CONFERENCIA: LA IMPORTANCIA DEL LIBRE COMERCIO EN LA RIQUEZA DE LAS NACIONES.- POR JOSE LUIS TAPIA ROCHA

 

Introducción

Hoy en día el libre comercio es visto de modo diferente como fue hace varios años. Se habla de libre comercio en los foros internacionales, en la televisión, en la radio y está escrito en numerosos libros y periódicos. E inclusive se elaboran estudios que conectan el comercio internacional con la pobreza.

En el contexto actual se acepta que la riqueza y competitividad pasa por la mayor libertad de intercambio. Por ejemplo, el comercio creado por individuos y empresas a escala mundial, en las últimas 5 décadas, ha crecido espectacularmente. En 1948, el intercambio comercial ascendió a 124 mil millones de dólares, después de 50 años, en 1998, este superó los 10 billones de dólares incrementándose en 8 630 veces. Este hecho indica que el mundo cosecha beneficios no sólo del comercio nacional sino del comercio con otros países. Como señala Adam Smith, el interés individual beneficia sin habérselo propuesto al interés general, el comercio emprendido por los empresarios e individuos ha beneficiado a los consumidores.

Por ejemplo, la globalización de la finanzas y el comercio permite al ciudadano chino en un extremo y al peruano en el otro, disfrutar de las mismas zapatillas hechas por trabajadores y empresarios de Malasya, que pueden ser ordenada su producción desde la matriz ubicada en los EE.UU.. El arroz producido por empresarios tailandeses es exportado por comerciantes al Asia, América Latina y al Perú, cruzando miles de kilómetros para satisfacer la petición de millones de consumidores. Igualmente, la harina de pescado, cobre y textiles producidos por empresarios peruanos cruzan miles de kilómetros para llegar a los mercados de EE.UU. y Japón.

La globalización ofrece a los países más oportunidades para ser competitivos. Por ejemplo, las telecomunicaciones son más rápidas con respecto a la década pasada, el costo de las llamadas ha ido declinando en los últimos años y el internet está al alcance de las pequeñas, medianas y grandes empresas. Esto facilta a que las empresas pequeñas puedan crear comercio electrónico en línea y facturar millones de dólares como lo hace Amazon Books (www.amazon.com) virtualmente parece una gran corporación internacional, pero en la realidad es una empresa de mediano tamaño.

Los gobiernos son los que al final deciden si los países son ricos o pobres. Si desean ir por el camino de la riqueza pueden eliminar obstáculos artificiales para que los ciudadanos a quienes deben servir, compren y vendan productos libremente. Es la opción entre el libre comercio o proteccionismo.

Del proteccionismo ningún país se escapa, está presente, pero en menor grado en los países ricos que en los pobres. Pero son a los países pobres que les hace más daño. Todo depende de la convicción de los gobernantes, politicos y economistas a favor del libre comercio.

Por ejemplo, en los EE.UU. el proteccionismo debilita su economía. Los aranceles para la industria del acero salvaron 16 900 empleos en 1986, sin embargo, en ese mismo año, se perdieron 52 400 puestos de trabajo en aquellas industrias que utilizaban el acero. Cabe señalar que las restricciones comerciales para las importaciones de automóviles, ropa y azúcar costaron a los consumidores norteamericanos US$ 14 mil millones en 1984. Sin embargo, el peso del proteccionismo es dispar con la gente pobre, pues significó un 23% en impuestos para familias cuyos ingresos anuales no superaron los US$ 10 000, mientras que, para familias con ingresos anuales fueron de US$ 60 000, el peso en impuestos llego a sólo 3% sobre sus ingresos.

