|
¿Modernización
o minimización del estado?
José
Luis Tapia Rocha (*)
31
de enero de 2002
Varias
han sido las ocasiones en que el Premier Dañino ha propuesto una reingenería
del Estado para modernizar los servicios públicos. A mi modesto entender, el
problema no se reduce a un aspecto meramente técnico, sino que es
fundamentalmente ideológico, debido que el debate es con aquellos que sostienen
enfoques, que avalan la necesaria participación del Estado, en la provisión de
servicios públicos. Lo cierto es que muchos individuos desarían tener Estados
mínimos, casi sin impuestos, que sean mucho más eficaces a la hora de cumplir
sus funciones esenciales.
Es
lamentable que en el Perú la justicia, seguridad, educación y salud sean
servicios malos, caros, e injustos. Como notarán allí, no hay competencia ni
mercado ni empresarios. Lo que hay es un Estado entrometido y derrochador,
que arruina a los trabajadores y empresas con altos impuestos. Y lo tenemos
gracias a que nuestros gobernantes son unos estatistas, que no quieren que la
gente prospere en un mercado libre y abierto. Por ejemplo, el Gobierno de Toledo
derrocha nuestro dinero creando Bancos como el Agropecuario. ¡Y ya se viene el
Banco de las Pymes!. Mientras que el Apra, Unidad Nacional, Somos Perú y los
fujimoristas siguen siendo unos estatistas de la misma estirpe, interesados en
la cuota de poder que recibirán con el cuento de la concertación.
Por
ello se hace necesario un Estado mínimo, para que la gente pueda trabajar,
invertir y prosperar con justicia y seguridad de primera. El resto de servicios
como la educación, salud y otros, los puede proporcionar el sector privado, si
la gente así se lo pide. ¿Sino para que está el mercado?. Sin embargo, para
que los pobres e informales se beneficien del mercado libre, hay que comenzar
con la desactivación de los actuales ministerios. Solo bastaría con tener
tres: Defensa e Interior, Relaciones Exteriores y Justicia. Si ello implica el
cese de un millón de empleados públicos, debe entenderse que es en beneficio
de los 26 millones de peruanos, que reclaman urgentemente una mejora de su
situación económica. ¿Acaso en la democracia la mayoría no manda?. Se estima
que este Estado nos debe costar unos US$1,600 millones, comparado a los
aproximadamente US$ 10,000 millones que actualmente pagamos. Para financiarlo sólo
se requiere un único impuesto de 5% a las ventas.
Al
tener un Estado mínimo, pero eficiente, habrá mayor libertad económica para
que millones de compatriotas se formalicen o inicien sus negocios con pequeños
capitales, por ejemplo de 50 soles, sin hacer trámites en los ministerios y
municipalidades. Y sin querer beneficiarán a otros millones de compatriotas,
disminuyendo así el desempleo, por que habrá una avalancha de inversiones
privadas al percibir que el mercado está libre, sobre todo, libre de coimas y
trámites.©
(*)
Director General de ILE
|