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Nuestra
enemiga, la escuela estatal
José
Luis Tapia Rocha (*)
15
de mayo de 2005
La
escuela estatal se ha traido abajo a la escuela privada. Solo un 25% de
los alumnos privados dominan las matematicas y lenguaje. No es ni Chile ni
Ecuador nuestros verdaderos enemigos sino las escuelas estatales, que
forman analfabetos disfuncionales en medio de una pseudo democracia. Sin
embargo, no me preocupa el evidente fracaso del estado, sino los
perniciosos efectos de una enemiga que se ha internalizado tan fácil y
naturalmente en nuestras vidas como si fuera inofensiva, benigna, santa,
pero en verdad es la más letal de todas las armas que ha creado el
hombre, pues aparte de discapacitar mentalmente a los jovenes, lo hace en
nombre de una supuesta moralidad que no tiene, destruyendo nuestra poca
libertad y dignidad.
Permitame
señalar los grupos sociales martirizados por el estatismo educativo sin
que estos puedan hacer nada frente a un enemigo que usa de manera
efectiva, tretas para disfrazarse como algo inofensivo.
Los
maestros.- Grupo aparentemente homogéneo, pero totalmente disímil en
cuanto a expectativas salariales. Ningun maestro puede estar conforme con
sus ingresos ni menos puede asegurar que su horizonte temporal va mejorar,
pues sería tonto invertir en una maestría, cuando sus sueldos van a
seguir siendo los mismos. Si no hay mercado libre educativo no hay
productividad, ni esfuerzo que valga, será el decreto supremo de un
Ministro de Educación que regule sus expectativas.
Los
empresarios educativos.- Los inmolados del sistema, sus servicios han
caido en el más bajo nivel de las últimas décadas, pues 75% de sus
alumnos no tienen “suficiente” dominio de las matematicas y lenguaje.
Si la cobertura estatal es monumental y desleal, no se le puede pedir al
privado que sea abismalmente mejor en medio de la mediocridad educativa y
encima con excesivas regulaciones.
Los
padres de familia.- Principales responsables de enviar a sus hijos a las
escuelas estatales, han contribuido a incrementar el poder de Sutep,
Consejo Nacional Educación, y cuanta burocracias se les ocurra, pues no
entiendo cómo pueden permitir que convierta a sus hijos en seres
disfuncionales con una vida exitosa y permanezcan tan pasivos al ver cómo
destruyen su libertad y su futuro.
Los
alumnos.- Una vez que salen totalmente analfabetos de estas escuelas, son
el instrumento perfecto de los estatistas para convertir a estos
“hombres nuevos”, en jovenes adoctrinados, pasivos, domesticados, sin
valores civiles, democráticos y morales, que más bien claman por una
salvación urgente ante tanta inmisericordia colectiva.
(*)
Director General de ILE
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