La
implementación del capitalismo
Manfred
F. Schieder *
14
de junio de 2009
"La
batalla (por un mundo mejor) es ante todo intelectual (filosófica),
no política. La política es la consecuencia final, la
puesta en práctica de las ideas fundamentales (metafísicas,
epistemológicas, éticas) que dominan la cultura de una
nación dada. No se puede luchar o cambiar las consecuencias
sin luchar y modificar las causas; ni se puede intentar algún
desarrollo práctico sin saber lo que se quiere
desarrollar."
(de
"Qué se puede hacer?", por Ayn Rand)
Ésta
es la segunda parte de mi artículo anterior "Preparando la Implementación del Capitalismo", donde presenté
algunos pensamientos que tendrán que ser tomados en
consideración para lograr la implementación del
liberalismo como futuro sistema social y el Capitalismo como
su herramienta económica. En "Preparando
la Implementación del Capitalismo" partí de la
premisa que junto con la creciente divulgación al público
en general de las ideas liberales, es necesario establecer
los pasos adicionales requeridos para el lanzamiento práctico
del sistema.
Quizás
algunos lectores considerarán al presente momento como
demasiado prematuro para tales actividades, pero la historia
demostró repetidas veces que comienzos tempranos no
solamente señalan que quienes proponen nuevas ideas se
encuentran preparados para actuar sino que también agregan
su propia medida de compulsión a los desarrollos históricos.
En consecuencia, el momento presente es correcto para
iniciar el entrenamiento de los Administradores de Empresas
Políticas que se necesitarán en el futuro. Algunos de
ellos se encontrarán entre los actuales gerentes de
empresa, algunos entre empresarios libres, otros entre
graduados universitarios recientemente egresados en toda área
racional, entre estudiantes y otros graduados de escuelas técnicas,
profesores, maestros y alumnos de seminarios económicos y,
más allá de ello, todos aquéllos capaces y deseosos de
participar en las cuestiones intelectuales y prácticas
relacionadas con el esfuerzo en vista. Sus actividades se
relacionarán específicamente con dos áreas: a) el
desmantelamiento del Estado en su función como gobierno, la
reforma del mismo hasta convertirse en una Administración
de los Medios de Defensa de los Derechos del Individuo y la
reestructuración de las Cortes de Justicia y organizaciones
militares y policiales de seguridad para adecuarlas a los
deberes específicos que tendrán que realizar dentro de la
citada Administración, precisamente de acuerdo con lo que
las ideas de liberad personal especifican, y b) la
administración directamente relacionada con tal estructura
de defensa que existirá a la par con las cortes de apelación
y mediación, los sistemas de seguridad privados,
etc.
La
preparación de tales administradores presenta algunas
cuestiones relacionadas que podrían implicar, a primera
vista, una contradicción en términos.
1)
No implicará la preparación de tales
administradores la implantación de una nueva nomenclatura
de burócratas que meramente reemplazará al ya existente
cuadro de dirigentes?
2)
En consecuencia: quién controlará a los
administradores?
3)
No implicará la actividad de los administradores en
sí una limitación de las libertades de la población en
general?
4)
Será posible evitar todo crecimiento, toda dilatación
de la burocracia en el nuevo sistema?
5)
No incluye el desmantelamiento del Estado hasta el
nivel de convertirse en meramente una Administración de los
Medios de Defensa de los Derechos del Individuo la
inevitable eliminación de las posiciones a ser ocupadas por
los nuevos administradores, especialmente en vista de que
estos nuevos administradores no tendrán ningún privilegio
monopólico en sus funciones, tal como ya se mencionara?
6)
No promoverá esto una lucha entre la Administración
y las demás organizaciones privadas?
