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Empresarios
confundidos
José
Luis Tapia Rocha (*)
2
de noviembre de 2003
El
Presidente de la Coordinadora de Empresarios de Gamarra, Diógenes
Alva, ha pedido la ampliación de la protección a la industria
textil local de 6 a 18 meses. Según el gremialista, servirá
para compensar la “distorsión” que puede generar la
competencia “desleal” de los productos chinos. Asimismo,
otro gremialista empresarial, como el señor Pedro Manzur de
UNETE, ha señalado que no estarán tranquilos hasta lograr una
protección definitiva. También el representante de la SNI pidió
celeridad en la evacuación del informe del Indecopi, para
conocer de una vez sus recomendaciones. ¿Qué ha pasado con los
empresarios que en lugar de ver la causa de por qué sus costos
de producción aumentan cada vez más solicitan al gobierno que
impida las importaciones baratas provenientes de la China?
El
Ministro de la Producción, Alfonso Velásquez, no ha encontrado
mejor fórmula para mantenerse en su despacho hasta después de
Julio que reunirse con los gremialistas para encontrar los
mecanismos legales pertinentes a fin de satisfacer la demandas
mercantilistas de los empresarios afectados. El ministro es un
funcionario gubernamental que debe velar por el interés
general, pero se ha olvidado raudamente de su papel persuasivo y
ha cedido a la presión de unos cuantos empresarios en contra de
los intereses de los consumidores y otros empresarios que se
benefician felizmente del comercio libre y barato. No se ha
conocido hasta ahora de la opinión de ninguna asociación de
consumidores respecto de este tema, seguramente que andarán
ocupados en cómo linchar de nuevo a Telefónica o a perseguir a
los pequeños empresarios que expenden comida.
Pero
entiendo que la preocupación de los empresarios es legítima
desde todo punto de vista en el sentido de que en las actuales
condiciones no se puede competir con el gigante oriental. Pero
una vez más, los empresarios confunden la causa con el efecto.
Las importaciones baratas de la China no son el problema, sino
es el estatismo actual que ha vuelto caro producir en el Perú
para cualquier actividad económica y no solamente la textil.
Entonces, ¿no deberían ser los gremialistas más categóricos
en la defensa de la libertad empresarial de sus negocios
reclamando al gobierno que elimine las reales distorsiones como
son los impuestos injustos del ISC, IES, y muchos tributos
municipales sin olvidar que las regulaciones administrativas
como las licencias de funcionamiento y otros permisos
municipales son las que más afectan la competitividad de las
empresas?.
Creemos
que estos empresarios confundidos con la retórica
proteccionista deben ser más perspicazes a la hora de hallar la
solución a sus problemas de competitividad. Los empresarios
deben dar el ejemplo a los politicos e insistir en que el Estado
deje ser desleal con ellos y se reforme de una vez, por que
tarde o temprano otros empresarios van a seguir su mal ejemplo y
finalmente el Perú va terminar siendo un pais proteccionista.©
(*)
Director General de ILE
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