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LIBRO EN PROGRESO |
CÓMO
SE ENTRONIZA Y JUSTIFICA UNA DICTADURA MUNDIALEl
Super-Gobierno de la ONU, o el estatismo globalizado (títulos
tentativos) Autor:
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Descripción: El
gran público no lo sabe, pero los Gobiernos ya no tienen el trabajo de idear y
diseñar las políticas estatistas: para eso están las Agencias de la ONU. Eso
vale para las políticas “de población”, y “antidrogas” y
“anticrimen”, y asimismo “anticíclicas” (intervencionismo económico);
para la educación y la medicina estatizadas, incluyendo todos sus detallados
programas de indoctrinamiento y control; y también para las regulaciones de
toda clase: laborales, bancarias, financieras, ambientales, y hasta familiares;
para los subsidios agrícolas, el proteccionismo arancelario y los “derechos
antidumping”; a más de toda suerte de impuestos “selectivos” y
“progresivos” … y las otras herramientas de intromisión, dirigismo y
controlismo gubernamental en todas y cada una de las esferas de la vida privada. El
siglo XX lo fue del estatismo y a la vez de su rotundo fracaso. En país alguno
tuvo éxito variante alguna del estatismo, aunque todas ellas fueron ensayadas
en todas las naciones, de uno a otro extremo del orbe: desde el comunismo y la
socialdemocracia hasta el nazifascismo, pasando por el newdealismo, el
laborismo, las “terceras vías”, y las casi infinitas modalidades afroasiáticas
y latinoamericanas de populismo tercermundista. Y siempre con enormes y trágicos
costos materiales y humanos. ¿Qué
dicen los estatistas de su fracaso? ¿Qué
respuesta dan ahora los estatistas del siglo XXI? Responden nada menos ¡Que los
problemas son “mundiales”, y por eso no puede resolverlos ningún Gobierno
nacional! ¡Éstos gobiernos nacionales deben ceder su soberanía a un
Super-Poder único mundial, que legisle y gobierne “en nombre y representación
de la Humanidad”. En la “Carta de la Tierra” -Marzo de 2000, actualizada
en la cumbre de Johannesburgo en 2002-, se declaran o reflejan todos los
principios básicos, objetivos y estrategias del proceso de globalización del
estatismo. Según Maurice Strong -Alto Comisionado de la Carta e ideólogo
dominante en el asunto-, “estos principios también están basados en la
ciencia contemporánea, las leyes internacionales, y en lo más profundo de la
filosofía y la religión.” El
siglo XX asistió a una continua expansión del estado en fines y objetivos,
funciones, competencias y poderes, recursos, gastos y personal. Esta expansión
requería una justificación ideológica para legitimarse, y las filosofías y
“ciencias sociales” estaban allí, doblegadas y de rodillas, prestas a su
servicio. Incluso las bellas artes brindaron su inapreciable colaboración. Lo
que vemos ahora, alboreando el siglo siguiente, es la continuidad del proceso de
expansión estatal, ampliada en su alcance físico, extendida en sus materias, y
“profundizada” en sus fundamentos. ¡El Estado Único Mundial se dirige
finalmente a ocupar el lugar de Dios! ¿Por
qué la expansión del estado sigue su curso, aparentemente indetenible? No
es de extrañar que expresiones cada vez más duras del estatismo sigan a las
menos radicales o extremas. Los estatistas siempre toman la enfermedad por
remedio; de allí que ante el fracaso de toda modalidad o fórmula estatista, la
“solución” propuesta sea siempre una dosis mayor de Gobierno: más
reglamentos, más controles, más dinero en impuestos, más lavado de cerebro-;
“más de lo mismo”. Este es el primer factor explicativo a considerar. Por
esta misma razón es que en el siglo XX absolutamente todas las especies de
estatismo desfilaron una tras otra, desde los tímidos y “rosados” fabianos
de los ’20 hasta los posteriores y terribles Hitler, Stalin, Mao Ze Dong y Pol
Pot. Esto
que vemos hoy también es más de lo mismo, pero en dimensiones globales. Es una
reedición muy ampliada -por su alcance geográfico omniabarcante- de aquella
idea platónica de la dictadura de los “ilustrados”. Es la monstruosa
“ingeniería social” que proféticamente denunciara Hayek, pero ahora a
escala planetaria, ¡lo cual la hace aún más temible y espeluznante! El actual
Super-Gobierno europeo -con su moneda, su Banco Central, su bandera, su himno y
su adoctrinamiento, todo muy orwelliano-, es apenas una muestra adelantada. Hay
un segundo factor que explica este proceso, y es que no halla a su paso
resistencia eficaz, comenzando por la resistencia intelectual, que ha de ser
siempre la primera. Quienes deberían oponerse se encuentran sumidos en grandes
confusiones y lagunas. Unos pocos conocen de economía lo suficiente como para
saber que el estatismo es el padre de la pobreza, pero ignoran sus fundamentos
filosóficos y religiosos (¿quiénes son los padres del estatismo?), y se
debilitan hundidos en el relativismo y el indiferentismo; por su lado, los pocos
con formación filosófica bastante son prácticamente analfabetos económicos.
