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¿Qué tipo de empresario eres? Por
Pablo Arosemena Marriott (*) |
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Hubo un tiempo en que las palabras empresario y socialista fueron consideradas términos antónimos. Ya ha pasado mucho tiempo de aquello. Hoy en día ser empresario no es sinónimo de ser liberal. Por eso, cabe preguntarse: si todos los empresarios no son exactamente liberales, ¿qué son entonces?
Sucede que existen tres tipos de empresarios: el Socialista, el Pro Negocio y el Pro Mercado.
1)Empresario
Socialista: nos referimos a aquel empresario que debido a que no cuenta
con una filosofía de libertad que respalde su forma de vivir y ante las
inequidades que observa en este planeta, se siente extremadamente culpable
de su mejor situación.
Culpabilidad
que, paradójicamente, pretende expurgar promoviendo políticas públicas
socialistas. Políticas que precisamente condenan las bases filosóficas
generadoras del marco institucional que hacen posible las oportunidades
que ha tenido y su cómoda forma de vida que ha alcanzado a fuerza de su
creatividad, esfuerzo y talento.
Este
empresario puede ser grande o pequeño. Da igual. En algunos
casos estudió formalmente Economia en la universidad. Pero esto no
le fue de gran ayuda. Pues las probabilidades de aprender economia
de mercado en nuestras facultades son mínimas. Lo que predomina es
la enseñanza de la economia keynesiana (recordemos que Keynes fue a la
economia del Siglo XX lo que Marx fuera a la economia del Siglo XIX).
Relativiza
el principio fundamental que históricamente ha caracterizado a la
actividad empresarial:
Irónicamente,
cree todo lo que dice el dogma marxista sobre él: que el dinero es malo.
Que si es en exceso es peor. Que la acumulación del capital es
fruto de la explotación. Y que el éxito económico empresarial implica
una mayor tajada del pastel de la riqueza para los ricos en desmedro de
los pobres.
Por
eso vive en una perpetua contradicción entre lo que piensa y lo que hace.
Y nótese que quien no piensa lo que hace, termina haciendo lo que piensa;
pues fondean ONGs socialistas, partidos políticos socialistas y gremios
enemigos de la libertad.
Sin
solvencia liberal, su vacío es caldo de cultivo para las ideas
autoritarias, totalitarias, nacionalistas, proteccionistas, estatistas,
paternalistas, en definitiva, socialistas. Así, su nacionalismo lo
hace rechazar la inversión en función del origen geográfico (mucho peor
si es del Norte). Su estatismo lo hace anhelar un Estado Enorme,
Padre y Protector para sus "hijos" desde la cuna hasta la tumba.
2)Empresario
Pro Negocio: nos referimos a aquel empresario que se preocupa
exclusivamente por la libertad económica para su negocio. No es que
acepte a regañadientes la libertad. No. Pues el sí quiere,
defiende y promueve la libertad económica. El problema es que solo
la quiere, defiende y promueve para su nicho de mercado.
A este
tipo de empresario generalmente lo encontramos en los grupos de presión.
No busca libertad. Persigue privilegios. Si se trata de un
industrial exportador, la inmoralidad que constituye una moneda devaluable
no le quita el sueño. Si se trata de un comerciante importador se
preocupará solo por los aranceles, regulaciones, impuestos y
devaluaciones que lo afecten directamente. Al productor
bananero no le interesará en absoluto la libertad de precios en su
mercado. Al exportador bananero si, pero no necesariamente abogará
por libertad para todos los demás precios y sectores del mercado.
Al agricultor protegido por aranceles no le importará lucrar
impositivamente a costa de los ciudadanos.
Pues
a este tipo de empresario no le interesa si acaso existe libertad económica
fuera de su burbuja. Lo tiene sin cuidado vivir en un país donde la
seguridad social estatal obligatoria prohíbe la libre competencia de
compañías aseguradoras de pensiones privadas. No le importa que no
exista apertura en el sector petrolero, competencia en el sector eléctrico
o de telecomunicaciones. No comprende ni defiende la necesaria
libertad económica para el sistema financiero.
En
definitiva: no cree en la libertad, solo se sirve de la libertad. No
defiende la libertad por principios sino por conveniencia. Y así,
en el momento que por cálculo utilitario de la coyuntura, no estime
rentable la libertad, entonces, en ese momento, sin que le tiemble el
pulso, pasará a estar en su contra.
3)
Empresario Pro Mercado: nos referimos a aquel empresario que promueve la
libertad económica para todo el mercado, no solo su ámbito de negocio.
Él entiende que la libertad económica es un principio transversal.
Comprende que el mercado libre implica un trato voluntario, moral y
pacifico entre hombres iguales que se respetan e intercambian sus derechos
de propiedad sobre bienes y servicios. Sabe que para obtener dinero
se requiere satisfacer creativa y sostenidamente a los consumidores.
Que a mayor éxito económico, mayor cantidad de vidas transformadas.
Conoce
que el pastel de la riqueza empresarial no es estático. Que cada
nuevo emprendedor no se lleva una tajada sino que dinámicamente crea un
nuevo pastel de riqueza nacional. Advierte que la acumulación de
capital es producto de quienes disciplinadamente sacrifican su consumo
presente. Que esa es la palanca que permite el crecimiento masivo.
Que es el origen de la inversión productiva. Y que castigarla
impositivamente destruye la creación de empresas, la tecnología, el
empleo y nuevas maneras de verdaderamente servir a los demás. No se
confunde: sabe que libertad no es sinónimo de ganancia asegurada.
Libertad implica tan solo la oportunidad. Un común punto de
partida, no un común punto de llegada.
Finalmente,
son estos empresarios los que sostienen intelectual y materialmente el
mundo en que vivimos. Son ellos quienes hacen posible desde la
aspirina hasta los juegos de video. Necesitamos a más de ellos.
La pregunta pertinente entonces es: ¿Qué tipo de empresario vas a ser?
(*) Director Ejecutivo de la Fundación Ecuador Libre. (www.ecuadorlibre.org)
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