se toman decisiones ignorando el hecho de que es posible acceder a la información, y que ésta se halla disponible en forma gratuita. Una cosa es saber que uno actúa con ignorancia dice, y deliberadamente decide mantenerse en ese estado por el alto costo que implica obtener conocimientos, pero resulta muy distinto ser ignorante simplemente porque no se tiene la menor idea de que lo es, y porque no se sabe que la información existe.

 

 

Según Kirzner, la libertad es un elemento que brinda eficiencias sociales, y enfoca el concepto de libertad empresarial desde el punto de vista de Mises: libertad para descubrir y determinar, por uno mismo, dónde está ubicado y dónde quiere llegar Esta libertad empresarial permite visualizar que la posibilidad de elegir conduce a descubrir oportunidades que pueden resultar invisibles para aquellos a quienes les es negada. Y con el fin aclarar la situación, propone el siguiente ejemplo a alguien que le es negado el derecho de concurrir a la universidad, jamás puede darse cuenta de que posee el potencial intelectual para ser admitido en una. Desde esta perspectiva, negada la libertad de elegir, no necesariamente se tiene conciencia de los deseos frustrados. De hecho, uno puede carecer de libertad y estar convencido de que no se ve, en absoluto, afectado por su falta. Complementando la teoría que Hayek expresa en The Use of Knowleclge in Society, Kirzner sostiene que una sociedad es libre cuando los individuos son libres para descubrir, por sí mismos, el rango de alternativas posibles.

Si una economía de mercado tiene fuertes tendencias equilibradoras añade, éstas no sólo dependerán de la libertad para permitir el despliegue social de la información existente, sino además facilitar el descubrimiento de aquellas oportunidades disponibles por las actitudes y el conocimiento de los participantes del mercado, como asi también identificar las posibilidades tecnológicas existentes, todo lo cual constituye los pasos del proceso de equilibrio. Las restricciones a la libertad económica hieren a la sociedad más seriamente de lo que suelen reconocer muchos economistas, continúa, y pone especial énfasis en el hecho de que, desde el punto de vista de la libertad empresarial, un individuo puede sufrir pérdidas de libertad sin que ello vaya en desmedro de su bienestar. A su juicio, una situación análoga se extiende a la comunidad entera: la sociedad ignora qué pérdidas ha sufrido, en términos de bienestar general, como resultado de la restricción de libertad, puesto que nadie está en condiciones de saber qué pudo haber descubierto, Las pérdidas de libertad pueden disminuir los logros, tanto individuales como sociales, sin que nadie se de cuenta de lo que ha sido perdido o no logrado, concluye. Por tal motivo, y para un mejor entendimiento de las enormes consecuencias sociales de la libertad económica, recomienda que los economistas profundicen su comprensión de la naturaleza de la libertad en sí misma.

En 1985, bajo el título Discovery and the Capitalist Process, Kirzner publicó la recopilación de siete papers en los que da a conocer una particular visión positiva del capitalismo. Allí no analiza al capitalismo de mercado simplemente como un grupo de instituciones que gobiernan intercambios, o como un conjunto de actividades o de precios (o ambos) que reflejan, con debido cuidado, los cambios de oferta y demanda relativa, sino como fa marcha de un proceso continuo de descubrimiento creativo. Lo que observamos en una economía de mercado, cualquiera sea el momento en que nos detengamos, son sólo intentos de los participantes de tomar ventaja de nuevos descubrimientos o nuevas posibilidades- dice Kirzner. Y al tratar de implementar esos planes, los participantes del mercado visualizan posibilidades que en el pasado escaparon a su atención. Y así, este proceso se repite continuamente, reaccionando ante los nuevos cambios y sorpresas. Esta concepción del mercado analizada una y otra vez por kirzner a través de los años constituye el enganche de tres pensamientos. El primero de esos eslabones fue forjado por Ludwig von Mises en su visión del mercado como un proceso empresarial; una serie contínua de movimientos desequilibrantes en la búsqueda de ganancías, tendiendo permanentemente a una dirección de mejor coordinación. El segundo eslabón es el que agregó Friedrich Hayek en su comprensión de la naturaleza de los procesos equilibradores de mercado. Hayek demostró que cualquiera de ellos debe ser entendido como un proceso de aprendizaje, durante el cual los participantes aprenden, mutuamente, la ajustar sus actividades. El tercer eslabón, y precisamente el apode que hace Kirzner, es el reconocimiento de que las actividades empresariales que obtienen ganancias son realmente actos creativos de descubrimiento; por lo tanto, el proceso empresarial puede ser percibido como un proceso espontáneo y ordenado de aprendizaje no intencionado, que sólo se detiene en el caso de que e! conocimiento mutuo sea total.