Y estos son sólo algunos ejemplos. Por
fin, el tercer factor es el incontenible e insaciable afán de poder, que como
un morbo aparentemente incurable aqueja a ciertas personas y grupos. Mucho
escriben las izquierdas contra el afán de lucro; pero nada contra el ansia de
poder, pasión mucho más vil y peligrosa, y tan antigua como la humanidad. Ya
en el libro del Génesis, la Biblia informa sobre el autor de la Torre de Babel:
Nimrod, “el primer poderoso”; es decir, el primer hombre que se creyó
intelectual y/o moralmente superior a sus congéneres, y por tanto con derecho a
mandarles y ordenarles. Parece que hasta ese momento los miembros de la humana
raza se consideraban pares entre sí, y a nadie se le había ocurrido esta idea
de ser más que los otros. Los
SuperMinisterios Autores
firmemente opuestos a esta globalización del estatismo como Michel Schooyans,
nos advierten contra las agencias de la ONU -la sopa de letras: PNUD, ONUDI,
PNUMA, FMI, BM, OIT, FAO, UNESCO, OMS, etc.-, ya son como Super Ministerios
mundiales de población, salud y reproducción, ambientalismo, ciencia, educación
e información, planificación y producción económica, trabajo, agricultura,
finanzas, cultura y religión, etc. En tanto el totalitarismo se refina -y se
hace tecnológicamente más viable y expedito-, absolutamente todos los aspectos
de la vida humana pretenden ser regulados y controlados, hasta los aspectos más
personales e íntimos. Es
esta la última edición del estatismo, la más totalitaria y extrema, la más
repelente … y la que requerirá de mayor lucidez, decisión y heroísmo para
ser combatida. Enfrentar la tiranía mundial del siglo XXI es la tarea y reto de
los auténticos amantes de la verdad objetiva y los valores trascendentes, la
libertad personal y el Gobierno limitado. ¡Tremendo desafío! Nos va en ello no
sólo la libertad sino la vida, porque quienes presentamos resistencia ya
estamos siendo a efectos prácticos borrados del mapa, y declarados inexistentes
o no personas por todos los medios de antieducación, desinformación e
incomunicación, plegados al Pensamiento Único, que son casi todos. ¿Por
dónde debemos empezar? Por
salir nosotros primero de nuestros propios malentendidos, enredos y confusiones.
