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El
radicalismo de los Humala
José
Luis Tapia Rocha (*)
30
de setiembre de 2005
Resulta
muy extraño que la casi totalidad de los medios de comunicación no hayan
puesto en su real magnitud al fenónemo
del nacionalismo radical. El ascenso vertiginoso de Ollanta Humala en las
encuestas debe ser visto como una amenaza y no como una simple curiosidad
electoral. Felizmente, el director de La Primera, Juan Carlos Tafur, ha
dedicado una editorial reafirmándose que Humala es el huaico electoral
que se avecina.
Si bien
existen antídotos contra este tipo de socialismo radical no hay por el
momento el outsider que le haga frente al “chavismo” peruano. La toma
de la comisaría en Andahuaylas por Antauro, fue el inicio de la separación
del nacionalismo con el actual sistema político. Ambos, Ollanta y
Antauro, son la misma estirpe nacionalista que siguen el libreto que le
dio el triunfo al comandante Chávez en Venezuela.
No hay
que ser demasiados analíticos para decodificar el mensaje que están
dando los Humala. Ellos son el bando socialista radical enfrentado con el
otro bando socialista moderado representado por el gobierno de Toledo y
todos los partidos políticos tradicionales. Como sostiene Ayn Rand en la
lucha entre dos ideologías triunfa la más racional, pero entre dos
principios triunfa siempre la más radical.
Así lo
ha entendido Ollanta, que habiendo suavizado el tono de su retórica
nacionalista es el candidato ideal que la clase C y D necesitaban. De
hecho, a los políticos tradicionales no le sale ser radical por que son
parte del status quo. La gente de “El
Otro Sendero” coincide con los Humala que la “democracia” no
sirve. También consideran que la estabilización macroeconómica e
inflación controlada ya paso, ahora quieren que haya deflación
por que sus ingresos reales no suben. El hartazgo popular por la
clase política es evidente, consideran que es totalmente contraria a sus
expectativas progresistas que demandan más libre mercado y menos política.
Los
Humala ofrecen cambiar profundamente la sociedad. Pero es un cambio para
peor. La ideología liberal es lo suficientemente radical para derrotar
con éxito este nacionalismo. Aunque esta solución diste como posibilidad
electoral es, sin embargo, un desafío para cualquier político que quiera
salvar al Perú del radicalismo de los Humala.
(*)
Director General de ILE
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