Otra debilidad que produce el proteccionismo es a través de los precios. Un auto marca Daewoo modelo Cielo de 4 puertas mecánico y puesto en puerto de Corea cuesta US$ 800.00. En el Perú ese mismo auto cuesta aproximadamente de US$ 5,300. No hay duda que el precio del auto ofrecido en Corea crea más oportunidades para quienes desean comprarse un auto nuevo. ¿Qué determina esa gran diferencia de precio del auto puesto en Corea y uno puesto en venta en el Perú?. Primero, se tiene que pagar seguro y flete de aproximadamente 15%, considerando que es un gasto inevitable. En un régimen de libre comercio el auto costaria US$ 1012; $920 más un 10% aproximadamente como ganancia del vendedor. Entonces; ¿Por qué la diferencia de US$ 4 000? Por que el gobierno obliga a pagar a los empresarios y consumidores derechos de importación del 12%, impuesto selectivo del consumo del 30% y un IGV del 18%, más otros costos indirectos de transacción que incluye en el precio de venta lo siguiente; impuesto a la renta de 30%, impuestos a la solidaridad de 5%, pagos por licencias de funcionamiento, arbitrios, derechos obligatorios al seguro social, derechos de publicidad, y otros pagos a la municipalidad.

Este artículo intenta destacar la importancia del libre comercio para crear riqueza, cuyo soporte académico proviene de los aportes de Adam Smith, Henry George y de importantes economistas de la Escuela Austriaca y, segundo, se explica cómo la premisa mercantilista de la balanza comercial favorable es el mejor aliado para los argumentos proteccionistas.

El Enfoque Austriaco del Comercio Internacional

Ludwig von Mises, el padre de la moderna Escuela Austriaca de Economía, calificó al intercambio comercial como "la relación social fundamental" que une a los hombres en sociedad, el hombre que sirve para ser servido.

Lo que puede observarse en el comercio internacional es un fenómeno de la internacionalización de la economías, las fábricas se ubican donde las ventajas comparativas son atractivas, algunas fábricas europeas y norteamericanas se ubican en el Asia para producir zapatillas, ropa, autos y artefactos electrónicos que luego son exportados a Latinoamérica, Europa, o EE..UU. Este fenómeno de la internacionalización es el resultado de la cooperación de millones de individuos que persiguen beneficios y que no se conocen entre sí. Adam Smith calificó como este fenómeno como la división del trabajo, desarrollado hace más de 200 años en su obra "La Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de la Naciones".

Mises y los economistas Austriacos ven al comercio como la forma más civilizada de hacer rico a los países que cooperan e intercambian valores voluntariamente. La riqueza es -contrario de lo que creen los mercantilistas – la posesión de las cosas que uno cree que son valiosas. Si un individuo, tribu, sociedad, o nación quiere comerciar y hacerse rico, lo que entrega a cambio debe ser de menor valor de lo que recibe. En otras palabras, si se quiere beneficiar del intercambio, lo que se recibe debe tener mayor valor de lo que se entrega. Por que de lo contrario no se produciría el intercambio. En el comercio internacional se aplica de igual manera entre un comprador peruano y un vendedor chino y viceversa. Todos se benefician del intercambio internacional. Al respecto Henry George señala:

 

"Los hombres de diferentes naciones comercian entre sí por la misma razón que los hombres de un solo pueblo; porque lo encuentran provechoso, porque así obtienen lo que necesitan con menos trabajo del que, de otro modo, les costaría."

Es preciso, hasta aquí, formular la siguiente interrogante: ¿Qué es el libre comercio?. El libre comercio es una manifestación de la libertad de acción del individuo. Es la libertad de comprar y vender a quien quiera y donde quiera. Un individuo no será libre sí no tiene libertad de intercambiar o comerciar con otros individuos. En ese mismo sentido, sí se acepta que la libertad de comerciar está restringida por algún obstáculo artificial como cuotas, aranceles o alguna autorización para exportar o importar, entonces se debe aceptar que el gobierno está restringiendo la libertad individual. Si el gobierno administra el comercio de dos individuos deberá entenderse que se está administrando la libertad y la riqueza que ellos están intercambiando. En otras palabras, no está permitiendo el goce de la propiedad de los beneficios obtenidos por ambos individuos derivados del comercio.