Un
análisis de las seis preguntas anteriores demuestra que la
quinta pregunta contiene la solución de las primeras
cuatro. El desmantelamiento del Estado implica también el
desmantelamiento de los desmanteladores, a los cuales,
adicionalmente y por una disposición de la futura
Constitución les será prohibido convertir sus
actividades como administradores en una carrera profesional
de por vida. Se les permitirá ocupar su posición como
administradores únicamente por un período de 6 años durante
la totalidad de su vida y, al cabo de sus funciones
no se les permitirá, bajo ninguna condición y
circunstancia que fuese, volver a participar en cualquier
otra actividad dentro de la Administración o cualquier
organización relacionada con ella. El control para alcanzar
esta meta será una característica estricta dentro del
nuevo sistema.
Debe
mencionarse, empero, que el entrenamiento mismo de los
administradores los convierte automáticamente en candidatos
naturales y deseables para toda posición gerencial en una
empresa privada, ya que estas empresas no dejarán de
apreciar el enorme caudal de conocimientos que estos
administradores poseen sobre el funcionamiento del sistema
capitalista que han obtenido durante su entrenamiento y sus
operaciones en la Administración de los Medios de Defensa
de los Derechos del Individuo. Sus actividades y
conocimientos serán de por sí completamente distintos de
aquellos que corresponden a jueces, fiscales, defensores u
hombres de armas. Su tarea no será la de administrar
justicia ni la de conducir ejércitos sino meramente la de
eliminar todos los departamentos de estado y las
organizaciones relacionadas y sus componentes que
interfieran con las actividades de individuos pacíficos y
productivos. Una vez que esta meta haya sido alcanzada,
vigilarán que no se vuelva a doctrinas pasadas que se
opongan al funcionamiento en favor de la población pacífica
y productiva, de la Administración de los Medios de Defensa
de los Derechos del Individuo. Esto significa que quedarán
directamente a cargo de: a) la separación del Estado de
toda actividad económica y b) la transferencia a empresas
privadas de toda empresa estatal que opere en el área de la
producción, comunicación, transporte, etc. Esto a su vez
significa que el Estado será separado también de, entre
otros, las compañías de seguro cuyo interés principal
fue, es y continuará siendo el aseguramiento de los
sistemas de producción y el transporte de los productos de
éstos. Así también pasarán y permanecerán en manos
privadas y asociaciones de individuos privados los bancos,
la producción de oro y metales preciosos de intercambio, el
intercambio financiero, los mercados de valores y comercio,
etc. Esto involucra que la impresión de billetes de banco
carentes de un valor real (oro, etc.) quedará
constitucionalmente prohibida a toda institución.
Naturalmente,
también la educación y todas las actividades adicionales
de cualquier índole que fueren (hospitales, investigación
y desarrollo científico, etc.) quedarán estrictamente en
manos privadas.
El
nuevo sistema será verdaderamente un cambio de rumbo, ya
que significará una separación de todo colectivismo en
cualquiera de sus manifestaciones y aspectos. Ayn Rand
determinó este hecho con exacta precisión cuando escribió
su obra cumbre, la novela filosófica
"La
Rebelión de Atlas": "El Congreso no promulgará
ninguna ley que coarte la libertad de producción y de
comercio…" y, más allá, demostró el funcionamiento
a través de la sociedad formada en un utópico lugar que
llamó la Quebrada de Galt, basada en la actividad
plenamente privada.
El
colectivismo o la actualmente existente "economía
mixta", un término moderno para el todavía existente
antiguo feudalismo, es controlado por el Estado, quien
requiere de absolutamente todo para darle aún un vestigio
de apariencia de actividad productiva - lo cual señala de
inmediato que la centralización bloquea toda posibilidad de
que funcione en beneficio de la sociedad. El liberalismo, su
oposición intelectual y práctica, opta por una
descentralización total como forma correcta de desatascar
las venas de la sociedad. A través de un sistema automático
de ganancia y pérdida determina el mercado quién provee
los mejores productos al más bajo precio y, de acuerdo, el
más eficiente costo de producción.
