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EL COSTO Y LA INEFICIENCIA DE LA JUSTICIA POR HANS PETER MULLER* |
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Los costos del sistema judicial son fáciles de calcular si se suman los gastos desde el ministerio, los juzgados, la policía, la fiscalía, los cárceles y otras instituciones que se me escapan. Pero estos costos no toman en cuenta el potencial que pierden los prisioneros al no poderse desarrollar social, moral ni económicamente. Las personas encerradas no aportan a la economía con sus talentos y creatividad. Ellos no construyen una sociedad civil participando en las redes sociales, soportando familias. Sus posibilidades de hacer el bien son limitadas porque en el pasado han decidido hacer el mal. El año pasado se encontraron en los Estados Unidos 6,9 millones de personas encarceladas que representan un 3,2 por ciento de la población. De 1982 a 2001 aumentaron los costos de la encarcelación 529% , de la policía 281% y de la justicia 383% . En el año 2001 se gastaron entre las tres entidades mencionadas anteriormente alrededor de 167 billones de Dólares. Este costo de mantener el orden y la seguridad es enormemente grande y va directamente contra la prosperidad de la nación. Ese dinero podría usarse en la educación, servicio de salud o para mejorar la infraestructura. Es incalculable el costo de tener 6.9 personas fuera del proceso productivo y además de cuidar y mantenerlos. Qué tan efectivo es entonces este sistema judicial y correctivo? El juez Kennedy de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos habló de lo inadecuado e injusto que es el sistema correccional de los cárceles. Según el Departamento de Justicia, en el año 2003, 38% de los que están en libertad bajo palabra regresan a la cárcel con una nueva sentencia o por la violación del acuerdo y 9% se convierten en fugitivos delante de la ley. El frecuente fracaso del gobierno en reformar los criminales no nos debe sorprender porque la función principal del estado es reaccionar con un justo castigo a la actividad criminal. Esta función esta de acuerdo a la descripción que dio el apóstol Pablo al magistrado civil. Pablo escribe: “Dios ha puesto los jueces para ayudarte. Pero si estas haciendo algo malo, claro que tienes que temerles, porque ellos harán que te castiguen. Para eso los ha puesto Dios, para actuar con justicia”. Exactamente por esta naturaleza, el estado depende de la fuerza coercitiva para castigar el malo, y es el temor a este castigo lo que funciona como primer agente disuasivo para alejar a la gente de actividades criminales. Pero el uso de la fuerza coercitiva tiene un efecto limitado, sobre todo porque actúa como un desalentador externo y no puede enfocarse al interior del ser humano referente a lo malo. Eso llega a ocurrir especialmente cuando el beneficio proveniente de la actividad criminal es alto en comparación a un riesgo pequeño de ser capturado, castigado o de morir. Mientras el estado aplica la fuerza externa coercitiva para castigar el crimen, las comunidades basadas en la fe pueden dirigirse a los asuntos internos espirituales como centro de la actividad criminal. Como estas organizaciones son particulares y no sujetas a las restricciones de las agencias de gobierno, pueden enlazarse con los prisioneros a nivel personal y espiritual, enfocándose en las necesidades del ser humano integral, el cuerpo y el alma. Este amplio enfoque es mucho mas efectivo para evitar la recaída de los ex – convictos. El sistema de la justicia criminal debe establecer una forma de cooperación entre los representantes de la comunidad, la policía y la fiscalía para facilitar la integración exitosa. El éxito podría medirse a través de los reintegros exitosos a la sociedad. Un consorcio nacional podría ayudar a reunir el gobierno y los líderes religiosos, para que éstos en mutua colaboración ayuden a las personas que salen de las cárceles a integrarse a la sociedad. Las mediciones que se han hecho en el estado de Nueva York en el año 1997 por la organización Prisión Fellowship Ministries muestran que esta idea puede ser una solución a la alta reincidencia. El estudio muestra que solo una tercera parte de los prisioneros que salieron fueron arrestados de nuevo cuando atendieron diez o mas estudios bíblicos en un año. Los prisioneros necesitan ayuda de la sociedad civil para poder salir de sus pasados errores, no dejemos al gobierno hacer tareas que no puede cumplir con el éxito deseado. E-mail: lared@polcola.com.co |
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OFICINA DE ILE |
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INSTITUTO DE LIBRE EMPRESA (ILE) Free Enterprise Institute Lima,
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