Más que investigar y documentarse, lo que toca es rastrear casi
detectivescamente este “grande imbroglio” desde sus principios mismos. Y en
todos sus contenidos, sin excepción. Rasgos
distintivos, orígenes y causas del proceso Los
comienzos de lo que ahora emerge plenamente datan de antaño. Y hay elementos
diversos -al punto que ciertas contradicciones no pueden esconderse-, que es
preciso reunir, como las piezas de un rompecabezas, con paciencia y mucho
cuidado de no confundir los productos con sus etiquetas: --
hay ideologías políticas: ecologismo, feminismo, indigenismo, neo
malthusianismo, tercermundismo y demás platitudes de la “política
correcta”; --
hay justificaciones seudocientíficas: conductismo, y positivismo en sus
vertientes sociológica y jurídica, a más del “positivismo lógico”, y la
infaltable vulgata económica neomarxista; --
hay bases filosóficas: el posmodernismo, y las corrientes anteriores que a su
vez le son convergentes, como p. ej. escepticismo y nihilismo, romanticismo
irracionalista, nominalismo y relativismo; --
hay fundamentos religiosos: la New Age y todos los viejos credos que le son
tributarios, como repaganización, ocultismo, panteísmo gnóstico (muy obvio en
el ecologismo materialista-evolucionista, y su endiosamiento de la
“Madre-Tierra”), y “nueva espiritualidad” (muy obvia p. ej. en el críptico
“meditation room” de la sede neoyorkina de la ONU); --
hay visibles centros de poder e influencia: Consejo de Relaciones Exteriores,
Club Bilderberg, Comisión Trilateral; y también hay -aunque Ud. no lo crea-
menos visibles sociedades secretas, como la de los “Iluminati” de Baviera,
que se remonta al s. XVIII (no es una “teoría” conspiratoria, ¡es un
hecho!!) Preguntas
para responder Este
libro, no excento de humor, pese a lo terrorífico del tema -y que incluye
ficcionalizados diálogos, informes periodísticos y narraciones en primera
persona, para darle mayor interés literario- cambiará por completo su visión
de los asuntos mundiales, y le ayudará a salir de la desinformación. Captará
la importancia de hacerse ciertas preguntas, a las cuales podrá Ud. mismo
responderse, algunas sobre tópicos más trascendentes, otros aparentemente más
nimios. Unos pocos ejemplos: 1)
¿Por qué los programas que recomiendan y apoyan el FMI y el BM no apuntan
decididamente al libre mercado? Estos organismos multilaterales -y el resto de
las agencias del “sistema de la ONU”- apuntalan con toneladas de dinero los
fracasos y despilfarros de unos enormes, corruptos y a menudo tiránicos
Gobiernos dirigistas del Tercer Mundo. ¡Con esa plata les evitan el verse
obligados a emprender verdaderas reformas de mercado! Sin embargo, ante una
opinión pública muy desorientada y confundida los multilaterales aparecen como
paradigmas del “capitalismo liberal” -junto al Gobierno Federal de USA, sus
agencias ejecutivas y sus tribunales judiciales-, todo lo cual dista mucho de la
realidad. 2)
Y más en general, ¿por qué los documentos, programas, acciones y propaganda
de las agencias onusinas apuntan decididamente al control político de todas las
actividades humanas, tanto económicas como no económicas? Paso a paso y ramo a
ramo, este control político está pasando de los Gobiernos nacionales al
Gobierno Mundial, cuyos dictados siguen pautas ideológicas muy claras y específicas
-la “política correcta”- que nos imponen tanto por coacción como por
adoctrinamiento mental. 3)
¿Cuáles son los fundamentos intelectuales? Aunque con raíces remotas
rastreables en la Antigüedad, los monstruosos y sangrientos totalitarismos del
siglo XX fueron ideológicamente incubados en el XIX. Parece que las malas
ideas, una vez completamente desarrolladas, tardan unos 100 años en producir
sus pésimos frutos. Malaprovechando la prosperidad, paz y libertad decimonónicas,
que les permitía enseñar y escribir con comodidad, todos los “grandes
pensadores” de aquel siglo coincidieron en minar y destruir sistemáticamente
la confianza en el conocimiento de la realidad tal cual es, en la libertad
humana individual, y en el concepto de Gobierno restringido a unas pocas
funciones específicas. Así abrieron paso a crueles dictaduras colectivistas
que endiosaron la voluntad sobre la razón, y organizaron todas las guerras,
persecuciones y carnicerías humanas que mancharon la recién pasada centuria.
