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¿POR QUÉ LOS PERUANOS NO SOMOS RICOS?.-Por José Luis Tapia Rocha |
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Cuando
uno observa las marchas y huelgas de los maestros, cocaleros,
agricultores, transportistas y otros grupos de presión, pidiendo al
gobierno aumento de ingresos y medidas controlistas, enseguida uno se
pregunta si lo que está sucediendo no es siempre lo mismo. ¿De qué
viraje al libre mercado se nos habla si las fórmulas estatistas de los
ochentas están ganando terreno día a día en el Perú? ¿Qué mercado
libre existe si los costos de transporte, tipo de cambio y el precio del
salario mínimo son determinados por el Estado?. ¿Cómo se le puede
pedir al empresariado que cumpla con crear riqueza si el clima político-ideológico
persiste es ser adverso a la libertad empresarial?.
En
el cuadro 1 la ecuación indica que el empresariado crea riqueza y
empleo (R,E) siempre que pueda combinar los siguientes factores:
recursos naturales (Rn), mano de obra inteligente (Ti), capital (K) y
libertad (L). Sin embargo, hay que señalar que este último factor es
tan indispensable para el empresario que se debería otorgar la debida
importancia. ¿Y de qué depende, entonces, la libertad?. Depende del
respeto a los derechos de propiedad (DP), que a su vez depende
proporcionalmente de las influencias favorables (IF) o contrarias (IC)
al mercado libre. Si el clima político-ideológico da como resultado
que IF es mayor que IC, entonces el resultado es mayor que uno, es
decir, que el evidente respeto de los derechos de propiedad potencia N
veces la creación de riqueza y empleo. En cambio, si IC es mayor en el
denominador que IF, entonces, al no haber respeto a los derechos de
propiedad la productividad del empresariado disminuirá a causa de las
influencias nefastas del estatismo.
¿Solución
para acabar con la pobreza?. Terminar con el estatismo. ¿Y cómo? Muy
simple: reducir los impuestos y las funciones del Estado, y derogar los
cientos de miles de hojas de reglamentos o leyes especiales. Pero es el
Congreso y no el Ejecutivo quien tiene el poder de derogarlo y lanzar al
Perú por la vía del crecimiento económico. Que no podamos crear
riqueza tiene una causa muy específica: las leyes malas, que entorpecen
el funcionamiento del libre mercado. Para que haya riqueza en el Perú,
bastaría con derogarlas, lo que sólo el Congreso puede hacer. Pero un
Congreso con mayoría liberal. ¿Cuáles son esas leyes malas?. Las hay
de cuatro categorías: 1)
Las que confieren a los Gobiernos atribuciones que no les corresponden,
por no ser sus propias naturales, como son las represivas, judiciales, y
licitación de obras genuinamente públicas. Entre estas, las leyes de
“educación” y “salud”, y otras que interfieren en el
funcionamiento de la economía: leyes de Bancos; de crédito (a la
vivienda, agricultura, microempresas, etc.); ley bursátil o de mercado
de capitales; leyes cambiarias; de seguros; ambientales, etc. Y las
leyes antidroga, que magnifican el problema a la enésima potencia. Y
todas las leyes que establecen jurisdicciones especiales, en lugar de
los tribunales ordinarios. b)
Las que permiten a los Gobiernos detraer recursos excesivos de la
sociedad, alegando necesitarlos para cumplir todas las funciones
atribuidas, tanto propias como impropias, y “redistribuir la
riqueza”. Son las leyes de crédito y endeudamiento público; del
Banco Central y curso legal de la moneda; encaje legal y seguro de depósitos,
etc. Y todos los “impuestos malos”: punitivos o confiscatorios;
fraudulentos; y discriminatorios. c)
Las leyes que ponen a los mercados en condiciones de extrema represión,
so pretexto de “corregir sus fallos”. Como por ej. las de
profesiones y oficios; reglamento requisitorios de permisos y licencias;
controles de precios; de alquileres; leyes de “defensa” del
consumidor, “antimonopolio” o “pro competencia”;
“antidumping”; aranceles “proteccionistas”, etc. Y todas las
leyes “del trabajo”, que crean desempleo: salariales, obreras y
gremiales; de contratación colectiva; “protectoras” de niños y
adolescentes (que les impiden trabajar, y los arrojan a la mendicidad,
delincuencia, crimen, etc.)
d)
Las que mezclan indebidamente lo público y lo privado, siendo fuente de
distorsiones, empobrecimiento y corruptelas. Entre ellas, las leyes de
empresas estatales; de “promoción” a ciertos sectores; subsidios;
“Sistemas” estatales de seguridad social, etc.
La
libre iniciativa empresarial puede ser una poderosa aliada de los
gobiernos para evitar cualquier turbulencia en el clima político y
social, solo si estos brindan un marco jurídico-institucional favorable
a la libertad, la cual implica derogar las leyes que imponen
regulaciones sofocantes e impuestos fatídicos para los pobres. |