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Es necesario derogarlas para ser
competitivos en el TLC Malas
leyes peruanas obstruyen desarrollo económico
Lima,
Perú, 24 de mayo de 2007.- El 70 por
ciento de la informalidad que existe en el Perú, es consecuencia de un
marco legal contrario a una economía de libre mercado, por lo que es
necesario la derogatoria de aquellas leyes que obstruyen el desarrollo
económico y que representan el 80 por ciento de los costos y precios del
aparato productivo, lo cual hace que nuestro país no este en las mejores
condiciones para competir con los Estados Unidos mediante el tratado de
libre comercio.
Así
lo dio a conocer José Luís Tapia Rocha, director del Instituto de Libre
Empresa, durante su intervención como expositor invitado al CADE Panamá
2007 "Institucionalidad:
Desafió Ineludible", que culminó recientemente en ese país caribeño.
Manifestó
que el Perú mantiene un
estatismo disfrazado de neoliberalismo, prueba de ello es que el estado no
hace ningún esfuerzo para reducir gastos, sino por el contrario,
incrementa sus ingresos fortaleciendo
la SUNAT
y creando leyes contrarias a un sistema de libre empresa.
“El
único regulador de la economía es el mercado a través de las leyes: de
oferta y demanda, preferencia
temporal, utilidad marginal, coste de oportunidad, pérdidas y ganancias,
entre otros. Adicionar otras de corte estatista solo provoca desempleo,
pobreza, exclusión, falta de oportunidades y demás males que aquejan a
la economía peruana”, sentenció.
Ante
decenas de integrantes de
la Asociación
Panameña
de Ejecutivos de Empresas, institución organizadora del mayor evento
empresarial de ese país, afirmó que ante sistema estatista las
leyes reflejan su poder, en cambio en un sistema de libre empresa la ley
limita al poder político.
En
resumen, dijo, a mayor número de leyes inadecuadas, habrá mayor poder
estatista, menos libertad y menor desarrollo económico y político. La
empresa privada no puede sobrevivir en ese contexto, menos aún, la pequeña
y micro empresa, por lo que la informalidad para ese sector es el escape a
la libertad, problema que se transforma en una solución no deseada.
Frente
a esta realidad, el Instituto de Libre Empresa no solo propugna la
derogatoria de las leyes que no contribuyan al desarrollo económico, sino
también la aplicación de un
conjunto de medidas que van desde convertir al poder judicial en el primer
poder del estado hasta la atención transitoria de los sectores
extremadamente pobres.
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