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LA SALIDA ES EL LIBERALISMO: CAMBIO DE SISTEMA, EL CAMBIO PARA MEJOR.- POR ALBERTO MANSUETI |
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Toda
economía es capitalista, en tanto emplea ahorros y medios de producción
para multiplicar los bienes y servicios. Pero el liberalismo o capitalismo
liberal se opone al mercantilismo y al socialismo: --
el mercantilismo es el estatismo o capitalismo de Estado en provecho
exclusivo de los sectores económicos establecidos; --
y el socialismo es igual, en provecho exclusivo de los sectores políticos
dominantes; --
el “neo” liberalismo es la forma actualizada de mercantilismo; --
y el capitalismo liberal es el capitalismo para todos, sin restricciones
ni privilegios. En
Venezuela, los abusos y estragos del mercantilismo nos trajeron como
reacción el socialismo; un supuesto remedio que no remedia, igual de malo
o peor que la enfermedad cuya cura vanamente pretende. Los
tres principios básicos del Liberalismo
1.
Gobiernos limitados 2.
Mercados libres 3.
Instituciones privadas separadas del Estado El
primero es el más importante y fundamental, por eso el Liberalismo se
conoció en el pasado como “Doctrina de los Gobiernos limitados”; y en
consecuencia, de la libertad personal. Por su origen histórico, en
Occidente también se le conoció como Doctrina Bíblica del Gobierno. Y
así como se le llamó a veces “liberalismo” por oposición al
mercantilismo, también por su oposición al socialismo se le llamó otras
veces doctrina “conservadora” de las funciones y límites de los
Gobiernos. De
todos modos, esos tres son sus principios inconfundibles. El segundo y
tercero resultan del primero, porque sólo con Gobiernos limitados es
posible tener: --
mercados libres, y por eso altamente eficientes y productivos, y así
remunerados sus factores con ingresos sólidos, y por eso con amplia
capacidad adquisitiva. Todos los mercados libres pueden sostener empresas
rentables, sean manufactureras, agropecuarias o de servicios; por eso en
toda actividad los ingresos han de ser compensatorios y elevados -sin
subsidios-, siempre y cuando el Estado no sea enorme y ultragastador. Ese
tipo de Estado no se puede mantener. --
familias, empresas, gremios, medios de comunicación, escuelas, clínicas,
entes de previsión, iglesias y otras asociaciones voluntarias como
instituciones privadas, y por ello vigorosas y autónomas, separadas de la
dependencia tutelar y dominio de los Gobiernos. ¿Para
qué Gobierno? Siendo
el Gobierno el monopolio legal de la fuerza, se necesita para todo aquello
que requiere fuerza: hacer la guerra, perseguir el crimen y juzgarlo,
recolectar impuestos para pagar estas funciones y las obras públicas
contratadas. Negocios
como comerciar y fabricar; sembrar y cosechar; educar y aprender;
practicar la medicina y ser atendido como paciente; y comprar y vender un
seguro de previsión para contingencias o retiro, son actividades que no
requieren fuerza. No necesitan Gobierno, a menos que algún crimen o
estafa requiera la intervención de los jueces. Gobiernos
limitados: los tres límites
1.
en Funciones 2.
en Poderes y atribuciones 3.
en Recursos y Gastos El
primero es el más importante de los límites. Pues con menos funciones,
los Gobiernos tienen: --
menos poderes y atribuciones, y los ciudadanos más libertad. --
menos recursos y gastos, y los ciudadanos más riqueza. La
causa de la pobreza es la concentración de poder
El
exceso y diversidad de funciones atribuidas hoy los Gobiernos es uno de
los factores que les impiden cumplir siquiera alguna de público interés.