Las corrientes de pensamiento predominantes en el siglo XX fueron más allá, y
“deconstruyeron” la realidad misma, pavimentando el camino al arbitrario y
caprichoso “Nuevo Orden Mundial”, a cuyo despuntar asistimos. 4)
¿Cómo se integran en este nuevo esquema de poder mundial los Mugabe, los
Castro y los Chávez? ¿Por qué la candidatura de Federico Mayor Zaragoza al
Premio Nobel de la Paz -el ex mandamás de la UNESCO- es promovida nada menos
que por Fidel Castro? El arreglo fue en La Habana, en ocasión del Segundo
Encuentro Internacional de Economistas, en Enero de 2000. El español Mayor
Zaragoza es uno de los más emblemáticos partidarios de la versión onusina del
“Nuevo Orden Mundial”, y el fidelismo, uno de sus más obvios beneficiarios. 5)
¿Por qué Henry Kissinger impulsa el fútbol? ¿Por qué el Banco
Interamericano de Desarrollo se ha asociado a esta promoción, y con él su
dinero? Porque el fútbol es el más colectivista de los deportes; de hecho los
políticos ponen el “buen ejemplo” de las oncenas futbolísticas como
modelos de comportamiento a seguir por todos los “entes colectivos”.
Kissinger y Pelé reunieron en Mayo de 2000 a más de 300 personalidades,
empresarios e inversores en el Seminario "El futuro de las inversiones en fútbol
en las Américas" en la sede del BID (Washington, D.C.) Su Presidente,
Enrique Iglesias -otro notorio jerarca mundialista-, declaró: "no hay
barreras cuando habla la pasión humana". Y Kissinger: “el entusiasmo que
despierta el fútbol debe ser organizado y canalizado apropiadamente.” 6)
¡Este libro también le ayudará a entender bien los filmes de Hollywood! Salvo
excepciones como Reagan, Charlton Heston o Schwarzenegger, todos los actores y
actrices, libretistas, productores y directores son de la ''izquierda dorada'',
artistas multimillonarios que simpatizan con el Che Guevara y Rigoberta Menchú
¡precisamente porque son riquísimos! Quieren hacerse así perdonar por el público
los millones de dólares que se embolsan cada año con películas
“antisistema”. Martin Sheen por ej. hace de presidente americano “El ala
Oeste” de la TV, y cree que eso le da crédito para enjuiciar a los
republicanos y conservadores ¡con la voz engolada y todo! Algunos actores y
directores famosos proclamaron que si Bush Junior era elegido Presidente ¡se irían
de EEUU! … según Cher, como en la época de Reagan, el hambre (¿de caviar?)
los haría emigrar; pero nadie se movió. Lo que realmente expulsa de vez en
cuando a algunos artistas de EEUU es nada menos que el IRS y sus impuestos. Y
por supuesto, en el libro tendrá Ud. la respuesta a los interrogantes que
plantean tópicos como terrorismo, narcotráfico, pedofilia, medios de
incomunicación y personajes del “jet set”, y el papel que juegan en esta
apasionante aunque muy trágica globalización del estatismo. Que por supuesto,
no es la salida a los problemas de la gente, mundiales o no. ¿Y
cuál es la salida? Como siempre, el libre mercado, que por aquí en América
Latina llamamos liberalismo, pero bien entendido. ÍNDICE
(tentativo) 1.-
El “Sistema de la ONU” y sus Agencias. Documentos, planes, programas y roles
del PNUD, ONUDI, PNUMA, FMI, BM … 2.-
(continuación) … OIT, FAO, UNESCO, OMS, etc. 3.-
Una visión de conjunto: elementos comunes e interrelaciones que apuntan a
fines, objetivos y metas característicos. 4.-
Ideologías políticas: ecologismo, feminismo, indigenismo, neo malthusianismo,
tercermundismo y demás platitudes de la “política correcta”. 5.-
Justificaciones seudocientíficas: conductismo, y positivismo sociológico y jurídico,
“positivismo lógico”, neomarxismo, Escuela de Frankfurt. 6.-
Bases filosóficas: el posmodernismo, y sus antecedentes: escepticismo y
nihilismo, romanticismo irracionalista, nominalismo y relativismo. La función
de las artes en el proceso. 7.-
Fundamentos religiosos: New Age y repaganización de Occidente, ocultismo, panteísmo
gnóstico y “nueva espiritualidad”. El papel de la “Alta Crítica”. 8.-
Centros de poder e influencia: Consejo de Relaciones Exteriores, Club
Bilderberg, Comisión Trilateral, los “Iluminati” de Baviera. 9.-
¿Qué hacer? Bases para una resistencia intelectual. El Gobierno limitado y el
concepto de soberanía nacional. |
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