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Más
allá de la eliminación del medio pasaje
José
Luis Tapia Rocha (*)
15
de junio de 2004
El
economista francés Frederic Bastiat escribió en su libro “La Ley” de 1850
que “Todos tenemos una fuerte inclinación a considerar lo legal como legítimo,
hasta tal punto que son muchos los que falsamente dan por sentado que toda
justicia emana de la ley. Basta que la ley ordene y consagre la expoliación,
para que ésta aparezca justa y sagrada para muchas conciencias.....encuentran
defensores no solamente entre los que de ellos aprovechan, sino aún entre los
que por ello sufren”. No es casualidad que hasta ahora todos asuman como legítimo
y justa la Ley 26271 del pasaje diferenciado a favor de los estudiantes,
bomberos y policias. Algunos dirigentes transportistas proponen en un mercado
libre que el Estado los compense como retribución a la subvención que ellos
asumen por este pasaje a pesar que la ley viola sus derechos. Creo que pocos se
han percatado que la ley viola dos derechos básicos de la convivencia pacífica
entre los individuos; una, la de la propiedad privada, y la otra, la libertad
individual. Pero, ¿cuál es el fundamento por el cual reclaman los estudiantes
universitarios el medio pasaje?. Según ellos, y los legisladores como
Hildebrando Tapia y Manuel Bustamante, el medio pasaje es un derecho adquirido.
¿Cómo
saber si el medio pasaje es un derecho adquirido?. El economista Alberto
Benegas-Lynch (h) en su Informe No.6 “Proyectos para una Sociedad Abierta”
ha señalado que “No puede existir un derecho para cuya realización sea
necesario violar el derecho de otras personas”. Cuando los estudiantes y sus
legisladores reclaman el medio pasaje tienen que violar necesariamente los
derechos de los transportistas. Así como todo derecho tiene como contrapartida
una obligación, los estudiantes al reclamar su medio pasaje los transportistas
tiene el deber de subvencionarlos. Si alguien considera que también tiene
derecho a la educación o la salud, alguien tiene la obligación de proporcionárselo.
¿Entonces, de qué sirve el derecho a la propiedad privada del fruto de mi
trabajo si ya de antemano hay alguien que va reclamar que es dueño de una parte
de mis utilidades o mis ingresos?. Eso es lo que hace la Ley 26271, la cual
obliga a los transportistas a subvencionar el medio pasaje a los estudiantes por
que ellos ya son dueños -según ley- de una parte de las utilidades de los
transportistas.
Por
otro lado, el derecho a la libertad individual también se está violando por
que prácticamente el Estado está obligando a trabajar como esclavos a los
transportistas para que los estudiantes, policias y bomberos sean transportados
comódamente. Frente a este estatismo económico donde no solamente los
transportistas son esclavos sino muchas actividades empresariales estan
altamente reguladas y asfixiadas por altos e injustos impuestos, solo queda
proponer una solución integral diametralmente distinto a los practicado hasta
ahora.
Tienen
mucha razón los estudiantes al reclamar el medio pasaje y no por los motivos
antes expuestos, sino por que en el fondo están reclamando al gobierno que sus
ingresos no les alcanza como para
pagar un pasaje completo, ya que sus padres no tienen la capacidad económica
suficiente. Por su parte, los empresarios transportistas tienen toda la razón
en reclamarle al Estado que no están condiciones de cumplir con la Ley 26271
por que se están decapitalizando por la sobre oferta de unidades. Entonces, ¿cuál
es el fondo del problema?. Nosotros los peruanos vivimos en una pobreza tal que
el medio pasaje se ha convertido en un tema nacional como no sucede en países
ricos y altamente desarrollados.