Sin embargo, con la excusa de cumplir todas las que se arroga,
indebidamente nos despojan a las personas de: --
infinidad de poderes y atribuciones de todo orden, con los cuales reducen
nuestras libertades, económicas y no económicas; --
enorme cantidad de recursos (como los provenientes del petróleo y demás
recursos naturales) y otros impuestos, visibles (a las personas, capitales
y actividades) e invisibles (p. ej. inflación monetaria, e ingresos de
las loterías y juegos.) Así
los Gobiernos concentran injustamente el poder, nos someten y empobrecen,
y nos impiden satisfacer nuestras necesidades por nosotros mismos, y
acceder por medios y esfuerzos propios a la prosperidad y bienestar. La
concentración de poder causa la falta de libertad y la pobreza. La
concentración de poder es también causa de la corrupción
La
corrupción no es la causa de nuestra pobreza, si bien es un problema
grave. Pero es consecuencia de la concentración de poder. Es irreal
esperar otra cosa en Gobiernos ilimitados. La corrupción se agiganta y se
vuelve monstruosa e intratable. Sólo en un Gobierno limitado la corrupción
es limitada, y por consiguiente tratable por sus remedios propios: los
judiciales. Lo
que debe cambiar es el sistema, que encarna en las leyes y la Constitución
-el sistema de Gobierno-, y no sólo las personas que lo ejercen. Las
leyes malas
Un
Programa Liberal de Gobierno es prácticamente una Agenda de Leyes para su
Derogación. Y es programa esencialmente para el Poder Legislativo -y
eventualmente el P. Constituyente-, al efecto mucho más importante que el
P. Ejecutivo. Porque sólo puede derogar una Ley quien tiene facultad para
dictarla. En
Venezuela hay un mito: que todas las leyes son buenas, y todos los males
devienen de su (presunto) incumplimiento. La realidad no es así. La mayoría
de las leyes son a la vez causa, resultado y expresión del estatismo o
capitalismo de Estado; y son malas porque impiden la libertad y a la
prosperidad de las personas, y al negar su madurez, la retrasan. Hay que
derogarlas. Las
leyes malas son las que: --
Atribuyen al Estado y a sus funcionarios las mejores, más nobles y
elevadas intenciones. Y una multiplicidad de funciones impropias, para el
supuesto cumplimiento de las cuales depositan en sus manos toda clase de
facultades, derechos y libertades. Y medios, arbitrios y recursos. --
Y atribuyen a los particulares las peores y más nefastas intenciones,
imponiendo prohibiciones y vedas, limitaciones y restricciones, y
exigiendo inspecciones, supervisiones y controles. Solución: dejar vivir libremente a las fuentes de riqueza y desarrollo personal ¿Se
cumplen o no las leyes malas? Tienen tres clases de efectos negativos y
destructivos sobre iniciativas y emprendimientos privados: --
Muchos son desalentados y abortados antes de comenzar, y así se les
impide nacer y funcionar; --
Otros son entrabados y castigados luego de nacer, disminuyendo su provecho
y crecimiento; --
Otros compran encubiertamente impunidad a los funcionarios, generando muy
rentables corruptelas y nichos monopólicos. El
remedio es su derogación. Una vez derogadas las leyes malas -incluyendo
las reformas malas a las leyes buenas-, entonces recuperarían sus
espacios de vigencia los Códigos de la Era anterior al Estatismo. ¿Cuáles
son las funciones propias y naturales de los Gobiernos? Cumplir
los fines del Estado, monopolio legal de la fuerza pública, que son tres: 1.
Defensa nacional 2.
Administración de Justicia 3.
Obras Públicas, principalmente caminos, puentes y comunicaciones Estado
y Gobiernos no son propietarios del territorio, mucho menos de la población
del país, tampoco sus tutores, padres sustitutos o mentores. Enseñanza,
atención médica y previsión
No
son funciones propias y naturales del Estado, porque no requieren de
fuerza o coacción para cumplirse. Sin
embargo, como consecuencia de décadas de estatismo, hay demasiados
pobres. Sin duda la economía de libre mercado va a permitir el
enriquecimiento de muchísimos pobres. Pero mientras tanto ello ocurra, se
admite el financiamiento estatal de la demanda de estos tres servicios
para los más pobres. En instituciones privadas, y mediante cupones
reembolsables. Así se elimina la odiosa discriminación que hay ahora,
entre los buenos servicios privados para quienes pueden pagarlos, y los
malos servicios estatales para el resto. Los
9 puntos de la Agenda Liberal para Venezuela
Para
Venezuela, los principios enunciados se concretan en 9 medidas o políticas,
aplicables de manera inmediata, simultánea, conjunta e integral. 1.
