¿VOX POPULI, VOX DEI? POR GUSTAVO LOAYZA ACOSTA

 

Muchos políticos “democráticos” utilizan la máxima latina “Vox populi, Vox Dei” para darle cierto aire de legalidad y moralidad a las decisiones de las mayorías, en el entendido que el “populorum” siempre toma las mejores decisiones.

 

Aun cuando no se acepte la existencia de Dios, nadie duda de la importancia histórica de la Biblia. En ella, podemos encontrar un sinnúmero de historias que van relatando, no sólo las vicisitudes del pueblo judío, sino sobre todo la historia de pueblos e individuos que fueron tomando decisiones irracionales, que distaba mucho de la “Vox Dei”. La experiencia peruana en cuanto a decisiones del “populorum” –dice Alberto Mansueti- nos demuestra “que la mayoría no siempre tiene la razón. No obstante, se ha terminado por imponer en todos los países la democracia pura” (La Salida: 2005)   

 

En muchos pasajes del Antiguo Testamento podemos apreciar cómo el “populorum” fue tomando decisiones a ciegas o simplemente sin mayor razonamiento. Una historia interesante al respecto, la encontramos en 1ª Samuel 8:4-20, donde se relata la petición del “populorum” para que se eliga un Rey para Israel, porque no estaban contentos con la forma de administración que estaba realizando Samuel. “Entonces se reunieron los ancianos de Israel y fueron a entrevistarse con Samuel en Ramá, para decirle -Tú ya eres un anciano y tus hijos no se portan como tú; por lo tanto, nombra un rey que nos gobierne, como es costumbre en todas las naciones-. Samuel, disgustado porque le pedían que nombrara un rey para que los gobernara se dirigió en oración al Señor; pero el Señor le respondió -Atiende cualquier petición que el pueblo te haga, pues no es a tí a quien rechazan, sino a mí, para que yo no reine sobre ellos. Desde el día en que los saqué de Egipto, hasta el presente, han hecho conmigo lo mismo que ahora te hacen a ti, pues me han abandonado para rendir culto a otros dioses. Así pues, atiende su petición; pero antes adviérteles seriamente de todos los privilegios que sobre ellos tendrá el rey que los gobierne-. Entonces Samuel comunicó la respuesta del Señor al pueblo que le pedía un rey. Les dijo: -Esto es lo que les espera con el rey que los va a gobernar: Llamará a filas a los hijos de ustedes, y a unos los destinará a los carros de combate, a otros a la caballería y a otros a su guardia personal… se apoderará de las mejores tierras y de los mejores viñedos y olivares de ustedes, y los entregará a sus funcionarios. Les quitará  la décima parte  de sus cereales y viñedos, y la entregará a los funcionarios y oficiales de su corte… Y el día en que se quejen por causa del rey que hayan escogido, el Señor no les hará caso-. Pero el pueblo sin tomar en cuenta la advertencia de Samuel, respondió – No importa, queremos tener rey para ser como las otras naciones, y para que reine sobre nosotros y nos gobierne y dirija en la guerra-”. (Versión Dios Habla Hoy)

 

Este pasaje nos demuestra que el “populorum” y los gobernantes no han cambiado mucho. El economista norteamericano John Cobin, habla del comportamiento actual de muchos gobernantes “la autoridad civil es a menudo pervertida por políticas y prácticas malignas. La lujuria de grandeza, poder y orgullo da a los actores gubernamentales un incentivo para promover un número creciente de oportunidades para la búsqueda de renta (estatal)”. (Biblia y Gobierno: 2005). ¿Algo nos recuerda a los congresistas actuales?.

 

En estos días, se pretende comprender el voto del electorado peruano: radical, olvidadizo, desconcertante, ingenuo, etc. Para aquellos quienes se ven favorecidos por tan incomprensible intención de voto, argumentan que es la “Vox Dei”. Cuando al parecer se estaría cometiendo el mismo error de elecciones pasadas: Eligiendo caudillos, sin importar la carencia de planes de gobierno.

 

Las recomendaciones de la “Vox Dei” que encontramos en la Biblia respecto a la elección de gobernantes es clara “Si alguien aspira al cargo de presidir la comunidad, a un buen trabajo aspira. Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar… que no sea codicioso de ganancias deshonestas… que no sea un neófito, ni advenedizo” (1ª Timoteo 3:1-6). Es tiempo de entender que la elección de autoridades por medio del voto democrático debería ser realizado con la mayor seriedad  y responsabilidad que el caso amerita. Es tiempo de elegir propuestas, planes de gobierno y no rostros, ni poses salvadoras de hombres que creen ser mesías modernos.

OFICINA DE ILE

INSTITUTO DE LIBRE EMPRESA (ILE)

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Lima, Perú
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