Con
referencia a la segunda parte de la 5ta y la 6ta de las
preguntas arriba citadas, indica ello que en la sociedad
liberal los organismos privados de seguridad cooperarán con
los organismos de seguridad oficiales, obligando así a
ambos a comportarse con civilidad. Los costos de apelación
y mediación, los sistemas de seguridad dentro de las
empresas y las comunidades ejercerán un control adicional
que se opondrá a toda posibilidad de expansión burocrática.
La literatura ya existente sobre el sistema capitalista ha
analizado estos aspectos más allá de toda duda o pregunta
posible y provee las respuestas y los métodos adecuados. Ya
en la actualidad no existen conflictos de intereses en áreas
relacionadas: las empresas privadas eligen las cortes de
apelación correspondientes a las cuestiones comerciales que
se encuentren en disputa y las leyes que constituyen la base
de sus actividades incluyen todas las normas y
procedimientos requeridos para que una de las cortes acepte
o, eventualmente, rechace las decisiones de otra corte para
hallar, en tales casos, un acuerdo común. La financiación
de estos sistemas será lograda cobrando los servicios
prestados a quienes los hayan requerido. En cuanto a nuevas
adquisiciones y contratos de toda índole se agregará a
cada factura, si el comprador está de acuerdo, un pequeño
porcentaje para cubrir específicamente los gastos de juicio
y seguridad correspondientes a la protección contra cada
incorrección que pudiera haber tenido lugar en el producto
o servicio adquirido o contratado si ellos no hubiesen
cumplido las condiciones prometidas. Esto también evitará
que el dinero recolectado con una especificación o servicio
dado sea apartado para un propósito distinto a aquél que
estableciera el contrato.
Los
futuros administradores serán entrenados únicamente en
escuelas e institutos privados y seculares, tal como
corresponde a un sistema capitalista de enseñanza privada.
Esto reforzará, por otra parte, la preeminencia de las
virtudes individuales de los ciudadanos privados.
La
Justicia se dedicará de pleno a la defensa de la libertad
personal de los ciudadanos pacíficos y productivos. Para
ello no basará sus actividades en la actualmente existente
legislación romana sino en las así llamadas "leyes
negativas", que fundamentalmente fueran incorporadas
originariamente a la Constitución de los Estados Unidos de
América. Entender la oposición existente entre ambos
sistemas legales es de fundamental importancia y deberá ser
aprendida por cada ciudadano. La ley romana obliga al
ciudadano a hacer lo que la ley ordena. Específicamente
determina qué es lo que deberá ser obedecido. Por lo
contrario, las "leyes negativas" hallan sus raíces
y sus metas en una completa individualización: aquí la
Justicia no determina lo que debe hacerse sino que
meramente determina lo que está prohibido. Todo lo
demás es decisión personal y directa del individuo, siendo
la única limitación la de no dañar al prójimo. El
liberalismo se basa en una sola prohibición: Nadie tiene
el derecho de iniciar un acto de violencia contra
otra persona o personas. Este principio constituye uno
de los principales pilares de la ética objetivista. Ayn
Rand dijo: "Ningún hombre, grupo, sociedad o gobierno
tiene el derecho de asumir el rol de un criminal e iniciar
el uso de la compulsión física contra hombre alguno. Los
hombres sólo tienen el derecho de recurrir a la
fuerza física en represalia cuando se los ataca, y únicamente
contra aquellos que inician su uso (de "La ética
Objetivista", de Ayn Rand).
De
lo que antecede - y la totalidad de la ideología liberal así
lo confirma - se evidencia que este sistema es totalmente
revolucionario. Es esencialmente renovador ya que su propósito
es el establecimiento de algo que no ha existido hasta ahora
en su total plenitud: una sociedad de individuos, una
sociedad que provee la base para que cada individuo alcance
sus propias metas pacíficas y productivas y no las
que pretende una imposible "sociedad como fin en sí
misma".
