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¡DIOS MIO, SALVANOS DE LAS SALVAGUARDAS! POR JOSÉ LUIS TAPIA ROCHA |
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Un
impetuoso Ministro de la Producción salió a los medios a desmentir a PPK
diciendo que la posición del gobierno es la de favorecer los lobbies
proteccionistas de las salvaguardas generales.
En lugar de persuadir a los empresarios de la necesidad de aumentar la
competitividad se sienta en su despacho como terapeuta para crear un clima de
armonía entre los empresarios afectados por este impuesto de tercera generación.
El Ministro Velasquez ignora que su papel no es la de psicólogo, ni menos le
corresponde entregarse en cuerpo y alma a sus pacientes como lo hace la doctora
Sasieta. Como profesional que es debiera estar preocupado en cómo safarse de
tantas presiones lobbistas, seguramente torturado por tantas llamadas a su
despacho y unos cerros de documentos enviados por los empresarios lobbistas. En
tanto me apena ver a los representantes de Gamarra, Unete, Sni y de las tiendas
Ripley y Saga sentados en una mesa cada uno planteando su problema, argumentando
legal y políticamente las vicios y virtudes de las salvaguardas. No hace falta
ser economista o abogado para darse cuenta de lo pocos inteligentes y valientes
que son en cuanto a denunciar al estatismo que tienen entre sus manos. Si fueran
más conscientes que salvaguardas más o salvaguardas menos no apunta a una
solución definitiva, probablemente no andarían distraídos por la suerte de
unos cuantos trapos que vienen de la China. Creo
que igualmente algo raro de esto le debe estar sucediendo a gremios
empresariales como Comex y Confiep. Seguramente andan perdidos persiguiendo a
los funcionarios del Indecopi para saber cuál será el resultado del informe técnico
sobre las salvaguardas. Que dirán sus asociados cuando sepan de boca del
Indecopi que las salvaguardas no daña a nadie, que más bien incentiva la
producción, o que -como dice el Ministro Velasquez- el Perú los necesita.
Aplaudirán, mientras tanto, los gremios proteccionistas de Gamarra, Unete, y
Sni, por los lobbies obtenidos, santificaran al Indecopi por ser eminentemente
“técnico”, mientras que los gremios perdedores como Comex y Confiep
estrujaran el informe. Claro que les dirán a sus empresas asociadas que todo es
cuestión de tiempo. “Nos hace falta conversar más con la gente del gobierno
y hacerlos entender que tenemos la razón”, dirán los empresarios. Y
mientras tanto, el Perú, como país, ¿estará mejor?, ¿aumentará la
competitividad?, ¿se reducirá el tamaño del estado?, ¿seremos más libres
para producir, consumir o invertir?, ¿los impuestos y regulaciones estatales
desaparecerán?,¿alguna vez los empresarios defenderan por principio la
libertad económica?. Si a esto añadimos las increíbles declaraciones del señor
Felipe Paredes San Román, autor del reglamento de la Ley de Lobbies y amigo de
la Fundación Friedrich Naumann: “Lo que falta es que la propia administración
pública interiorice esta norma”, será mejor implorar a Dios para que nos
salve de las salvaguardas y de los empresarios lobbistas.
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