Reforma del Estado y privatización de las empresas estatales --
Definición y limitación de las funciones estatales a la defensa
nacional, administración de Justicia, y Obras Públicas, principalmente
caminos, puentes y comunicaciones. --
Limitación de los poderes y atribuciones estatales a aquellas
competencias y facultades estrictamente necesarias al cumplimiento de sus
funciones, y consistentes con la máxima libertad personal. --
Limitación de los gastos estatales hasta los sostenibles con una carga
tributaria no mayor a un décimo de los ingresos personales gravables; y
en consecuencia, de los recursos públicos. --
Fin del sistema de propiedad estatal de recursos y medios productivos.
Privatización de la industria petrolera y demás empresas estatales
mediante distribución de acciones en la población hasta la mitad del
valor de mercado de los activos; y aplicación de la otra mitad al pago de
la deuda pública vigente y revisada. --
Recuperación de la soberanía nacional en materia legislativa, derogando
todas las leyes arbitrarias, irracionales e injustas que los organismos
internacionales han dictado y dictan a nuestros Gobiernos a título de
Tratados, Convenciones y Acuerdos internacionales. --
Cambio de Constitución: una nueva Carta Magna en sintonía con estas
medidas y políticas y los principios que las inspiran. Y cambio de leyes,
con igual espíritu y fin. Seguramente sirven muchos antiguos textos
constitucionales y legales en el pasado sustituidos por otros de valor muy
inferior. 2.
Recorte de impuestos y cese al endeudamiento público Impuestos
dentro del límite establecido a la carga tributaria; cese al uso de la
inflación monetaria como instrumento impositivo; y cese a la contratación
de deuda pública. 3.
Deflación: rebaja sustancial de precios, y consiguiente aumento en el
nivel de vida general Deflación
-lo opuesto a inflación- es lo que les pasa a los precios, una vez cesado
el empleo de la inflación de dinero como instrumento de financiación por
los Gobiernos; y con flexibilidad laboral, y los empresarios compitiendo
por la mano de obra, ofertando mejores salarios reales y condiciones de
trabajo, pero conforme a su productividad y no a las leyes y decretos
arbitrarios. Así
ocurre una explosión contractual y productiva. Con aumento de bienes y
servicios, pero apagada la máquina de imprimir billetes. De esta manera
el incremento inmediato en los ingresos reales de las personas, familias y
empresas, no es un sueño ni otra utopía. Es potencialmente real, viable
y factible. Basta con aplicar todas estas medidas y políticas. 4.
Capitalización popular por privatización y acciones en los centros de
trabajo Privatización
de escuelas, hospitales, entes previsionales, y centros culturales,
deportivos y recreativos de propiedad estatal, con preferencia de compra a
sus maestros y profesores, personal médico y de enfermería,
profesionales, técnicos, administradores, empleados y trabajadores; y
finiquito a toda suerte de deuda pendiente con el personal mencionado. 5.
Desregulación (I): educación, medicina y previsión de primera para
todos --
Desregulación de la oferta en educación, medicina y atención
previsional, con autonomía plena de los entes y centros prestatarios,
sola vía de mejorar su calidad, hoy muy decaída. --
Financiamiento estatal de la demanda para los más pobres, en las
instituciones privadas y privatizadas en pie de igualdad, mediante cupones
reembolsables. 6.
Desregulación (II): más empleo productivo, riqueza y bienestar para
todos El
incremento inmediato en los empleos disponibles, en su productividad, en
los ingresos reales devengados y en la prosperidad general, no es promesa
vana y demagógica. Es factible, pero es a través de la desregulación:
libre mercado y competencia abierta. Se requiere: --
Derogación inmediata de la legislación regulatoria que maniata las
libertades laborales, profesionales, empresariales y económicas. Y en
general, desregulación de las libertades personales y de las
instituciones privadas, descrito de modo más explícito en el punto
siguiente. 7. Desregulación (III): libertades personales e independencia de las instituciones privadas --
Derogación inmediata de las leyes malas, que crean todo género de
monopolios y oligopolios, atentando así contra las familias, empresas,
gremios, medios de comunicación, escuelas, clínicas, entes de previsión,
iglesias y otras asociaciones voluntarias, hoy enfeudadas por la
dependencia tutelar y dominio de los Gobiernos. --
Los gremios y asociaciones profesionales serán reconocidos en sus
funciones naturales como centros de capacitación profesional; de
intermediación en el mercado laboral (bolsa de trabajo); y agentes de
previsión para sus asociados y familiares, pero sin emplear la fuerza o
coacción. --
Eliminación del sistema de licencias en los medios de comunicación
radioeléctricos. 8.
