|
LA RELIGION PYME por José Luis Tapia |
|
Uno de los temas que ha tomado importancia en los ultimos años es el fenómeno de la Pequeña y Micro Empresa (Pymes). Si no fuera por que universidades, Ong’s y hasta el propio Gobierno y partidos políticos estuvieran tan interesados en este tema, hubiera quedado en el ámbito del management privado. Sin embargo, las Pyme han logrado en tan poco tiempo ganar importantes interlocutores dentro del Poder Ejecutivo (Ministerio de Trabajo y Prompyme), y en el Legislativo (la Comisión de Producción y Pymes). Aparentemente hasta aquí no habría nada raro. Talvez sea un tema más para la discusión pública. Pero no es así. Sus implicancias son mayores de lo que vemos a simple vista.
Comencemos
por señalar que el 995 por mil de las unidades productivas en el Perú
lo constituyen las Pyme y el 5 por mil restante, medianas y grandes
empresas. La deformación de esta estructura económica es un síntoma
de la enfermedad que padece nuestro aparato productivo. Los
especialistas y capacitadores de Pyme infunden en la gente una falsa
esperanza para escapar de la pobreza. Han hecho del tema un gran
negocio, pues enseñan a jóvenes y adultos a ser microempresarios con
la fé de revertir su precaria situación económica. Y también caen
ingenuamente universidades, Ong’s, gobiernos municipales, partidos políticos
y clubes de madres que han confundido la enfermedad con la cura de sus
males económicos. Han hecho de las Pyme una religión, una cuestión de
fé, una ilusión de millones de gente que pretenden prosperar en medio
de un gran pantano de regulaciones y asfixiantes impuestos.
Encima,
para agravar más la situación, el Estado bendice las Pyme con compras
de uniformes, libros, cuadernos, carpetas y así sucesivamente hasta que
el presupuesto se agote. También el estatismo se ha apoderado de las
empresas consultoras pues son bendecidas con bonos si logran capacitar
la mayor cantidad de Pyme. Otros bendecidos son los jóvenes que se les
enseñan a presentar proyectos de inversión, concursar y ganar una
modesta suma de dinero para iniciar sus pequeños negocios. No se quedan
atrás las microfinanzas efectuadas por Ong’s, Edypymes y Cajas de
Ahorro. A esta lista hay que añadir los programas radiales que convocan
a expertos que hablan de marketing, finanzas, contabilidad, y otras
materias para Pyme. En fin, toda esta religiosidad nos sugiere hacernos
la siguiente interrogante: ¿cómo es que, a pesar de todo el esfuerzo
desplegado por miles de personas bien intencionadas, seguimos siendo un
pais de millones de empresarios pobres sin capital y sin fortuna?. En
cambio, si se trata de las pocas empresas grandes que tenemos, éstas
son atacadas permanentemente por los políticos, sindicatos y
asociaciones de consumidores que recurren a argumentos demagógicos para
lograr que el Estado controle los precios, tarifas o evitar supuestos
despidos arbitrarios. Si es Telefónica, se le ataca por el cobro de
renta básica. Si es Pluspetrol, se le ataca por sus tuberias de gas en
Pisco. Si es Edelnor, se le ataca por cobrar intereses moratorios. Si es
Lucchetti, se le expulsa del Perú por asustar a las garzas del Pantano
de Villa. Así las grandes empresas se han convertido en piñatas que
son permanentemente golpeadas por los politicos para ganarse votos y
aplausos del público. Pero
una economía de pura Pyme no se llega a ningún lado. ¿Qué pais
exitoso en el mundo se ha desarrollado en base a este enanismo
empresarial? ¿No son acaso las grandes empresas las que dan trabajo a
miles de individuos y proporcionan altos ingresos? ¿No son ellas las
que atraen millones de dólares en inversión privada, tecnología,
innovación y aumenta unos puntos del PBI?. No se debe soslayar que en
una economía libre, la estructura productiva normal sería por lo menos
80% de Pyme, 15% de empresas medianas y 5% de empresas grandes.
Sin
embargo, han pasado los años y la mayoría de las Pyme siguen siendo
empresas pobres y del mismo tamaño. La verdadera causa que impiden
desarrollarse son las leyes anti-mercado. El estatismo salvaje que
impera en nuestra economía ponen a las Pyme como un ejemplo a seguir.
En cambio, si tenemos una economía libre de regulaciones e impuestos
altos, millones de peruanos podrán lograr el ansiado sueño de ser
empresarios ricos, y miles de ellos, ser dueños de grandes empresas. Sólo
el Congreso puede derogar las 31 clases de leyes anti-mercado que traba
el crecimiento empresarial de las Pyme en base al ahorro y la inversión.
De este modo, evitaremos que el Estatismo siga engañando a miles de
microempresarios con el cuento de la capacitación permanente, los créditos
fáciles, y las exoneraciones tributarias. |