Durante
las pasadas tres décadas
ha ocurrido un considerable resurgimiento del interés
por la Escuela Austriaca de Economía. Esta escuela de
pensamiento se había originado en el siglo XIX en el
trabajo de Carl Menger y sus jóvenes colegas Eugen von
Bohm-Bawerk y Friedrich Wieser. Durante el siglo XX esta
escuela llegó gradualmente a ser identificada
principalmente con las ideas de Ludwig von Mises y Friedrich
Hayek. Y, efectivamente, son esas ideas de Mises y Hayek que
han generado el renovado interés en la tradición austriaca
del siglo XX. El renovado trabajo austriaco ha tomado lugar
principalmente en los Estados Unidos, pero un significativo
interés en la ideas austriacas ha sido también manifestado
en países alrededor del mundo entero (incluyendo los países
latinoamericanos de Centro y Sudamérica).
Para
algunas personas, interesadas en la difusión de la sociedad
libre y próspera, ha parecido que los temas austriacos
dentro de la naturaleza de los procesos económicos hacen
accesible a formas de pensar saludables
y prometedoras, y recomendaciones de política económica
y social. Estos temas austriacos, en particular, han sido
vistos como una poderosa munición intelectual para la causa
de la libertad económica y, en general, para ese ideal
social del liberalismo clásico.
Para estar seguros, debemos distinguir claramente
entre: (a) lo estrictamente académico, libre de juicios de
valor, ciencia de la economía austriaca, por un lado; y (b)
los objetivos ideológicos (tales como el liberalismo clásico),
por lo cual la economía austriaca a menudo ha sido vista
como un proveedor significativo de soporte intelectual, por
el otro. No siempre es el caso en el que la economía
austriaca señala, a los ojos de sus exponentes, claramente
las ventajas de la economía del laissez-faire. No obstante
tal apoyo intelectual puede, como es ampliamente sostenido y
creído, ser proporcionado por la economía austriaca. Y,
precisamente por que el hecho y la percepción de este
soporte intelectual, que aquellos ideológicamente obligados
a la causa de la economía de libre mercado, tienen toda la
razón para estar firmemente interesados en la posición
profesional y progreso de la tradición austriaca en la
economía.
La
fortuna de la economía austriaca, que es su prestigio
dentro de la profesión económica, ha fluctuado grandemente
durante el siglo XX. Aproximadamente, el primer tercio de
este siglo, la economía austriaca fue vista como uno de los
pilares fundamentales del pensamiento económico moderno.
En efecto, cerca de 1930, esta escuela de pensamiento
fue vista por algunos como uno de las fuentes más
influyentes de la economía moderna.
Este aspecto resaltante fue, durante los ’30,
seguido (en parte como resultado de la revolución
keynesiana; en parte como resultado de otros influjos, ambas
doctrinal e ideológica) de una precipitosa declinación en
su reputación profesional. Por cuatro décadas,
aproximadamente, la economía austriaca (cerca de medio
siglo esencialmente basada en las ideas de Mises y Hayek),
fue duramente vista como anticuada, no sofisticada y vulgar
-simplemente fuera del cuerpo de la economía contemporánea.
No fue exagerado que la economía austriaca sea considerada
errada o equivocada; simplemente no fue considerada del
todo. Cualquier apoyo intelectual que la economía tal vez
ofrecía al liberalismo clásico no fue del todo visto en la
economía austriaca, solamente, hasta el punto en que esto
no fue enteramente sumergido por las ideas keynesianas, en
la microeconomía neoclásica, (tal como
hizo suyo la Escuela de Chicago).