Reforma Judicial Para
una Justicia idónea e imparcial, pronta, eficiente y accesible. Capaz de
aplicar la nueva Constitución, y los nuevos textos legales en
consonancia. Y basada en los principios de restitución o compensación a
la víctima y de disuación al criminal potencial como primeros fines de
la Justicia, y no el castigo del victimario, y su eventual mejoramiento e
integración a la sociedad sólo como fines secundarios. 9.
Alto al desborde criminal --
Soldados y policías deben volver a sus funciones propias: patrullar
fronteras y calles, y apresar a los verdaderos criminales. Y Jueces y
oficiales judiciales, a las suyas: juzgarlos. Pero ello requiere: --
Derogación de las leyes antidroga, muy mal concebidas, que sólo agravan
el problema, y crean otros como: a) precios inflados artificialmente, que
ponen el tráfico de sustancias ilegales en manos criminales con inmensa
riqueza, fuerza y poder, asociadas a todo género de violencia subversiva
política y común; b) traficantes minoristas que atestan tribunales y cárceles,
y les impiden así servir eficazmente en crímenes no relacionados con
drogas; c) compra de funcionarios y corrupción expandida. En
el problema de la droga, como en el de la pobreza, la violencia, la
ignorancia y tantos otros problemas, tenemos que cambiar los medios que
por muchas décadas han probado concluyentemente su ineficacia. Lo
mismo con los problemas crónicos de la provincia venezolana, todos
devenidos del estatismo. “SE
ACATA PERO NO SE CUMPLE”:
LA
AGENDA LIBERAL PARA LAS REGIONES DE VENEZUELA
La
descentralización es el reemplazo del gran estatismo centralizado en la
capital, por un conjunto de estatismos regionales paralelos, cada cual con
asiento en su localidad. No sirve. Y gracias a Dios no se practica, porque
quizá el remedio también sea igual o peor que la enfermedad. Privatización
y desregulación son mucho mejores. Y
el viejo “Se acata pero no se cumple”, que fue la estrategia de
supervivencia de la Colonia ante la metrópoli, es única vía y remedio
verdadero para el crecimiento y desarrollo de las regiones de Venezuela.
¿Cómo? Así: cada
Estado regional tiene su Asamblea Legislativa, ahora un órgano atrofiado.
Pues bien, la gente que en su región quiera que se tome el camino de la
libertad y la prosperidad, puede exigir a su Asamblea Legislativa que
recupere su facultad legislativa. --
Y que la A.L. convoque a un referendum consultivo regional con la
pregunta: “¿Qué sistema de Gobierno y leyes desea Ud. para nuestra
región: capitalismo liberal o estatismo?” Y de resultar preferido el
primero, --
que la A. L. decrete en el ámbito regional la VACACIÓN LEGAL PARA LAS
LEYES MALAS, incluidas las prescripciones constitucionales. P. ej. por 5 años
renovables. Y de este modo ponerse la región a trabajar, ahorrar,
invertir y producir en calidad y abundancia, con competencia libre y
excelencia. Una nuevo concepto del Bien Común Puede
resumirse así: el Estado no es el único promotor o contribuyente al Bien
Común, ni representante exclusivo del Interés Público. Cada cual en su
esfera, también lo son las familias, empresas, escuelas, iglesias y otras
asociaciones voluntarias. El Bien Común resulta de la buena actuación de
todas las partes. Venezuela ya tuvo suficiente de un concepto estatista
del Bien Común, y padecemos sus consecuencias. Es hora de cambiar. Para
mejor. |
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OFICINA DE ILE |
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INSTITUTO DE LIBRE EMPRESA (ILE) Free Enterprise Institute Lima,
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