|
7
de marzo de 2005
San
Borja, LIMA.- En el marco de la jornada de conferencias "Diálogos
de Libertad" organizado por el
movimiento juvenil
Vanguardia Liberal, uno de los invitados que dictó la charla "¿Qué
es la Competencia? Implicancias para las politicas públicas" el
pasado 1
de marzo, fue el economista Carlos Gamarra Mendoza, profesor de la Universidad de Lima.
El
profesor Gamarra empezó su exposición señalando que el significado de competencia
-según la Real Academia de la Lengua- es
"rivalidad" de dos o más empresas, o "disputa" u
"opción", mientras otras acepciones son "competente",
"habilidad" e "ideoneidad" que como se observa no se
desligan de la acepción de rivalidad. Ya en el campo de la
administración se habla de una disciplina más específica que se llama
administración por competencias.
Influencia
de la teoría económica dominante
En
relación a la influencia de la teoría económica dominante, conocida
como el paradigma neoclásico, no necesariamente tiene que ser verdad lo
que sostiene y menos lo que se deduce de sus enseñanzas en el campo
político. Lo que se puede destacar de este paradigma es su supuesto que
la competencia perfecta todos los agentes económicos tienen plena
información, los productos son homogéneos, y no hay forma de jugar con
los precios, por eso surge una competencia bastante rara alejada del mundo
real. Si nadie compite via precios, sino son simples tomadores, cualquier
situación que se aleje de este ideal, según para los de la economía neoclásica,
sería necesario organizar la economía de acuerdo a su modelo teórico a través de la intervención
estatal de políticas regulatorias de competencia.
Críticas
al modelo convencional
Una
de las principales críticas a este modelo es que no se considera la
competencia empresarial via precios. La producción competitiva es entrada
y salida de agentes económicos del mercado via este mecanismo y de otras
dimensiones más, por lo que cualquier empresario que quiera competir no se
limitaría a ser simple tomador de precios sino optaría por ser
competitivo via este mecanismo natural del mercado u otras dimensiones de
la competencia como servicios, organización, innovación y tecnología. Asimismo, otra crítica
lanzada es que se pretende medir la competencia utilizando los
precios y costos. Los neoclasicos sostienen que al otro extremo de la competencia perfecta,
esta el monopolio, (una sola empresa cuyo costo medio es menor que la del
resto) considerado como una
situación de ineficiencia de mercado donde existe despilfarro y
redistribución de ganancias en favor del monopolista. Una situación
intermedia es el
oligopolio.
Implicancias
para las políticas públicas
Las
malas teorías conducen inevitablemente a malas políticas públicas como
es el caso del paradigma neoclásico de competencia perfecta, cuyo
desenlace es la implementación de politicas regulatorias. Asimismo,
organismos como Indecopi utilizan indicadores de concentración donde sus
funcionarios ganan prestigios inmerecidos utilizando métodos de la
entropía con la finalidad de regular la competencia via precios topes,
fusiones y hasta la implementación de medidas de desmembramiento
empresarial como sucedió en los EEUU
donde un juez ordenó dividir en varias partes a Microsoft.
Al
respecto, lo que el profesor Gamarra intenta decir que es este tipo de
competencia señalada por la teoría dominante neoclásica es muy sui
generis, donde la actividad económica real no se parece en nada a la
idea de competencia de los neoclásicos, puesto que la posibilidad solo de medir la
competencia es una postura bastante "arrogante" y "simplista", cuando los
propios empresarios saben que la competencia es un asunto bastante
complejo y no se puede enfocar en el número de empresas en el mercado por
que es totalmente "multidimensional" como lo señala el economista Harold
Demsetz. Hay muchos factores que determinan la intensidad de la
competencia. Ya desde hace varias décadas, Joseph Schumpeter señaló que
la competencia via tecnología era una forma de "destrucción
creativa" de los productos via innovación, de modo que los otros
factores como la reputación y las marcas son formas importantes de
competir al igual que los cambios organizacionales. Por ejemplo, empresas
cuyo centro de decisión esta en Lima realizan cambios organizacionales
muy importantes para ampliar la cobertura de atención de manera descentralizada poniendo
la responsabilidad de la toma de decisiones en los ejecutivos de las
oficinas localizadas en las regiones del pais para
lograr inmediatez, captura de oportunidades y mejor conocimiento del
mercado local. Un ejemplo de la competencia via tecnología son los
programas de software que año a año se van renovando y esto es tiene más
ventaja competitiva que los precios de mercado.
Resulta
paradójico que ahora marxistas como los congresistas Javier Diez Canseco
y Pedro Morales usen el paradigma neoclásico para defender la
competencia, cuando no hace mucho tiempo eran enemigos acérrimos del
mercado libre o cualquier forma de economía capitalista.
Conclusiones
1.-No
se puede medir el grado de competencia o la intensidad de la competencia
si hay "n" factores incluso muchos más determinantes que los
precios como son la organización, innovación, diferenciación, y
tecnología.
2.-Los
reguladores hacen
mediciones de la competencia bastante "simplistas" y hasta
"arrogantes".
3.-Las
fusiones y concentraciones empresariales son formas de competencia que buscan mejoras de eficiencia a través de una disminución de
costos como fue el caso de las AFP's donde a comienzos de los noventa
existian 8, pero ahora solo hay cuatro.
4.-Es
muy difícil medir los costos de los negocios hasta para los mismos
empresarios. Por ejemplo, cómo se puede prorratear los costos de los
sueldos del gerente o de la secretaria sin incurrir en "groseras" y hasta
"burdas"
arbitrariedades en la confección de la estructura de costos. Tenemos los
complicados sistemas de costeo ABC, Balance Scorecard, etc.
5.-Si
los propios empresarios no tienen una idea exacta para determinar
los costos de sus empresas, menos lo podrán hacer los reguladores desde
sus escritorios, por lo que las regulaciones se han convertido
en una arma muy peligrosa para el funcionamiento del mercado libre.
6.-La
experiencia del profesor Gamarra le dicta -como ex funcionario del Ministerio de
Economía y Finanzas que laboró en los finales de los años setenta en la
Dirección de Comercio-, que la determinación de los costos por parte del
funcionario estatal es
muy arbitrario.
7.-Los
costos son dinámicos en el tiempo por lo que determinar a priori el
tamaño de la empresa no se podría saber por que esta se revela durante
el proceso de competencia.
8.-Una
alta rentabilidad no determina ausencia de competencia en un nivel dado de
tiempo, sino que hay que examinarlo en un período de tiempo, viéndolo como
ganancias acumuladas.
Elaborado
por: José Luis Tapia Rocha
|