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OMC,
subsidios, y otras mañas del estatismo
José
Luis Tapia Rocha (*)
23
de octubre de 2003
Todos
andan horrorizados comentando como los subsidios empobrecen la
agricultura de los paises pobres. Luego del fracaso de las
negociaciones de la OMC en México, los estatistas no han
encontrado mejor forma de distraer a la opinión pública que
llamar “traidores” a quienes han sacado al Perú del Grupo
de los 21. Y hasta han calificado de desleal al Perú por no
seguir el juego del Brasil en su guerra comercial contra los
EE.UU. Y proponen como siempre viejas medidas proteccionistas.
Los
estatistas son muy buenos condenando la posición comercial
estadounidense y europea, presentan impresionantes cifras y
cuadros de despilfarro económico, pero nada dicen de los otros
subsidios estatales que se dan. Si los estatistas fueran
principistas primero deberían condenar con esa misma energía
al Estado peruano por crear pobreza mediante impuestos excesivos
y regulaciones paralizantes, y después por “subsidiar” a
los pobres con miserables e indignos Vaso de Leche, Mi Vivienda,
Techo Propio, A Trabajar Urbano, y las tarifas sociales en energía
eléctrica y agua potable. Claro, ¿cómo se le puede pedir
semejante razonamiento si no ven el carácter inmoral del
estatismo que impide crear riqueza, y al mismo tiempo
“redistribuye” la poca que logra generarse?. Ni siquiera se
han percatado que nada de caridad tienen estos subsidios
sociales a pesar de sus buenas intenciones, porque la caridad
obligada no se puede llamar caridad. Y siempre que hay
subsidios, son unos pocos los que logran beneficiarse de los
ingentes recursos económicos que se extraen por la fuerza, a
otros grupos de ciudadanos mediante impuestos. Una cosa es la
caridad y otro son los subsidios, pero ambos son incompatibles.
Volviendo
al tema de los subsidios agrícolas, cifras gubernamentales señalan
que el 60% de nuestras importaciones de estos productos proceden
de sudamérica. ¿Dónde está el gran daño que dicen que
EE.UU. y Europa causan a nuestra agricultura?. Si usted es
inteligente no se pelearía con sus grandes clientes. Bueno asi
resulta lógico que el Perú no quiera pelearse con los paises
ricos pues el 80% de nuestras exportaciones agrícolas entran
sin aranceles tanto en Europa como en los EE.UU. Además, es
increíble como algunos políticos estatistas siguen cayendo en
el expediente fácil de echar la culpa a otros -preferentemente
extranjeros- de nuestros propios fracasos. Si nuestra
agricultura está sumergida en la pobreza no se debe a los
subsidios agrícolas, ni a la OMC, ni al libre comercio, sino al
intervencionismo estatal que ha hundido en la pobreza a toda
esta actividad económica. Si a los estatistas no les falla la
memoria, han sido justamente sus recomendaciones las que
llevaron a expropiar tierras a sus legítimos dueños, imponer
tasas y sobretasas proteccionistas, otorgar créditos
subsidiados, financiar un banco agrario quebrado, y fragmentar
la tierra en minifundios. ¿Qué tenemos ahora?. Agricultores más
pobres que antes de la reforma agraria.
Ahora
el estatismo esta utilizando otras mañas para engañar a la
gente con falsos argumentos como el de la competencia
“desleal” de los paises ricos. Claro está que lo que buscan
es un mercado lleno de competidores comportándose como
oligopolistas, sentados en una mesa negociando precios y
consumando lealtades para dividirse el mercado en varias
mitades. Por otro lado, los estatistas tienen el deber de
demostrar si los bloques comerciales tipo Comunidad Andina o
G-21, pueden revertir el hambre que hay en la subregión por que
su plan de seguridad alimentaria ha fallado; ahora más del 50%
de la población andina son más pobres e inseguros que antes en
comprar alimentos.
Pero
el más grande engaño de todos es afirmar que el arancel es
bueno para “proteger” a todos los agricultores y por ende a
la economía. La verdad es que lo aranceles ponen más caro los
productos y afecta el nivel de vida de todos. Los consumidores y
productores deben pagar más por lo mismo, y encima se le impide
gozar de su derecho moral a comprar y producir más barato bajo libre comercio. Si los
estatistas logran entender que mientras más libre sea el
comercio, trabajadores y empresarios verán incrementado sus
oportunidades de ganancias, y beneficiados por la mayor riqueza
creada.©
(*)
Director General de ILE
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