El aspecto moral.-Hay una dimensión moral detrás del comercio libre que es necesario explicar. Todo lo que el individuo produce y obtiene honestamente es de su propiedad, y por tanto, el acto es en sí mismo es bueno para él y el resto de la sociedad. Por ejemplo, si la mente del individuo A produce una fórmula para darle mejor sabor a los helados, esta idea es de su propiedad, por tanto el acto es moral. Si el individuo B produce crea un carro impulsado por aire, de igual modo, el carro es de su propiedad y por tanto el acto de producir es moral. Pero si el individuo C produce US$ 2 000 al mes, y de esos US$ 2 000, el debe pagar obligatoriamente al gobierno 12% en impuestos para comprar un auto importado de Corea, el acto del gobierno es inmoral. Primero, por que al individuo C le están violando su libertad individual al obligarlo a pagar aranceles. Segundo, por que el gobierno se está adueñando de una parte de la propiedad del individuo C, es decir, una parte de los US$2 000 está siendo expoliado, y ese acto, una vez más, puede ser calificado como inmoral. En resumen, el individuo actúa inmoralmente cuando - esté o no en el gobierno - obliga a otro (sea amenazándolo verbal o físicamente) a entregar una parte de su propiedad.

En consencuencia, quienes están a favor del libre comercio deberían estar también a favor de la libertad individual.

Enseguida se desarrolla dos principios teóricos muy importantes que están vigentes y a menudo son utilizados por los economistas para señalar los beneficios del libre comercio.

Las Ventajas Comparativas y la Especialización

Adam Smith fue el que planteó el tema de la división del trabajo para aplicarlo en la especialización del comercio internacional de los países. El enseñó que es más productivo para la economía si todos se dedicaran a producir lo que cada cual sabe hacer mejor.

El clásico ejemplo de los alfileres señala que la fabricación de esta pequeña pieza es un asunto muy complejo que requiere del concurso de muchos hombres para realizar 18 operaciones distintas. ¿A qué costo y tiempo fabricaría un individuo 1,000 alfileres? ¿Sería individualmente más productivo y competitivo que una fábrica de alfileres?. La experiencia exitosa en la gestión empresarial indica que la organización al interior de la empresa debe dividirse el trabajo por especialidades.

Por analogía, la lección que encierra este ejemplo es igualmente aplicable a los países que a menudo se especializan en algo. El Perú es especialista en fabricar productos como el cátodo de cobre, joyería de oro, harina de pescado, textiles, espárragos, etc. Otros países como Japón, Alemania y EE.UU. se dedican a la producción de automóviles, computadoras, VHS, microchips, etc. Cada país tiene una fuerza empresarial y laboral entrenada para la producción de esas mercancías. Sin embargo, la división del trabajo no es suficiente argumento para explicar la riqueza obtenida por medio del comercio internacional, es preciso complementarlo con la teoría de las ventajas comparativas elaborada por David Ricardo.

David Ricardo evidenció que la disparidad en la cantidad de recursos y mano de obra no son limitaciones para conseguir beneficios del comercio.

Ricardo explica que un país A dada su condición de país pobre, tenga ventajas para producir X, a pesar de contar con pocos recursos humanos y materiales. Esta situación, sin embargo, a escala internacional, constituye a pesar de todo en una oportunidad para intercambiar con otro país. Si el país B que cuenta con mayor infraestructura en recursos humanos calificados y materiales para producir regularmente el bien Y, tendría que dichos recursos para producir el bien X como el bien Y.

Supongamos que el mundo se compone en dos países; Perú y EE.UU.. Por alguna razón, el Perú decide no producir y exportar cátodos de cobre a EE.UU. En esta situación EE.UU. tendría que distraer su cobre (si es que lo tiene), sus fábricas, sus empresarios, sus trabajadores, sus créditos y sus finanzas para producir cátodos de cobre. En un mundo de escasez producir catodos de cobre es para los EE.UU. un costo de oportunidad. Al producir cobre le quita a su economía recursos humanos y materiales para producir otros productos que antes fabricaba.

