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DESEQUILIBRIOS FINANCIEROS GLOBALES SUPERAN A LOS DE LA GRAN DEPRESIÓN Charles
M. Philbrook*
Si
uno analiza la economía China y las de los países emergentes, el boom de
los commodities y el casi parabólico crecimiento de los mercados de
valores, sólo puede llegar a dos conclusiones, mutualmente excluyentes: o
esta vez es diferente o la economía global se encuentra en serios
problemas. Kenneth
Boulding, el gran financista –apuntando en dirección a la segunda opción-
afirmaba que quienes creen que el crecimiento exponencial se puede dar en
un mundo finito, o están locos o son economistas…Ya en ¿Cómo
se llegó a esta situación? Se
llegó a esto debido a que, en 1973, colapsa el Acuerdo de Bretton Woods y
Estados Unidos rompe el nexo del dólar con el oro.
El verdadero problema, empero, se remonta a Pero
eso no es todo lo que desaparece en 1973.
También desaparece la disciplina fiscal (si alguna vez la hubo).
En 1980, según McKinsey
Global Institute, la deuda pública de todos los países del mundo,
como porcentaje de la economía global, ascendía a un 20%; hoy, sobrepasa
el 60% (Mapping the Global Capital
Market, 2006). Esa deuda,
a su vez, fue monetizada, es decir, convertida en masa monetaria por los
bancos centrales y amplificada ene veces (dependiendo del multiplicador)
por los bancos comerciales mediante el sistema bancario de reserva
fraccionaria. En otras
palabras, sin una mayor deuda pública no podía haber una mayor creación
de dinero; y sin una mayor creación de dinero no podía haber un aumento
en el nivel de deuda de los hogares y de las corporaciones.
Todo,
sin embargo, tiene un límite; y las deudas, también.
En 1950, la deuda total de los hogares norteamericanos, como
porcentaje del ingreso disponible, era de 32%.
Hoy, es de 135%. Y en Cuando
hay sobreendeudamiento, como ahora, sólo se pueden dar dos escenarios
posibles: uno deflacionario, por el cual se purga el exceso de deuda del
sistema y se producen las bancarrotas por doquier; y otro inflacionario,
por el cual la deuda se elimina al reducir el valor de la moneda en la
cual ésta se paga. Este último
escenario, sin embargo, en un mundo sobre apalancado como éste sólo
llevaría a tasas de interés más altas y a una gran crisis financiera
(por la magnitud del apalancamiento en reversa que tasas más altas
producirían). En uno y otro
caso la factura se paga. No
hay, después de todo, lo que algunos llaman “almuerzo gratis” o free lunch. ¿Por
cuánto tiempo más los bancos centrales podrán seguir con esta parodia
de estabilidad? Por todo el
tiempo que les tome llevar al sistema a un nivel infranqueable de
insolvencia. Tarde o temprano, desgraciadamente, se llega a la “hora
cero”, es decir, al punto en el cual una mayor creación de deuda ya no
genera crecimiento económico. Y
a eso estamos rápidamente llegando: entre 1949 y 1959, cada dólar de
deuda en el mercado crediticio creaba 70 centavos de PBI en los Estados
Unidos. En los últimos diez años,
en cambio, por cada dólar de deuda ya sólo se crea 20 centavos de PBI. La
burbuja monetaria va llegando a su fin… Por
último, y a modo de reflexión, la ilusión del consumo que diverge cada
vez más del ingreso siempre nos aleja, temporalmente, de la realidad.
Pero, vamos, si no fuera por esas ilusiones, qué sería de nuestras
vidas…estaríamos libres de deudas, de desencantos y la vida no tendría
ningún interés, ¿o sí? * Director de Estudios Económicos, Datum
Internacional, S.A. |
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OFICINA DE ILE |
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INSTITUTO DE LIBRE EMPRESA (ILE) Free Enterprise Institute Lima,
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