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El
verdadero enemigo del TLC
José
Luis Tapia Rocha (*)
3
de julio de 2006
Los
agricultores se equivocan de objetivo. La marcha contra el TLC no tiene
sentido cuando no proponen soluciones reales. Su energía y recursos están
siendo desperdiciados atacando a un falso enemigo. Y lo digo, no por que
no me guste su protesta, me encanta, por que ellos saben al igual que
muchos liberales que en el Perú la mayoría de los peruanos no pueden ser
prósperos, ni tienen libertad de decidir que hacer con su propiedad
privada. Es un país de los reglamentos, burocracia e impuestos.
Los
gringos no son nuestros enemigos, ni el TLC, ni la competencia extranjera.
El verdadero enemigo somos nosotros mismos. Deberíamos marchar contra
nosotros mismos por haber sido incapaces de hacer de nuestra economía la
más libre del mundo, limitando la acción del gobierno a sus funciones
naturales de justicia y seguridad. Asimismo, hemos sido incapaces de
darnos cuenta que el TLC con EEUU no es importante, sino el TLC entre los
peruanos. Deberíamos protestar por no haber sido capaces de encontrar el
camino para que nuestros campesinos de la sierra sean prósperos con el 1
millon de hectáreas que tienen entre sus manos.
Comparto
la inquietud del experto agrícola Jaime Miranda Sousa respecto de hallar
una salida para la agricultura tradicional. Como señala en su artículo
sobre el TLC “También preocupa que se crea que la solución para la
mayoría de los agricultores tradicionales esta en una reconversión que
los incorpore a la ‘agro exportación’... La solución está en el
aumento de la productividad de los cultivos tradicionales exportables -
con o sin valor agregado, algodón por ejemplo -
porque con ello se logrará que en la costa se siembre más área
de estos cultivos con lo que se reducirá la sembrada de pan llevar
permitiendo con ello que la agricultura serrana abastezca una mayor porción
de la demanda por alimentos agrícolas que tiene la costa.”
En
mi modesta opinión, solo esto puede suceder posible si realmente hacemos
las reformas de libre mercado reforzando los derechos de propiedad que el
neoliberalismo los ha relativizado con sus regulaciones estatales. Con más
libertad de mercado podemos volver rentable la agricultura tradicional.
Nuestra
agricultura puede ser moderna, rentable y de primer mundo si dejamos de
luchar contra un falso enemigo, cuando lo que tenemos que hacer es luchar
y vencer a nosotros mismos.
*
Director General del Instituto de Libre Empresa (ILE).
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