|
LIBRE MERCADO POR MURRAY ROTHBARD |
|
Traducido por: Hebert Suárez Cahuana hebert.suarez@gmail.com El
libre mercado es un término que resume una infinidad de intercambios que
se dan en la sociedad. Cada intercambio es realizado voluntariamente entre
dos personas o entre dos grupos de personas representados por sus agentes.
Estas dos personas (o sus agentes) intercambian dos bienes económicos, ya
sean bienes tangibles o servicios intangibles. Así, cuando compro un periódico
a un canillita por 50 centavos, el canillita y yo intercambiamos dos artículos
de comercio: Entrego 50 centavos y el canillita me entrega el periódico.
O si trabajara en una empresa, entonces intercambio mis servicios
laborales, en un contrato de mutuo acuerdo, por un salario monetario; en
este caso la empresa esta representada por el gerente (un agente) con
autoridad para contratar. Ambas
partes realizan el intercambio por que esperan beneficiarse de él. También,
cada parte volverá a realizar el intercambio (o quizás no lo haga) por
que su expectativa ha resultado correcta (o incorrecta) en las ocasiones
anteriores. El comercio, o intercambio, se realiza por que ambas partes se
benefician; si no esperarían beneficiarse, entonces no realizarían el
intercambio. Este
razonamiento sencillo refuta el argumento típico en contra del libre
mercado, utilizado durante el periodo “mercantilista” que va desde el
siglo dieciséis hasta el siglo dieciocho en Europa, y expuesto de manera
elocuente por el ensayista francés del siglo dieciséis, Montaigne. Los
mercantilistas sostenían que en cualquier operación comercial, una parte
puede beneficiarse solo a expensas de la otra, es decir que en cada
transacción existe un ganador y un perdedor, un “explotador” y un
“explotado”. Podemos ver la falacia de este argumento todavía muy común:
la disposición y la voluntad de comerciar significa que ambas partes se
benefician. En la jerga de la moderna teoría de juegos, el comercio es un
juego con resultados ganador-ganador, o de “suma positiva” en vez de
“suma cero” o “suma negativa”. ¿Cómo
pueden beneficiarse ambas partes de un intercambio? Cada parte valora los
bienes o servicios de manera diferente, y esta diferencia es la base para
que se realice el comercio o intercambio. Yo por ejemplo, camino con
dinero en mi bolsillo pero sin ningún periódico; el canillita, por su
parte, tiene un montón de periódicos pero esta ansioso por adquirir
dinero. Y así, nos encontramos y llegamos a un acuerdo. Dos
factores determinan los términos de cualquier contrato: Cuanto valora
cada participante el bien en cuestión, y las capacidades de negociación
de cada parte. Cuantos centavos intercambiare por un periódico, o cuantos
puntos en compras de tarjetas de crédito lograre para obtener un bate
Babe Ruth, dependerá de todos los participantes en el mercado de periódicos
o en el mercado de puntos por compras con tarjeta de crédito como
valora los puntos de las tarjetas en relación a otras alternativas. Estos
términos de intercambio o condiciones, llamados “precios” (de periódico
en términos de dinero o de Babe Ruths en términos de puntos), son
finalmente determinados por, cuantos periódicos o puntos, están
disponibles en el mercado en relación a la evaluación favorable que
hagan los compradores de esos bienes. En forma mas sencilla, por la
interacción de la oferta y la demanda de estos bienes.