Fue durante los ’60 y ’70 que un número de jóvenes
intelectuales, incluyendo quienes habían participado en el
seminario de Mises en la Universidad de New York, empezaron
a darse cuenta del valor de los temas originales contenidos
en el trabajo de Mises y Hayek, y ellos mismos fueron
capaces de producir nuevos trabajos, sustentados sólidamente
en los temas de la tradición austriaca. De la mitad de los
’70 hacia adelante, estas ideas encontraron muchas y más
grandes simpatías entre los jóvenes miembros de las
facultades de varias universidades norteamericanas, y entre
estudiantes graduados preparándose para incorporarse a sus
filas. Por mediados de los ’80 un caudal de libros
"austriacos" y otras publicaciones fueron dejando
su marca dentro de la profesión. Por mediados de los ’90,
aún en las más prestigiosas publicaciones profesionales,
fueron incluidos ocasionalmente artículos expresando
sus posiciones austriacas.
Si
bien continua definitiva y claramente en una posición
minoritaria dentro de la profesión, la economía austriaca
ocupa en este tiempo un reconocido, aunque heterodoxo y
fuera de moda, sitio en la
mesa de la profesión económica.
La interrogante a menudo formulada es ahora: ¿cuál
es el futuro de la economía austriaca? ¿Continuará
creciendo, relativamente, como un todo en la profesión? ¿La
dinámica de la interacción intelectual con el resto de la
profesión hará daño a la integridad de sus ideas?---tal
vez en este punto puede entre acabar por existir
como una clara corriente (o tradición) de
pensamiento, o continuar existiendo con la etiqueta
austriaca, que viene a referirse gradualmente a las ideas
enteramente diferentes de (quizá antitético a) aquellas
respaldadas por Mises y Hayek?. Este autor propone no
sostener ninguna visión profética respecto de los futuros
desarrollos intelectuales. A continuación simplemente se
presenta algunos escenarios alternativos posibles (y ofrecer
algunas esperanzas, más que predicciones, respecto de
algunos de los cuales tal vez puedan ser llevados a cabo).
Han
sido algunos, entre los economistas austriacos contemporáneos,
quienes habían manifestado más bien ideas definitivas
sobre cómo debería proceder la economía austriaca para
obtener una mayor aceptación profesional, reputación e
influjo. Por ejemplo, algunos han abogado por alianzas
intelectuales sólidas con otras escuelas heterodoxas de
pensamiento económico.
La teoría detrás de tal defensa es presumiblemente
que tal cruce intelectual entre académicos, quienes
comparten, al menos, un saludable escepticismo respecto de
lo dominante, la corriente principal, tipo de teorización
económica, que gobierna en la mayoría de la profesión,
sea probablemente productivo.
Francamente, este autor espera que éste no sea el único
camino a seguir. Tales alianzas son, probablemente, para
producir resultados intelectuales que, cualesquiera sean sus
valores científicos innatos, sean probablemente
desconcertantes en lo que respecta a la preocupación de la
integridad de los temas centrales austriacos.
Algo
parecido hay entre algunos economistas austriacos contemporáneos,
quienes les gustarían moldear el futuro de la economía
austriaca por medio de la interacción generadora, no
con otras escuelas de economía, pero sí con otras
disciplinas intelectuales relativas o vecinas,
particularmente filosofía, filosofía política y sociología.
De nuevo, este autor, mientras
tanto, no desea ciertamente desmotivar la posibilidad de un
fructífero cruce interdisciplinario; confío fervientemente
que al menos algunos seguidores eruditos de la tradición
austriaca en economía continuarán para conseguir que esa
tradición sea dentro de (claramente definido) reconocidos límites
de esta disciplina. A
no ser que esto continúe, por ser el caso, hay un claro y
presente peligro que lo fundamental del discernimiento
austriaco, que ricamente comprobado su importancia para el
entendimiento económico, tal vez llegaría a ser confundido
o perdido.
Este
autor no desea ser mal interpretado.
