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La
seguridad es primero
José
Luis Tapia Rocha (*)
3
de enero de 2005
A
pocas horas que salgan en libertad los peligrosos delincuentes “Cholo
Jacinto” y “Momón” no es acaso la mejor comprobación de que no hay
estado sino estatismo. Estatismo es la enfermedad donde el Estado realiza
funciones que no le corresponden y no ejecuta las que si le incumben. El
Estatismo se ocupa de funciones antinaturales como el deporte, salud, educación,
agricultura, trabajo, economía, pero se olvida de funciones tan esenciales como
la justicia y seguridad.
El
Reporte Político No.18 sobre la delincuencia elaborado por Sociedad Civil Clase
Media y el Instituto Voz & Voto muestra claramente que la delincuencia ha
aumentado en 1,500% en los últimos 10 años mientras el prespuesto para los
sectores judicial y policial aumentó solo en 60%.
En
ese mismo reporte indica que si queremos que nuestra familia pueda salir
tranquilamente a caminar con su dinero de la quincena el Estado debe invertir
unos US$300 millones de dolares anuales. Los
ciudadanos y empresas en estos momentos no tienen ya la capacidad de pago
para otro impuesto, por lo que se hace necesario priorizar y reducir los
ingresos y gastos del Estado para recaudar más como enseña el efecto Tobin.
¿Qué
empresa no presupuesta dentro de sus costos la seguridad?. ¿Cómo estos
sobrecostos del estatismo no van a significar menos empleo?. ¿Acaso la clase
media y pobre no pagan tres veces por mejores servicios de seguridad?. Pagamos
con nuestros impuestos Policia nacional, con otro impuesto por Serenazgo y otro
pago privado por el “watchman” de la cuadra. Las contradicciones del sistema
estatista son esas las que nos hacen pagar como si fueramos el pais más rico
del mundo; ¡¡pagamos tres veces por el mismo servicio!!.
Una
sociedad liberal (la opuesta a la estatista) garantiza con menos recursos
fiscales protección y seguridad contra la delincuencia. Una sociedad de las máximas
libertades limita al Estado a solo tres funciones esenciales: justicia,
seguridad y algunas obras de infraestructura. Con pocos impuestos y regulaciones
se puede tener una sociedad rica con menos inseguridad donde empresarios y
trabajadores pueden sentirse seguros produciendo utilidades e ingresos para sus
respectivas familias.©
(*)
Director General de ILE
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