TLC RUMBO AL FRACASO POR JOSÉ LUIS TAPIA ROCHA 


Los negociadores están preocupados cómo terminar de elaborar listas de desgravación para los productos agrícolas concentrando en su mayoría en las listas C y D, alrededor de 747 partidas. Los gremios agrícolas y ganaderos tienen mucha razón al reclamar “igualdad de condiciones” por que sencillamente no pueden competir con los EEUU; un país que tiene bajos costos de producción frente a nuestra economía plagada de impuestos altos e injustos y regulaciones asfixiantes.

 

Pero los empresarios mercantilistas pierden su tiempo esperando un resultado positivo de estas negociaciones, pues no soluciona la falta de competitividad. Lo que si se avizora es un conflicto de intereses muy agudo donde los gremios considerados como “perdedores” como la Sociedad Nacional de Industrias, UNETE, Gamarra y ADEX, no van esperar mucho tiempo para oponerse al libre comercio si no hay de por medio algún subsidio u otro tipo de compensación económica con nuestro dinero. Mientras esto sucede las asociaciones de consumidores no dicen nada al respecto. Todos andan callados observando cómo los gremios empresariales se levantan el país con privilegios legales como la aprobación de patentes a las empresas farmaceúticas estadounidenses.

 

Por razones de estrategia política los partidarios de este tipo de acuerdos comerciales mal llamado “de libre comercio”, deberían insistir con el tema de la reforma del rol del Estado a fin de reducir los actuales impuestos y regulaciones. Mandar a los empresarios a que compitan en las actuales condiciones es un despropósito que va deslegitimar equivocadamente el libre comercio.

 

Los liberales por convicción no estamos de acuerdo con este tipo de acuerdos mercantilistas pues se negocia inmoralmente derechos individuales al intercambio libre que no solo incluyen producir sino también consumir barato, entonces mal harían los negociadores en llevar a la mesa solo los intereses de los empresarios mercantilistas olvidándose por completo de los consumidores. Si esto propuesto puede causar algunos desacuerdos entre liberales, es preferible que primero se reduzca el Estado antes de seguir negociando un TLC. Si llegamos a los niveles de un Estado mínimo del 5% a 7% en gastos en relación al PBI no será necesario un TLC ni menos alguna salvaguardía o medidas antidumping, toda vez que nuestro aparato productivo estará reduciendo sus costos de producción en el orden del 70% al 80% y puede penetrar con toda facilidad al mercado norteamericano con sus actuales niveles arancelarios.

 

Con el actual gobierno y la falta de liderazgo de la Confiep no se ve otra salida al TLC que su total fracaso. Razones políticas y económicas en contra del TLC hay de sobra para los estatistas de izquierda; entre la más poderosa es -ante el resurgimiento del nacionalismo económico- la que considera que este acuerdo comercial desnacionaliza injustamente los intereses económicos del Perú a favor de unos cuantos empresarios estadounidenses.

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