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OSIPTEL NO REGULA SINO QUE ESTRANGULA POR JOSE LUIS TAPIA ROCHA |
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El Osiptel ha sido fuertemente críticado al plantear un factor de productividad de 10.8%, considerado uno de los más altos del mundo según a juicio del investigador del NBER Jeffrey I. Bernestein. En el cargamontón, se ha sumado la TdP que ha señalado que la rebaja en las tarifas no es solo excesiva sino que el cálculo está equivocado. En tanto que el ministro Kuczinsky desde España ha comentado que lo “más importante ahora es la tarifa de los próximos años”. Claro, todos consideran que la regulación es necesaria para evitar que las ganancias de la empresa monopólica pero nadie defiende las inversiones que se van a frustrar. Pero el principal defecto de la regulación es que siempre termina por estrangular a la empresa regulada perjudicando a los usuarios con menos calidad en el servicio. Y no encuentra mejor forma que plantear un factor “M” en lugar de promover la libre competencia a través de la desregulación o renegociación del contrato. Los
estatistas neoliberales aseguran que Osiptel es un organismo técnico, que
resuelve los conflictos de precios entre los operadores y el Estado. Nada más
falso. Es una entidad política con el ropaje de técnico para imponer su
criterio subjetivo de lo que es tarifa justa. Este organismo estalló como un
fusible al primer conflicto por el asunto de la renta básica, y más bien, tuvo
que el presidente Toledo salir en público a conminar a Telefónica a rebajar
sus tarifas. El estatismo utiliza argucias infantiles para sacar del mercado los
conflictos de intereses y llevarlo a instancias donde no le corresponden. Asi
que en los noventas en lugar de desregular más el mercado, y potenciar simultáneamente
el Poder Judicial, se inventó una serie de escusas para crear burocracias como
las Osis y fungir de jueces del mercado. Pero
es atroz que el estatismo utilice a los estudios de abogados, juristas,
docentes, congresistas, empresarios, gremios, y analistas, para legimitar sus
interfencias en nombre de la libre competencia. Resulta gracioso escuchar a
todos ellos decir los mismos seudosargumentos como el de la competencia
perfecta, fallos de mercado, e información asimétrica, por citar algunos, que
más bien sirve de cebo al estatismo. Debemos
dejar de identificar a las regulaciones con el Estado y ampliar nuestra visión
hacia aquellas organizaciones privadas que utilizan la autorregulación. Así,
los medios de prensa se autoimponen un Código de Ética para sus contenidos. La
“autorregulación” hace que los propios empresarios y consumidores sean los
que diseñen sus propias reglas de juego. En Gran Bretaña, por ejemplo, se
viene desarrollando un sistema voluntario de información, como es el caso del
Portman Group -institución que previene el uso del alcohol y promueve el
consumo “responsable” de bebidas. Sería interesante que los estatistas
neoliberales estudien mejor estos casos antes de seguir estrangulando las
inversiones de la TdP en perjuicio de la calidad del servicio hacia los
usuarios. |
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