Qué
responsabilidades corresponden a cada ciudadano en tal
sociedad? En primer lugar aprender y entender la función de
su raíz filosófica e ideológica, lo cual debe lograrse
por decisión personal y voluntaria, a través de la
convicción personal y no por obligación externa. En su
libro "Socialismo" menciona Ludwig von Mises específicamente
este punto (Parte I, Capítulo 4, Sección 3ª). Allí habla
de ciudadanos en gestos pero no en pensamiento, aquellos que
entran en una sociedad en la creencia de que ello meramente
involucra aceptar las vestimentas y las costumbres que
forman parte de ella. Se entiende fácilmente que forma no
implica contenido, un hecho que la historia ha demostrado más
allá de toda duda, quiera notarse ello o no, porque la
actitud de cumplir con las apariencias externas no es
suficiente para actuar de acuerdo con el espíritu del nuevo
sistema social. Actuar así meramente arruina todo intento
de mejorar a la sociedad. La filosofía que defiende el
liberalismo no es un traje de confección. Por lo contrario,
es la nueva columna vertebral intelectual, y esto
solamente puede obtenerse a través de un esfuerzo mental.
Así
vemos que existe una interacción directa e inevitable entre
la expansión de la ideología liberal en un área permanentemente
creciente y el entrenamiento de quienes quedarán a cargo de
la desmantelación del Estado para reemplazarlo por una
Administración de los Medios de Defensa de los Derechos del
Individuo. Como dijera el pensador francés Alexis de
Tocqueville: "El principal deber de un buen gobierno es
el de permanentemente enseñar a la población a deshacerse
del mismo."
Es
preciso implementar mentalmente la base de este propósito.
En quienes siguen las doctrinas del liberalismo debe crecer
la convicción de esta verdad incuestionable: que la única
manera de lograr
una
forma de vida adecuada al individuo, una forma de vida que
asegure la prosperidad y el bienestar y, con ello, la
posibilidad de alcanzar la felicidad personal, es la que
aleje del individuo pacífico y productivo toda maraña
burocrática, todo interés creado y todo obstáculo que
impida su actividad libre y productiva. Ludwig von Mises
dijo: "La sociedad surgió a partir de labores de paz;
la esencia de la sociedad es pacificar. El padre de todas
las cosas es la paz y no la guerra. Solamente la acción
económica ha creado el bienestar que nos rodea; es el
trabajo y no la profesión de las armas lo que nos trae la
felicidad. La paz crea, la guerra destruye."
("Socialismo", Parte I, Capítulo 3, Sección 1ª).
Ésta
es otra manera de decir que el liberalismo es el único
sistema social adecuado al ser humano. Tal sistema
implica una revolución permanente en el sentido que en él
lo rutinario no tiene lugar mientras que las innovaciones se
agregan de inmediato si promueven el progreso humano.
Mientras
que el colectivismo quita al ser humano todo semblante e
individualidad, toda capacidad creativa, todo propósito y
habilidad, degradándolo así de ser superior a la condición
de un componente informe de la estructura social y siendo así
un sistema que representa a la realidad en sus peores
posibilidades, es el liberalismo y su herramienta económica,
el Capitalismo, quien provee el fundamento fértil donde
cada individuo puede lograr sus propios propósitos y
realizarlos productivamente. El Capitalismo acepta las leyes
de la naturaleza y las combina continuamente de manera
infinita y novedosa. De esta manera logra construir una
nueva realidad: la vida en su máximo potencial.
El
momento ideal de construir esta sociedad es AHORA. La filósofa
Ayn Rand señaló que tenemos a nuestra disposición un arma
formidable: la RAZÓN y un aliado indestructible: la
REALIDAD. Ambos se hallan a disposición del lector
para
iniciar una acción plenamente constructiva y pacífica.
El presente es el momento más adecuado para usarlos!
Nota: El original en inglés del presente artículo
fue publicado en las páginas del Web de "Rebirth of
Reason" (http://rebirthofreason.com/Articles/Schieder/Implementing_Capitalism.shtml).
Traducción al castellano del autor.
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