No es de extrañar que algunas de la teorías comerciales actuales como la de Paul Krugman estén sugiriendo la direccionalidad de las corrientes comerciales para volver más competitiva la oferta exportable de un país. La direccionalidad no es otra cosa que reemplazar la libertad de los consumidores y empresarios por el comand-control. No se debe olvidar que cualquier decisión de política económica pasa por la evaluación de costo y beneficio. Para convertir una oferta exportable en competitiva sólo basta con ordenar al banco central para que juegue sucio con el dólar elevando unos cuantos puntos sobre el precio de mercado para que los exportadores salgan beneficiados cobrando más moneda nacional por divisa vendida.

La manipulación de los precios no desarrolla ventajas comparativas, sólo desvía recursos hacia actividades económicas no rentables. Los impuestos a las importaciones (aranceles) tienen esa misma función. Genera ventajas artificiales a las industrias protegidas que a la larga la economía paga por el costo de tal medida, siendo el principal perjudicado el consumidor. Una vez más, la economía es competitiva cuando la voluntad de los consumidores determina qué bienes y servicios coinciden con sus preferencias, no se requiere de medidas discrecionales.

Al parecer los principios del libre comercio no han sido suficientemente entendidas entre los gobernantes y muchos economistas. Hoy en día, los gobiernos no han podido dejar de ser tentados y, de hecho, que así lo han demostrado, mantener y crear ciertas restricciones y obstáculos artificiales al comercio internacional.

La Doctrina Mercantilista

La doctrina mercantilista de la balanza comercial favorable se refiere cuando los países intentan volverse ricos enfatizando generando mayores exportaciones. Cuando un país tiene montos de exportación mayores que de importación se dice que la balanza tiene un saldo positivo. O cuando un país importa más de lo que exporta tiene un saldo negativo.

El saldo positivo se asocia a menudo con bueno o favorable, y los economistas cuando interpretan este saldo, inmediatamente concluyen con satisfacción que todo está bien que no hay que preocuparse. Pero cuando el saldo comercial es negativo empiezan a señalar que ese resultado no es bueno para el país.

Aquí hay una confusión notable. El signo positivo para las exportaciones no es signo de bienestar y menos significa generar riqueza al país. Poner signo positivo a las exportaciones tiene un origen arbitrario y no necesariamente tiene que indicar que es favorable. Por ejemplo, los resultados positivos de la prueba de Elisa es una tragedia para la persona que es dueño de ese análisis, simplemente confirmaría que tiene el virus del SIDA.

La confusión radica en la sustitución del medio por el objetivo. Las exportaciones son el medio y no el fin. El fin último en el comercio internacional son las importaciones. Como se señaló al inicio, la posesión de las cosas constituye la riqueza. El mejor signo de riqueza de una persona es cuando tiene en su casa; televisores, carros, alimentos, ropa, zapatos, juguetes y medicinas. Entonces un país se volverá rico cuando permite la entrada de bienes y servicios y se vuelve pobre cuando alienta la salida de bienes y servicios como serían las exportaciones.

En resumen, el objetivo de un país que aspira a ser rico debe consistir en la libertad de entrada de bienes importados para que sus ciudadanos posean bienes y servicios que ellos consideran valiosos. Y el medio con que se debe pagar esa riqueza son las exportaciones.

El Comercio Internacional y el Mercantilismo Actual

Podría decirse que la década de los noventa está marcada por el ímpetu de los gobiernos en liberalizar los mercados nacionales para su comercio con el mundo. No es que sean los gobiernos creyentes del libre comercio, son los individuos en sociedad quienes han exigido cambios sustanciales de los modelos económicos cerrados al mundo.

Si observamos las cifras de comercio exterior del Perú observamos que entre el 85 y 90 las exportaciones no sobrepasaban la barrera de los US$ 3,500 millones. Cuando se optó por un modelo de economía de mercado abierto a la competencia internacional, los indicadores muestran que las exportaciones e importaciones sobrepasan los US$ 6,000 millones acompañado de crecimiento económico relativamente sostenido. Si con un poco de libertad de comercio se ha producido asignación eficiente de recursos, acompañado de una mayor producción, lo sensato sería eliminar toda barrera que impida comerciar libremente para hacer crecer más la producción y generar más empleo.

La resistencia de los gobiernos para adoptar una liberalizacion comercial unilateral se debe a que el proceso mercantilista está presente en el proceso de toma de decisiones gubernamental.