Los intelectuales advertidos a descubrir
oportunidades inherentes a los temas de la tradición
austriaca, tal vez perciban de hecho tales oportunidades en
trabajos interdisciplinarios, o en la interacción con los
temas y métodos adoptados de otras escuelas de pensamiento
económico. El valor de tales oportunidades puede ser evaluado, en el análisis
final, solo consintiendo que el mercado de las ideas genere
su propio proceso competitivo. Mientras que estos procesos
están compuestos de esfuerzos intelectuales caracterizados
por la integridad intelectual, estarán para ser acogidos,
como tema de la ciencia social, inmune a cualquier posible
impacto negativo colateral sobre el futuro de la economía
austriaca. (Por otra parte, ya que preocupa el apoyo
intelectual proporcionado a la ideología liberal clásica
por la economía austriaca,
nosotros no podemos descartar la posibilidad
que tal cruce intelectual con otras corrientes de
esfuerzo intelectual tal vez generaría una ganancia neta.)
No obstante, este autor, escribiendo desde su estrecha
perspectiva demostrada de alguien preocupado por la
supervivencia de la tradición austríaca en economía,
siente justificada esperanza, al menos, que tal cruce
intelectual no sea la única forma en la cual los temas de
esa tradición lleguen a ser desarrolladas en el futuro.
La
perspectiva que a menudo es expresada, en su articulación
con la historia de la economía austriaca, es que un trabajo
significativamente nuevo dentro de la tradición pueda ser
hecha en el área de la economía aplicada.
Este autor es completamente simpatizante con esta
perspectiva. Si nosotros estamos para causar impresión a
nuestros colegas no austriacos en economía con el vigor y
la validez de nuestros temas, esto requiere que nosotros
demostremos concretamente cómo estos temas puedan ser
desarrollados para permitirnos entender de manera más
satisfactoria y brillante,
episodios del pasado o historia económica reciente,
cuales, en ausencia de nuestros temas, aparezcan como
episodios enigmáticos o desconcertantes.
Para llevar a cabo este trabajo exitoso y
convincentemente, será ciertamente necesario para los
investigadores austriacos conocer a fondo las sofisticadas
herramientas de econometría e investigación histórica.
Mientras que la clara distinción entre teoría económica
pura y economía aplicada está claramente entendida, todo
esto es para ser acogido y reforzado.
Al
mismo tiempo, nosotros debemos resistir firmemente la
tentación a ser complacientes con la ilusión de ser
capaces entre predecir o controlar el curso futuro de la
ciencia. Expresando
la esperanza que la tradición austriaca posee su propia
integridad, este autor está guiándose sobre la expectativa
de que sea poco probable que el paradigma de la corriente
principal en economía se desintegre en un futuro cercano.
Es improbable que los economistas austriacos del siglo XXI
sean tentados a decir (como algunos economistas austriacos
estuvieron diciendo muy equivocadamente - en las décadas
importantes del siglo XX) que es valioso y legítimo que la
tradición austriaca haya sido ya exitosamente absorbido
dentro de la corriente dominante de la economía (de este
modo continúan desarrollando una cultivación innecesaria
y, realmente, contraproducente, de la tradición austriaca).
El interés intelectual creado en las perspectivas y métodos
de la corriente dominante contemporánea, y las fuerzas
intelectuales sociológicas incorporadas dinámicamente por
esas perspectivas y métodos, son demasiado poderosas, me
parece, que están enteramente entregadas en masa.
Dada esta expectativa, le resulta deseable a este
autor que la integridad y el desligamiento de la tradición
austriaca sea mantenida.
Lo
que se ha conseguido, durante el pasado cuarto de siglo, ha
sido el reestablecimiento de alguna medida de respeto
profesional a la economía austriaca.
Manteniendo la esperanza que la próxima generación
de economistas austriacos será capaz de ampliar su tradición
para ofrecer temas adicionales dentro de la naturaleza de la
realidad económica, de modo que continuara por atraer una
atención favorable, ambos dentro y fuera de la economía.
Esta es la convicción del autor que tal éxito
continuado puede jugar un significativo -aunque indirecto-
rol en la apreciación ampliamente popular para los mercados
libres en particular, y para el liberalismo clásico en
general.©