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LAS LEYES MALAS.- POR ALBERTO MANSUETI |
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Es
el Congreso y no el Ejecutivo quien tiene el poder para lanzar al Perú por la vía
del crecimiento económico y la prosperidad. Porque el deficiente comportamiento
de la economía en nuestro país y la consiguiente pobreza crónica, tienen una
causa muy específica: las leyes malas, que entorpecen el funcionamiento del
libre mercado. Para que haya riqueza en el Perú, bastaría con derogarlas, lo
que sólo el Congreso puede hacer. Un Congreso con mayoría liberal. El
liberalismo propone tres principios muy simples: Gobiernos limitados; mercados
libres; e instituciones privadas separadas del Estado. El estatismo propone
exactamente lo contrario: Gobiernos ilimitados, inflados de atribuciones,
privilegios y dinero; mercados reprimidos; e instituciones privadas
entremezcladas con el Estado. ¿Cuáles
son las leyes malas? Las leyes estatistas; es decir, antiliberales. Las hay de
cuatro categorías, según tiendan a llenar de atribuciones al Estado (1) o de
dinero y recursos financieros a los Gobiernos (2); a reprimir a los mercados
(3); o a mezclar indebidamente al sector privado con el Estado. (4) 1)
Las que confieren a los Gobiernos atribuciones que no les corresponden, por no
ser sus propias naturales, como son las represivas, judiciales, y contratación
de obras genuinamente públicas. Entre
estas, las leyes de “educación” y “salud”, y otras que interfieren en
el funcionamiento de la economía: leyes de Bancos; de crédito (a la vivienda,
agricultura, microempresas, etc.); ley bursátil o de mercado de capitales;
leyes cambiarias; de seguros; ambientales, etc. Y las leyes antidroga, que
magnifican el problema a la enésima potencia. Y todas las leyes que establecen
jurisdicciones especiales, en lugar de los tribunales ordinarios. b)
Las que permiten a los Gobiernos detraer recursos excesivos de la sociedad,
alegando necesitarlos para cumplir todas las funciones atribuidas, tanto propias
como impropias, y “redistribuir la riqueza”. Son
las leyes de crédito y endeudamiento público; del Banco Central y curso legal
de la moneda; encaje legal y seguro de depósitos, etc. Y todos los “impuestos
malos”: punitivos o confiscatorios; fraudulentos (loterías estatales); y
discriminatorios. c)
Las leyes que ponen a los mercados en condiciones de extrema represión, so
pretexto de “corregir sus fallos”. Como
por ej. las de profesiones y oficios; reglamento requisitorios de permisos y
licencias; controles de precios; de alquileres; leyes de “defensa” del
consumidor, “antimonopolio” o “pro competencia”; “antidumping”;
aranceles “proteccionistas”, etc. Y todas las leyes “del trabajo”, que
crean desempleo: salariales, obreras y gremiales; de contratación colectiva;
“protectoras” de niños y adolescentes (que les impiden trabajar, y los
arrojan a la mendicidad, delincuencia, crimen, etc.) d)
Las que mezclan indebidamente lo público y lo privado, siendo fuente de
distorsiones, empobrecimiento y corruptelas. Entre
ellas, las leyes de empresas estatales; de “promoción” a ciertos sectores;
subsidios; “Sistemas” estatales de seguridad social, etc. Generar un auge económico sin precedentes en el Perú es fácil: basta con derogar las leyes malas. Marcaríamos rumbo y ejemplo en América latina y el mundo.
Nota: Para leer el documento completo de las leyes malas (haga click aqui). En versión word (haga click aquí).
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