Consideramos
que insistir en la derogación o inconstitucionalidad de la Ley 26271, o que el
Estado subsidie a las empresas transportistas simplemente están postergando un
problema que tarde o temprano va saltar en un pais tan pobre como el nuestro. Más
que ponerse a luchar los unos contra los otros, es decir, entre estudiantes y
transportistas, hay una salida que va a favorecer a todos: la de vencer al
estatismo económico que está empobreciendo a todos. Si queremos frenar la
descapitalización, informalidad, aumento de los combustibles, lubricantes,
llantas, autopartes, y no seguir con soluciones parches, como los subsidios,
pases libres, pasajes diferenciados, etc. hay una sola salida: impulsar,
profundizar y extender el orden liberal. ¿Por qué? Porque cuando cuando la
reformas liberales se dejan a medio camino como en los noventa, siempre
fracasan, frustan e impulsan a los pueblos a seguir fórmulas contrarias a la
libre empresa, la propiedad privada, la competitividad, la productividad, las
inversiones, y las utilidades.
Por
ello, para profundizar y extender las reformas liberales, debemos profundizar y
extender la cultura de la libre empresa. Si queremos un mercado libre de
privilegios, con abundancia en riqueza traducida en altos ingresos para la
población y utilidades para las empresas, no hay otra salida que derogar las
leyes malas que impiden la creación de riqueza. Por que la encarnación del
estatismo están en las leyes y estas a su vez nacen en el congreso. Por eso que
la salida para el país traducido en una acción política es la de elegir
congresistas liberales para que derogen la leyes que traen la injusticia, el
desgobierno, la corrupción, el abuso del poder, los privilegios y la pobreza.
Como lo fue el Perú antes de 1930, que se gobernaba por los códigos civil,
comercial y penal estaba en la ruta hacia la prosperidad, de igual modo, el Perú
puede salirse del camino estatista que venimos arrastrando desde hace muchas década.
En
este sentido, el Instituto de Libre Empresa propone 8 puntos que sería la
agenda para los congresistas que estén con la finalidad de aumentar las
ganancias de las empresas de transporte por un lado, y solucionar la pobreza de
ingresos de los estudiantes por el otro, y poner fin a tanto conflicto mediante
las siguiente medidas:
1.
Reforma del rol del Estado para concentrarlo a sus funciones represivas,
judiciales y de obras de infraestrutura física.
2.
Rebaja sustancial de los costos de la economía mediante la eliminación de
impuestos, rebaja de gastos y endeudamiento del Estado.
3.
Liberación y flexibilización de los mercados, eliminando obstáculos, leyes y
regulaciones municipales y ministeriales.
4.
Reforma judicial: justicia honesta y capaz, imparcial y eficiente.
5.
Alto a la criminalidad y violencia desbordada.
6.
Capitalización popular de empresas e individuos mediante el accionariado
difundido de las empresas estatales a privatizarse.
7.
Transferencia de la educación, salud y previsión social a sus operadores
naturales mediante un sistema de vouchers.
8.
Poner fin a la corrupción sin medida, desviaciones y abusos de poder.
La
restitución del imperio de la justicia es la derogación de la leyes malas. El
pasaje diferenciado es una manifestación del estatismo encarnado en Leyes como
la 13406, y la 26271, y de otras como el DL 651 y D.S.006-PCM-93.
Una
ley amparada en el derecho y la justicia es permanente y armoniosa mientras que
una amparada en la violación crea injusticia y conflictos. La lucha por la
justicia no se gana dialogando con la autoridades del gobierno ni con
“propuestas técnicas” y “fundamentos de partes” ni siquiera con mas
voluntad politica que haya. El tema va más de esta lucha legítima. La leyes
actuales son expresión del mercantilismo y no del reino de la justicia. Por
tanto, mal harían en utilizar la ley a su favor cuando las leyes de la República
son expresión de los intereses de grupo conectados politicamentemente con los
legisladores. Nuestra tesis en el instituto es que mientras no se derogen las
leyes malas que entraban la creación de riqueza vamos a seguir en el reino de
la injusticia y la pobreza.©
(*)
Director General de ILE
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