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Recordando
lo que se debe hacer
José
Luis Tapia Rocha (*)
14
de mayo de 2009
En el Perú, las llamadas
“reformas económicas” de los noventa fueron en general muy
tímidas e incompletas, vacilantes y contradictorias, dejadas a
mitad del camino. Todas fracasaron. Al parecer el pensamiento único
neoliberal impuesto por los últimos tres gobiernos no
intentaron cambiar nada dichas reformas. Conviene recordar a los
vero liberales seis lecciones que nunca debemos dejar de lado.
La primera es que los cambios
necesarios son de carácter negativo. Lo que se requería era
desestatizar escuelas, hospitales, universidades, etc. para que
entren en competencia; y quitar impuestos y barreras
proteccionistas. ¿Qué hicieron en lugar de eso?. Quitaron
ciertos instrumentos estatistas, pero impusieron otros.
Cambiaron por ejemplo empresas estatales por agencias como
Osinerg, Ositran, Osiptel e Indecopi; monopolios estatales por
monopolios privados como Telefónica, Luz del Sur, Edelsur;
inflación por impuestos; aranceles por “derechos
antidumping” y controles de precios por “leyes del
consumidor”.
La segunda lección es que las
ideas si importan. En su mayoría las “reformas” fueron
conducidos por políticos incapaces de desestatizar la economía.
Los “neo” liberales se inspiraron en ideas que engordaron al
Estado con nuestros impuestos para financiar programas sociales
altamente politizados.
Mejor política económica es la
que no existe, es la tercera lección. La economía es asunto
tan privado como la religión. Un liberal no propone al gobierno
“una buena política económica”. Las políticas económicas
sólo sirvieron para acercar al Estado a nuestros bolsillos. Por
ejemplo, impusieron tasas y sobre tasas de hasta 30%, crearon el
ITF y bancari-zaron por la fuerza las transacciones económicas.
La cuarta lección es que el
capitalismo liberal es para los pobres. Esta promueve la creación
de riqueza en libertad e implica movilidad de los pobres hacia
arriba. Pero también hacia abajo, si fracasan en el mercado.
Sin embargo, los “neo” liberales salvaron de la quiebra a
bancos privados con dinero del público. ¿Hubo salvataje
financiero para la pe-queña y micro empresa?. Ninguno. Como
siempre el Estado estuvo al servicio de los ami-gos del gobierno
de turno.
La desestatización debe ser
completa. Es la penúltima lección. Y también debe ser simultánea
en todos los frentes, y rápida. De otro modo las medidas son
inefectivas. Asi ocurrió. Cuando se tenía el proyecto para
reformar el Estado en 1996, las izquierdas -junto con el
embajador Fernando Olivera- lo sabotearon. Ahora nos lamentamos
de tener un Estado glotón que sirve como botín de guerra.
Y la sexta y última lección es
que no hay sustituto. Los partidos políticos tradicionales han
demostrado ser absolutamente ineptos para impulsar cualquier
propuesta liberal que beneficie a los pobres. En tal sentido, no
hay sustituto del partido liberal, aún cuando muchos liberales
crean que el orden espontáneo lo arregla todo.©
(*)
Director General de ILE.
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