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3
de enero de 2005
San
Borja, LIMA.-En nota de prensa difundida hace más de un año por el Instituto de
Libre Empresa (ILE) en el internet con fecha 3 de setiembre de 2003
(http://www.ileperu.org/contenido/Articulos/np_010903.htm), se advirtió
de una posible explosión política si el sistema actual no daba respuesta
a los acuciantes problemas económicos y sociales.
En
relación a los graves acontecimientos que estan sucediendo en
Andahuaylas, el Presidente de ILE José Luis Tapia Rocha manifestó que
“en las actuales circunstancias lo que existe es claramente dos bandos;
uno, integrado por Toledo y los políticos tradicionales, y por el otro,
los etnocaceristas que quieren destruir el actual sistema representado por
la clase política tradicional.” Asimismo señalo que “es hora que los
liberales presenten al país una tercera alternativa que acabe con la
injusticia, desinstitucionalización, y pobreza del actual sistema
estatista representado por Toledo y los partidos tradicionales, y frenar
ideológicamente al etnocacerismo que representan las nacionalizaciones,
confiscaciones, fascismo, huida de inversiones, en fin, más estatismo
como el actual.”
En
la nota de prensa de hace un año se mencionó que el problema del Perú
no es de personas sino de sistema. En lugar de ello, se tiene que proponer
cambios profundos mediante la aplicación de reformas liberales nunca
antes vistas en el país. En ese sentido, cualquier cambio de ministros o
de gabinete no hace más que alargar la agonía del sistema estatista
actual y que es posible revertir la situación de caos, violencia,
pobreza, corrupción con un proyecto liberal que al menos verifique los
siguiente requisitos:
“Primero,
que sea liberalismo. Identificado claramente con los clásicos postulados
liberales: Gobiernos limitados en lo político; mercados libres en lo económico;
e instituciones privadas separadas del Estado en lo social.
Segundo,
que sea completo, y no reducido sólo a aspectos económicos. El
liberalismo completo es más fácil de entender y asimilar por la gente
corriente que el sofisticado liberalismo económico de las cifras y
complejas fórmulas matemáticas, por otra parte de muy dudosa validez.
Tercero,
que sea puro y sin mezcla degradante. Nada de fórmulas mixtas tipo
“tercera vía”, con discutibles marbetes: “neo” liberalismo,
economía “social” de mercado, etc. En muchos casos son expresiones
“semi” liberales, a lo más.
Cuarto,
un liberalismo con vocación popular (no se confunda con demagogia). El
capitalismo liberal es el sistema que ha sacado a Europa de la pobreza,
varias veces en su historia; e igual en EEUU. Es una solución, no un
problema. Y urgente, especialmente para los más pobres, para crear más y
más riqueza, y participar en su aprovechamiento mediante mayor producción,
con nuevos empleos, e ingresos ricos en poder de compra. Los ya ricos no
necesitan liberalismo: con el estatismo les va por lo general muy bien, y
muchos ven la libre competencia como amenaza a sus posiciones.
Quinto,
un liberalismo con raíces, conciente de su filiación peruana e
hispanica. El liberalismo no es un invento anglosajón. Remonta a monarcas
ibéricos como el Rey Alfonso X (a quien le decían el Sabio no sólo por
congraciarse ...) y a la Biblia.
Sexto,
un liberalismo encarnado en una empresa política exitosa. En el Instituto
de Libre Empresa creemos en la “Fórmula del Buen Gobierno”. Pero no
es para un Presidente liberal sino para un Congreso liberal. Le llamamos
“La Salida”: derogar las leyes malas, opuestas a los postulados
liberales, que desde los años ’30 consagran Gobiernos ilimitados,
mercados reprimidos, e instituciones privadas espúreamente mezcladas con
el Estado.“, sostuvo la nota de prensa.
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