Zona Ecológica Excluida de la Reducción de la Pobreza

Guillermo Vidalón del Pino (*)

10 de diciembre de 2009

¡Ahhhh!, en el Perú no podemos descansar un momento, ni siquiera en los días de guardar, pues si no es en el púlpito es en la plaza pública o en alguna conferencia de marras donde la antiminería se filtra y busca expandirse cual virus AH1N1 –mucho ruido…pocas nueces-.  Ahora la novedad es ZEE o Zonificación Ecológica y Económica, a la cual he denominado –creo que con mayor propiedad- ZEER-Pobres, Zona Ecológica Excluida de la Reducción de la Pobreza-.

Y es cierto, pues los promotores de la pobreza han diseñado una nueva herramienta de acción política para oponerse al desarrollo del Perú; es decir, a la reducción de la pobreza y a la elevación del nivel de vida de los menos favorecidos, de los más excluidos del Perú.  Dicha herramienta es la exclusión de la minería a través del establecimiento de ZEE.

Los promotores de la ZEE pretenden que olvidemos que la minería es la única actividad económica productiva que se lleva a cabo exitosamente más allá de los 3,500 metros sobre el nivel del mar. Acaso no saben que el Programa de las Naciones Unidas para Desarrollo (PNUD) registra que en aquellas localidades donde se explotan y procesan los recursos minerales los Índices de Desarrollo Humano son más elevados, entonces, ¿qué buscan los promotores de la pobreza?

La respuesta es obvia, perpetuarla agitando un discurso ambientalista que privilegia la confrontación y la manipulación de quienes aún no han sido incorporados a los beneficios del mercado.  Los promotores de ZEER-Pobres tienen como objetivo  conseguir réditos políticos en los próximos procesos electorales para que, desde la cumbre del poder, se beneficien económicamente en desmedro de la inmensa mayoría de peruanos, tal como ocurrió con las experiencias fracasadas de los años 70. 

Los auspiciadores de ZEER-Pobres se niegan a reconocer que su propuesta fracasó y desde la caída del Muro de Berlín, hace 20 años, no han elaborado una propuesta que genere riqueza, salvo reiterar la monserga de esquilmar a quienes la han alcanzado.  Lo  óptimo es reducir las desigualdades y brindar oportunidades para que cada ciudadano autogenere su propio bienestar, que es la auténtica reivindicación que requieren las personas, autoafirmarse como seres capaces de solventarse a sí mismos y a sus respectivas familias.

Lamentablemente, la perorata antiminera también es empleada por algunos hábitos, quienes empleando sus respectivos pulpitos, han olvidado el mensaje ecuménico, declarando ante su feligresía que la minería está excluida de sus diócesis para dar rienda suelta a sus afanes terrenales y a su ambición política.  ¿No es que fuimos expulsados del paraíso para transformar productivamente los beneficios de la Creación y ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente?

Si Dios hubiese querido que su Creación no fuese objeto de la acción humana, pues no hubiese creado a las personas.  La Humanidad fue creada para transformar y adecuar la Creación, para hacer arte en cada acto y desarrollar nuestro intelecto, porque todo aquello que es distinto de lo natural es obra humana y las personas ¡No queremos ZEER-Pobres!

 (*) Comunicador social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con estudios de letras y derecho en la Pontificia Universidad Catolica del Perú.  














 
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