Los gobiernos están creando muy rápidamente organismos internacionales y acuerdos comerciales para controlar el comercio que efectuado por los ciudadanos.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) es una entidad de este tipo. Este organismo intergubernamental fue creada por 136 gobiernos el 24 de abril de 1994 por medio del instrumento jurídico conocido como el Acuerdo de Marrakech. Es un foro donde los países negocian compromisos comerciales con el propósito de hacer más predecible al sistema multilateral y darle mayor transparencia a las reglas de juego. No es una entidad para el libre comercio sólo está diseñado para negociar y hacer respetar los compromisos asumidos por los países. Se calcula que este foro representan el 85% del comercio mundial aproximadamente US$ 4.5 billones. Asimismo, hay otras entidades y acuerdos comerciales y de integración en el mundo como son: la Unión Europea (UE), el North American Free Trade Area (NAFTA), el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el Mercado Comun del Sur (MERCOSUR), la Comunidad Andina (CAN), Asian Pacific Economic Cooperation (APEC), y el Asian South East Asociation (ASEAN) entre los más importantes.

El elemento común de estas entidades y acuerdos comerciales es la negociación de la libertad de comercio.

Una negociación es el manejo administrado por una alianza conformada entre el sector público y privado, donde los burócratas y gremios empresariales deciden que bienes y servicios se van a liberalizar. Durante este proceso intercambian información sobre los intereses empresariales y de gobiernos con sus contrapartes. Sobre la base de esta información se elaboran los textos de los capítulos que conformarían el acuerdo comercial. Dichos capítulos deberán contener tanto las reglas sustantivas para cada tema comercial, así como los mecanismos para su efectiva implementación y control. La premisa fundamental detrás de las negociaciones es que las exportaciones son un activo y las importaciones un pasivo. El negociador A considera que abrir su mercado para las exportaciones del negociador B es un costo a pagar y viceversa. Se trata de un modelo de reciprocidad basado en concesiones que otorgan cada negociador a otro.

En el aspecto moral el acto gubernamental de negociar es incorrecto por que se está negociando la libertad de comerciar de los ciudadanos de ambos países. Desde una perspectiva económica, los negociadores gubernamentales están negociando equivocadamente valores subjetivos de mercado al conceder y obtener determinadas preferencias comerciales, que se traduce en una reasignación de naturaleza distinta en comparación a una liberalización unilateral.

¿Por qué surge esta alianza entre el Gobierno y los empresarios? Sucede que los gobiernos no poseen información precisa sobre los valores difusos del mercado. Friedrich Hayek, uno de los grandes exponentes del pensamiento económico y social, autor del famoso artículo "El Uso del Conocimiento en la Sociedad" sostuvo que:

 

"El carácter peculiar del problema de un orden económico racional está determinado, precisamente, por el hecho de que el conocimiento de las circunstancias de que debemos servirnos nunca existe de manera concentrada o integrada. Existe sólo en forma de conocimiento incompleto...."

En este sentido, los negociadores conociendo sus limitaciones recurren a los empresarios agrupados en gremios para informarse de los valores subjetivos de los empresarios. Por lo general, dichos valores están fuertemente asociados ante la eventual pérdida de mercado por una liberalización comercial. Los gremios empresariales más reacios a entrar en competencia con el mercado internacional son el Asociacion de Exportadores (ADEX) y la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) y, el gremio más proactivo al libre comercio es la Sociedad Nacional de Comercio Exterior (COMEX).

En el caso del SNI agrupa empresas industriales que comercian básicamente para el mercado interno, aunque acepta el libre comercio, debe estar restringido por aranceles escalonados, al menos para asegurar una rentabilidad artificial.

Por su parte el COMEX agrupa importadores y principales exportadores mineros que se benefician del comercio libre. Los importadores se benefician de un arancel bajo para vender a precios competitivos sus productos al mercado interno, y por el otro lado, los principales exportadores continuamente importan maquinarias y respuestos, y además insumos, por lo que una disminución de la tasa arancelaria les beneficia en una reducción de costos en las exportaciones.