Dada
la oferta de un bien, un incremento en el valor percibido por los
compradores subirá la demanda del bien, se ofrecerá mas dinero por el, y
su precio subirá. Lo inverso también ocurre, si el valor y por
consiguiente la demanda disminuye. Por otro lado, dada la evaluación de
los compradores, o la demanda, si la oferta se incrementa, ─
el número de tarjetas o la cantidad de pan─
bajara su valor, y por lo tanto, el precio bajara también. Ocurre lo
contrario si la oferta de bienes disminuye. El
mercado, entonces,
no es simplemente un
conjunto inmenso sino un mecanismo altamente complejo para la realización
de intercambios. En las sociedades primitivas, los cambios se realizaban a
través del trueque o intercambio directo. Dos personas intercambian dos
bienes que son útiles, como caballos por vacas o puntos de crédito
Mickey por Babe Ruths. Pero conforme la sociedad se desarrolla, a través
del proceso de beneficio mutuo se crea una situación en la que uno o dos
artículos de comercio bien valorados son seleccionados como medio de
intercambio indirecto. Este bien-dinero ─generalmente
es el oro o la plata (no siempre)
─,
es entonces demandado no por su valor intrínseco sino por que facilita el
intercambio con otro activo deseado. Es mucho más fácil pagar a los
obreros en dinero que en barrotes acerados, con el que los trabajadores
pueden comprar lo que desean. Están dispuestos a aceptar por que saben
por experiencia, que las demás personas aceptaran ese bien como medio de
pago. El
mercado moderno, es un mecanismo o arreglo institucional casi infinito
para el intercambio, ha sido posible gracias al uso del dinero. Cada
persona se especializa, o debido a la división del trabajo, produce
aquello en lo que es más eficiente o que hace mejor que los demás. La
producción comienza con los recursos naturales, y luego las muchas formas
de maquinaria y bienes de capital, hasta que finalmente, los bienes son
vendidos al consumidor. En cada etapa de la producción desde los recursos
naturales hasta obtener un bien de consumo, el dinero se intercambia
voluntariamente por bienes de capital, servicios laborales e insumos agrícolas.
En cada etapa de este proceso, los términos de intercambio o los precios,
son determinados por la interacción voluntaria de proveedores y
demandantes. Este mercado es “libre” por que las elecciones, en cada
etapa, son realizadas libre y voluntariamente El
mercado libre y el sistema de precios no controlados hacen posible que los
bienes de todas partes del mundo estén disponibles para los consumidores.
El libre mercado también amplia el espacio posible para los empresarios,
quienes arriesgan su capital para asignar los recursos, para satisfacer
los deseos futuros de las personas lo mas eficientemente posible. El
ahorro y la inversión crean bienes de capital que elevan la productividad
y los salarios de los trabajadores y por tanto elevan su nivel de vida.
El mercado libre y competitivo también recompensa y estimula la innovación
tecnológica que permite al innovador llevar la delantera en la satisfacción
de lo que desea el consumidor a través de nuevas y creativas formas. No
solo se fomenta la inversión, quizás lo más importante, el sistema de
precios, y los incentivos de perdida-ganancia del mercado, guían la
inversión de capital y la producción dentro de una lógica consistencia.
El mecanismo complejo (libre mercado) puede “aclarar” todos los
mercados, de tal forma que no se den escaseces repentinas, o inexplicables
excedentes en cualquier etapa del sistema productivo Pero
los intercambios no necesariamente son libres. Muchos son obligatorios. Si
un ladrón lo amenaza con “el dinero o la vida”, entonces el pago a él
no es voluntario, y el se beneficia a costa suya. Es el robo, no los
mercados libres, lo que en realidad sostienen los mercantilistas sobre el
libre mercado: El ladrón se beneficia en base a la coerción. La
explotación no ocurre en el libre mercado, sino allí donde el que tiene
poder coercitivo explota a su victima. En el largo lazo, la coerción es
juego de suma negativa que hace que se reduzca la producción, el ahorro y
la inversión, y por ello el stock de capital, reduce la productividad y
empeora el nivel de vida de todos incluso para aquellos que ejercen el
poder coercitivo El
gobierno, en toda sociedad, es el único que posee legalmente el poder de
coerción. Los impuestos son intercambios coercitivos, y mientras mas
pesados sean los impuestos sobre la producción, lo mas probable es que el
crecimiento disminuya. Otras formas de coerción (por ejemplo, controles
de precios o restricciones que impiden el ingreso de nuevos competidores
al mercado) impiden la realización de intercambios voluntarios, mientras
que otros (la prohibición de practicas engañosas, el cumplimiento de
contratos) pueden facilitar la realización de intercambios voluntarios. El
