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DILE "NO" AL TLC POR JOSE LUIS TAPIA ROCHA |
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Que
vergüenza que el Perú se muestre tan solícito con los EE.UU. para arreglar
los conflictos que tiene con las empresas privadas estadounidenses, solo con el
afán de lograr que la USTR de luz verde al TLC. Que dirán los “gringos”,
que el presidente peruano anunciara para mayo el inicio de las negociaciones
luego de que consultara con Robert Zoellick, un subalterno del presidente Bush.
Se pensó por un momento que el Presidente Toledo iba a garantizar sentencias
favorables en el Poder Judicial para vergüenza de todos. Al margen de estos
hechos, lo cierto es que se preguntarán si todo ese esfuerzo es inevitable e
irreversible antes de entrar a un tortuoso, costoso y sacrificado proceso de
negociaciones. Efectivamente, siento desilusionar al gobierno, gremios y
neoliberales pero nada es irreversible e inevitable en materia de política
comercial, sobre todo cuando se tiene claro para que se firma un TLC. Si es para
que nuestras exportaciones entren “con todo” al mercado externo, además de
atraer muchísimas inversiones privadas, hay una gran alternativa olvidada que
se llama libre comercio unilateral. Mercantilismo
decepcionante Hay
que desterrar el síndrome de Montaigne que atribuye nuestros fracasos a
factores externos y no a nosotros mismos. Se han olvidado en el Ejecutivo y
Congreso que su trabajo comienza por casa. Deben hacerse toda una reingenería
mental respecto de la nuestra posición comercial frente al mundo. ¿La
mercantilista que ve solo beneficios a través de las exportaciones?, ¿o
adoptar la liberal, que ve las importaciones y exportaciones como dos caras de
una misma moneda?. Si de mercantilismo se trata, nada excepcionalmente bueno se
ha conseguido hasta ahora. Siempre hay una brecha sustancial entre las ventajas
comerciales obtenidas y las pobrísimas condiciones reales de aprovechamiento.
Han pasado 10 años y los empresarios no han podido aprovechar al 100% las
ventajas del SGP europeo y el ATPDA norteamericano sin olvidarnos de la
Comunidad Andina. Elimen
impuestos y regulaciones Por
eso, si el Ejecutivo está interesado en que todos nuestros empresarios sean
ultracompetitivos no debe negociar un TLC, sino conseguir buenos resultados
dentro del Congreso. Es decir, debe consensuarse con la oposición una verdadera
desestatización de la economía que incluya la reducción de las funciones del
Estado, eliminación de muchos impuestos -entre ellos los aranceles y aduanas-,
asi como la desregulación y ejecución de privatizaciones populares. ¿Qué
beneficios económicos traería?. Muchos empleos, aumentos de ingresos y
oportunidades comerciales también en Asia y Europa. Pero principalmente la
reducción en 60 u 80% de nuestros costos de producción frente a un TLC que
ofrece rebajar gradualmente -tal vez en 20 años- el arancel del 6% que tiene
los EE.UU. como promedio aritmetico. ¡Bienvenidas
las importaciones! Los
neoliberales y mercantilistas deben aprender que los productos chinos entran
masivamente al Perú gracias a sus zonas liberadas de impuestos y regulaciones mínimas
que les permiten reducir costos. Pero a los liberales no nos importa
principalmente el envío de mercaderias al exterior sino el ingreso de riqueza a
nuestro pais en importaciones e inversiones privadas extranjeras que son atraídas
por un territorio donde hay libre comercio y libertad económica. Estoy
con quienes dicen “No” al TLC, pero son distintas las razones. Una es que el
estatismo pone en desventaja competitiva a nuestros empresarios y la otra que es
inmoral que se negocien nuestros derechos individuales al libre comercio. Los
liberales consideramos que el libre comercio unilateral es una opción viable,
que no depende de la magnanimidad de las empresas estadounidenses y la del
gobierno norteamericano, sino de nuestras propias convicciones morales y económicas.
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