 

 

La intervención del gobierno en los mercados también ha merecido un lugar destacado en la obra de Kirzner. Como es obvio, su opinión al respecto es claramente negativa y hace el siguiente razonamiento: con la esperanza de corregir lo que los funcionarios públicos o legisladores perciben como condiciones insatisfactorias, se imponen al mercado diferentes tipos de regulaciones y controles. De ese modo, el mercado libre comienza a ser reemplazado por un mercado regulado. Y el resultado es una larga lista de precios máximos, precios y salarios mínimos, transferencias de ingresos, imposición de standards de seguridad, tarifas proteccionistas, prohibición de integración industrial, pensiones a la vejez compulsivas, prohibición de competencia, todo lo cual constituye un sin fin de modalidades de control que se imponen, muchas veces con la mejor buena voluntad. A través de estos controles y prohibiciones dice Kirzner, el gobierno redistribuye ingresos y riqueza, modifica los procesos de producción y la composición del consumo. Y a pesar de que por esa vía se alteran las oportunidades de las ganancias empresariales, no se llega a eliminarlas. Su análisis se concentra en el impacto que la intervención cualquiera sea la forma que adopte, puede tener en el proceso de descubrimiento que el mercado no regulado tiende a generar. Más allá de que los resultados en el mercado suelen ser, en algún sentido insatisfactorios, ni siquiera la intervención que logra sus objetivos en forma inmediata puede ser considerada como la solución obviamente correcta, afirma. Y agrega: A pesar de los problemas, el mercado es capaz de generar procesos de descubrimientos y correcciones superíores a aquellas tomadas deliberadamente por las regulaciones gubernamentales. La intervención deliberada del gobierno no sólo es un sustituto imperfecto del proceso espontáneo de descubrimiento del mercado, sino que hasta puede impedirlo o generar nuevos ajustes que producen un resultado final aún menos deseable que el que hubiese surgido del libre mercado.

 

 

Kirzner cree que la demanda de regulaciones está basada en la creencia de que las condiciones insatisfactorias del mercado nunca podrán ser corregidas, a menos que haya una intervención deliberada. Este error se basa en el hecho de que no se reconoce la natural tendencia de los mercados para descubrir y eliminar sus propias ineficiencias, afirma. Por otra parte, Kirzner se pregunta qué seguridad tienen los funcionarios públicos, más allá de su mejor buena voluntad, de que los precios o calidades requeridas, por ejemplo que ellos tratan de imponer son los correctos. Nadie puede asegurar que los funcionarios han evaluado todas las posibilidades del mercado, ni que lo que ellos presumían será invariable en el tiempo.

Es bien sabido que las regulaciones gubernamentales en el campo de la economía, al reducir la participación potencial en determinados mercados, disminuyen la competencia. Por lo tanto, Kirzner las responsabiliza de ser las causantes de producir ineficiencias de índole monopólica. Y sostiene que ninguna decisión relacionada con regulaciones gubernamentales, debiera ser tomada sin una completa comprensión de todos los peligros que la regulación puede acarrear, y que tal comprensión se logra estudiando el proceso de mercado y el descubrimiento empresarial.

 

El economista y profesor Julian L. Simon, en su libro The UItimate Resource (1981), afirma que el standard de vida crece a medida que la población mundial también lo hace, y que con el aumento en los ingresos se producen menos situaciones de escasez, costos más bajos e incremento de la disponibilidad de recursos. Kirzner retoma esta línea de pensamiento y afirma que el capitalismo tendrá un futuro de progreso y de avance dado que, silos empresarios actúan en un marco de mercado libre, la economía no vivirá situaciones de escasez gracias a las nuevas posibilidades que se irán descubriendo. Además pone en evidencia la miopía de algunos economistas que, por no reconocer las posibilidades que presentan los descubrimientos empresariales, caen repetidamente en la trampa de predecir el futuro sobre la base de las expectativas actuales, en lugar de considerar las futuras. El curso de una economía capitalista depende, de manera crucial, del ejercicio presente y futuro de la función empresarial dice kirzner, y no necesariamente del avance tecnológico. Pero no hay que olvidar que el objetivo del empresario agrega está directamente vinculado a la búsqueda de oportunidades que redunden en su propio beneficio. @

(*) Ensayo adaptado por José Luis Tapia, Presidente de ILE

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