Entonces cabe hacer la siguiente interrogante; si es tan bueno como se dice el libre comercio ¿por qué existen restricciones para comerciar libremente? El libre comercio favorece al público en general, en cambio, el proteccionismo beneficia a ciertos intereses empresariales. Estos intereses tienen razones más que suficientes para organizarse y dar la lucha a nivel político, resultándole más barato a cada empresa agremiada dar una cuota para financiar economistas y politicos que le defiendan sus intereses, que hacer una verdadera reconversión industrial.

Por ejemplo, los intereses gremiales participa activamente en el proceso del ALCA. A partir de la experiencia de intervenir en los sucesivos Foros Empresariales de las Américas realizados anualmente con ocasión de las Reuniones Ministeriales en Denver (1995), Cartagena (1996), Belo Horizonte (1997) y San José (1998), el sector privado nacional se ha organizado en la Comisión ALCA-PERU. Esta Comisión, que está presidida por la Cámara de Comercio de Lima, e integrada por gremios empresariales como ADEX, COMEX, SNI, por representantes del sector académico y expertos en temas que se discuten en el ALCA. El Ministerio de Industria, Turismo, Integración y Negocaciones Comerciales Internacionales participa en las Asambleas Generales de la Comisión, informando sobre los avances en las negociaciones.

La Propuesta: Libre Comercio Unilateral

La propuesta busca eliminar el modelo de "reciprocidad" de las negociaciones, que trata a las barreras comerciales como valiosas herramientas para obtener supuestos beneficios en las concesiones comerciales.

El libre comercio unilateral de un país consiste en liberalizar el comercio de sus ciudadanos con el mundo para aprovechar los beneficios económicos de su propia liberalización; consumidores con mayores opciones a elegir productos a menores precios y diferentes calidades, empresas competitivas y creativas, y, en general, uso eficiente de recursos con mayor producción para la economía.

Por lo tanto, si deseamos elevar la producción, el empleo y el bienestar de los consumidores debemos abolir inmediatamente los aranceles y cualquier otra barrera. Por ejemplo, en 1989 el Perú tenía 20 tasas arancelarias distintas con un nivel promedio arancelario del 60%. El Perú hizo un cambio radical en el manejo de su política comercial al disminuir más de 40 puntos porcentuales a comienzos de la década del 90. ¿Hubo total destrucción de la industria como habían pronosticado la SNI.? Todo lo contrario, las industrias se fortalecieron por que se volvieron más eficientes.

A julio de 2000, la tasa arancelaria promedio está en 14%. Se calcula que una abolición de los aranceles significaría devolver US$ 624 millones a sus legítimos dueños; los consumidores y empresarios. Y lo más importante, una vez devuelto al sector privado el 1.2% del PBI, los empresarios y consumidores invertirán o consumirán en la economía lo que producirá una fuerte reactivación de la demanda y oferta de bienes y servicios que se traduce en mayor empleo.

Cabe señalar que no hay tal cosa como "aranceles para el desarrollo", "aranceles eficientes", o "aranceles competitivos". Los aranceles son unos impuestos más. Una carga más al contribuyente o mejor dicho al importador o exportador. Son trabas o escollos al comercio libre y voluntario. Disminuyen el consumo de los individuos, y su nivel de vida.

Se podría afirmar: ¿qué pasaría con la desocupación que generaría esta situación? La respuesta sería que la desocupación será temporal. Sin embargo, con la devolución de los US$ 624 millones a sus legítimos dueños, harían surgir espontáneamente nuevas industrias, o se incrementaría la cantidad de empleo e ingresos por activación de las ventas de dichas industrias. Aunque es difícil estimar a priori la tasa de desempleo que reflejaría las estadísticas por efecto de la abolición, por que parte de esa desocupación es creado en forma natural por el mercado libre debido a los cambios continuos en tecnología y de preferencias de los consumidores.

Pero lo que sí se estamos seguros es que los trabajadores y empresarios verán incrementado sus oportunidades de ganancias, y todos saldrán beneficiados por la mayor riqueza que dispondrá los ciudadanos en un régimen de libertad de comercio. ©

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