extremo en coerción gubernamental es el socialismo. Bajo la planificación
central socialista, el comité central de planificación socialista carece
de un sistema de precios para los bienes agrícolas o de capital. Como
ahora admiten los socialistas, por ejemplo Robert Heilbroner, el comité
central planificador por tanto no tiene manera de calcular los precios o
los costos o la inversión de
capital para que el mecanismo de la producción funcione (o que su
engranaje funcione) y no produzca escaseces ni excesos. La experiencia
soviética, en la que una abundante cosecha de trigo no encuentra la
manera de ser vendida o asignada a las personas, es un ejemplo muy
instructivo de la
imposibilidad de controlar un sistema muy complejo, como es la economía
moderna. En ausencia del libre mercado no existen incentivos para calcular
los precios y costos para los vagones de tren que llevan el trigo, para
las molineras que hacen la harina y así sucesivamente, hasta llegar
finalmente al consumidor de Moscú o Sverdlovsk. La inversión en trigo es
casi totalmente desperdiciada. El
mercado socialista, es de hecho una contradicción de términos. El debate
actual sobre el socialismo de mercado, a menudo pasa por alto un aspecto
crucial del mercado. Cuando se intercambian los bienes, lo que en realidad
se esta intercambiando es el derecho de propiedad sobre ellos. Cuando
compro un periódico por cincuenta centavos, el canillita y yo
intercambiamos derechos de propiedad: Yo renuncio a la propiedad de
cincuenta centavos a favor del canillita y él renuncia a la propiedad del
periódico en mi favor. Exactamente el mismo proceso ocurre cuando se
compra una casa, excepto que en el caso del periódico, el objeto es mucho
mas sencillo, y podemos evitarnos el complicado proceso de firmar
contratos notariales, agentes, abogados, hipotecas, etc. Pero la esencia
de las dos operaciones económicas es la misma. Esto
significa que la clave para la existencia y el florecimiento del libre
mercado en una sociedad, es que los
derechos de propiedad y los títulos de propiedad privados sean
respetados, defendidos y asegurados. La clave en el socialismo, por otro
lado, es la propiedad estatal de los medios de producción, tierra y
bienes de capital. Así, allí (en el socialismo) no puede existir mercado
para la tierra o los bienes de capital. Algunos
críticos del libre mercado sostienen que los derechos de propiedad están
en conflicto con los derechos “humanos”. Pero estos críticos no se
dan cuenta que en un libre mercado, cada persona tiene el derecho de
propiedad sobre su persona y su fuerza de trabajo, y puede libremente
hacer contratos sobre estos servicios. La esclavitud viola el derecho de
propiedad básico sobre la
persona y el cuerpo, un derecho que es la base para los derechos de
propiedad de cualquier persona sobre los objetos materiales. Cual es el más
importante de los derechos humanos, sino el derecho de hablar libremente o
los derechos de propiedad individual sobre su propio cuerpo. Una
crítica muy frecuente que se le hace a la sociedad del libre mercado es
que esta origina “la ley de la jungla” o “el perro come a otro
perro”, que ella hace que se desprecie la cooperación humana por la
competencia, y que exalta el éxito material en contraposición a los
valores espirituales, filosóficos o el ocio. Por el contrario, la jungla
es, precisamente la sociedad de la coerción,
el robo, y el parasitismo, una sociedad que denigra la vida y los
niveles de vida. La competencia pacifica entre productores y ofertantes es
un proceso profundamente cooperativo en el cual todos se benefician, y
todos elevan su nivel de vida (comparado con lo que se lograría en una
sociedad sin libertad). Y el
indudable éxito material de las sociedades libres permite que disfrutemos
de una enorme cantidad de ocio comparado con otras sociedades, y realizar
actividades del espíritu. Es en los países coercitivos con una pequeña
o nula actividad del mercado, básicamente bajo el comunismo, donde la
penosa existencia diaria no solo empobrece a las personas materialmente,
sino también su espíritu.
Sobre
el Autor Murray
N. Rothbard, murió en 1995, fue Profesor de Economía de la Universidad
de Nevada en Las Vegas y distinguido con el Premio S.J Hall. También
lidero a los economistas Austriacos en la
última mitad del siglo veinte. Lecturas
Adicionales
Ballve,
Faustino. Essentials of Economics. 1963. Hazlitt,
Henry. Economics in One Lesson. 1946. Mises,
Ludwig von. Economic Freedom and Intervention, edited by Bettina
Greaves. 1990. Rockwell,
Llewellyn, Jr., ed. The Free Market Reader. 1988. Rockwell,
Llewellyn, Jr., ed., The Economics of Liberty. 1990. Rothbard,
Murray N. Power and Market: Government and the Economy, 2d ed.
1977. Rothbard,
Murray N. What Has Government Done to Our Money? 4th ed. 1990 |
|
OFICINA DE ILE |
|
INSTITUTO DE LIBRE EMPRESA (ILE) Free Enterprise Institute Lima,
Perú Realice una donación (click aquí) |